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La Nueva Escuela Mexicana Kratos

Juan Alfonso Mejía López
18/08/2019 | 04:00 AM

juanalfonsomejia@hotmail.com
Twitter: juanalfonsoML

 

Durante el pasado mes de julio, 14 funcionarios de la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) del Estado se dieron cita en un primer encuentro para la formación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). Además del Subsecretario de Educación Básica, César Quevedo, asistieron jefes de nivel, jefes de sector, supervisores y otros funcionarios que, sin importar el periodo de receso, se convirtieron en pioneros del modelo a implementar por parte de la Secretaría de Educación Pública a partir del ciclo escolar 2019-2020.

Al grupo de inicio se sumaron un par de días después, 160 figuras más, entre las que se encontraba el Centro de Maestros; para el martes 6 de agosto, se integraron los Asesores Técnicos Pedagógicos, los Jefes de Enseñanza y 1 mil 500 autoridades más de la estructura educativa. Para el 8 de agosto, tocó el turno a directores y subdirectores; finalmente, a inicios de la semana anterior, más de 32 mil docentes han recibido la capacitación. Un esfuerzo considerable que habla de la convicción y el compromiso del magisterio sinaloense.

El modelo presenta bondades dignas de destacar, algunas de las mismas fueron abordadas en mi entrega anterior. La más importante de todas, es darle sentido al quehacer de nuestras escuelas. Queremos escuelas que formen para la libertad y ello se logra en la medida en que nos apropiamos del espacio público.

¿A quién le pertenece la educación pública en México?; la respuesta es sencilla, a todos nosotros. La NEM es una oportunidad para habitar nuestras escuelas, no sólo asistir a ellas. En pocas palabras, aquí es donde se forma la ciudadanía, no cuando tienes 18 años.

La dinámica de identidad (apropiación de lo público) y participación no es nueva, pero sí sería novedosa para el caso mexicano. John Dewey, uno de los mayores referentes educativos en la historia, invita a la reflexión de los problemas sociales desde el ámbito de las instituciones escolares, no como materia de estudio sino como experiencia personal.

Esta iniciativa implicará enormes posibilidades y desafíos en el ámbito cultural, pues la escuela pública mexicana como institución no siempre ha sido un referente como modelo de participación. ¿Recuerda usted, amable lector, la expresión “cállate y siéntate”? La NEM pretende combatir esta añeja realidad que, tengo evidencia, existen ejemplos de aprendizaje dignos de ser estudiados con mayor profundidad.

Unido al aspecto de ciudadanía, la inclusión es otro hermoso reto para enfrentar. Imaginar una escuela incluyente va más allá de la fragilidad de la modalidad en servicio. Necesitamos aprender a ver con otros ojos, teniendo en cuenta que nuestra indiferencia puede ser la primer gran barrera que enfrentan las y los niños.

El sistema educativo tiene rostro humano, lo que pasa por comprender la necesidad educativa especial que tenemos tod@s. Asumir esta realidad implica imaginar un sistema educativo centrado en la persona y no en el sistema mismo; esto quiere decir, entender que en el proceso de aprendizaje existen barreras, algunas nos son comunes y otras no. Por ejemplo, un niñ@ que deja de asistir a la escuela no siempre lo hacer porque lo desea; existen barreras que le están impidiendo seguir adelante.

Un sistema educativo incluyente, en este aspecto de la inclusión, se confrontará con una visión excluyente dominante durante décadas en el modelo mexicano. Si bien es cierto que nuestro sistema y nuestras escuelas necesitan mejores condiciones en los Centros de Atención Múltiple (CAM), queremos más Unidades de Servicio y Apoyo para la Educación Regular (USAER), “maestros sombra” cuyo costeo pueda ser absorbido por la propia escuela, por no hablar de las carencias de las condiciones materiales, no siempre aptas para el mejor desarrollo de las y los niños, nuestra meta debe ser integrar, cada vez más en la medida de lo posible, la educación especial en el modelo regular porque, no existen niñas y niños especiales, existen modelos frágiles que necesitan ser atendidos desde la diferencia y la realidad de contextos particulares.

Como decía Marcel Proust: “el único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”.

La NEM se hace acompañar de otros cambios signifiticativos, entre ellos el denominado como La Escuela es Nuestra (LEN). LEN replantea el mecanismo de participación e inversión en infraestructura escolar, haciendo de los padres de familia sus principales ejecutores. De este ente hablaremos en una próxima entrega.

Reformas van y reformas vienen, lo que verdaderamente importa e impacta la garantía del derecho a aprender de nuestras niñas, niños y jovenes son las prácticas docentes. Desde la SEPyC, recibimos la instrucción del Gobernador Quirino Ordaz Coppel de acompañar a nuestras maestras y maestros, porque ahí radica, en el fondo, la mayor de las oportunidades. No los dejaremos solos.

Que así sea.

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