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La omisión también es corrupción En Tribunales

David Cristóbal Álvarez Bernal
06/02/2018 | 04:04 AM

 

 
 
 
A veces por ignorancia, por simple corrupción, por seguir línea o por proteger intereses de un grupo político o empresarial, pero el caso es que, con muy pocas excepciones dignas de reconocimiento, los servidores públicos municipales que se deben encargar de vigilar que la ciudad crezca de una manera ordenada y sustentable, son los primeros en fomentar el desorden que estamos viendo actualmente en nuestro puerto.
Hemos visto regímenes de propiedad en condominio y proyectos de fraccionamientos que no debieron ser aprobados, porque violan claramente las leyes correspondientes.
Hemos visto dictámenes de uso de suelo y permisos de construcción, cuya expedición solo se explica por corrupción.
Hemos visto dictámenes de factibilidad de servicios de drenaje, donde quien los expide, sabe perfectamente que el sistema ya no da para más desde hace años.
Hemos visto levantarse edificio tras edificio, pegados unos a otros, sin respetar densidades de población, ni la distancia mínima exigida para evitar tragedias porque los edificios choquen en caso de terremoto.
Hemos visto autorizaciones para construir plazas comerciales y hoteles, donde no se respeta el número mínimo de cajones de estacionamiento, ni sus medidas.  
También hemos visto empresarios decentes que ponen atención en que sus proyectos inmobiliarios, plazas comerciales u hoteles, cumplan con los requisitos legales correspondientes y que también tienen conciencia ambiental. 
Más temprano que tarde, veremos las consecuencias de permitir todo este desorden urbano que, por cierto, no es atribuible exclusivamente a los inversionistas, sino sobre todo a las autoridades municipales que no vigilan el cumplimiento de la ley.
Si los empresarios obtienen documentos oficiales ilegales para llevar a cabo sus desarrollos, tienen culpa si saben que son ilegales y si sobornan a los servidores públicos que los expiden.
Pero con todo y los sobornos, la corrupción y los problemas de un desarrollo urbano desordenado, son relativamente fáciles de resolver.
Solo basta tener servidores públicos capaces y honestos, que se nieguen a autorizar cosas que no se encuentran dentro de la ley. 
El problema es que son muy pocos y normalmente son atacados por volverse un obstáculo para los otros servidores públicos, que están encantados haciendo negocios en lo oscurito o, de plano, a la vista de todo mundo.
Con el nuevo Sistema Local Anticorrupción, al que ya me he referido, los ciudadanos y las organizaciones sociales o empresariales tenemos la posibilidad de contribuir a un verdadero cambio, pero salvo unas cuantas asociaciones civiles y unos pocos ciudadanos indignados y valientes, los demás, se han quedado cruzados de brazos. 
Tolerar la ilegalidad y la corrupción, también es ser corrupto. Todos aquellos ciudadanos y organizaciones que teniendo conocimiento de lo que está pasando, sigan cruzados de brazos, son corruptos por omisión, así que les pregunto: ¿Van a seguir criticando en sus pláticas de café sin hacer nada? ¿O van a tomar acción para que las cosas cambien? Total, si no saben cómo hacerlo, nosotros con mucho gusto les decimos.
Basta una sola persona decente en el gobierno, con fuerza suficiente para tomar decisiones, para que las cosas cambien, para que se abran expedientes reservados, para que únicamente se autoricen desarrollos inmobiliarios que cumplan con las normas legales correspondientes, para que se proteja el futuro de la ciudad, con un crecimiento urbano inteligente y ordenado. 
Y basta una sola sanción, fuerte y ejemplar contra los servidores públicos que expidieron permisos y dictámenes irregulares, para que los que están ahora y los que vendrán en el futuro, sepan que, si la riegan, si cometen ilegalidades, les va a salir caro. 
Sueño imposible, ya lo veremos, de ustedes depende, nosotros ya estamos haciendo lo que creemos que debemos hacer, aunque estemos enfrentando represalias de los corruptos, tanto del gobierno, como de la iniciativa privada. 
Si hemos sido exitosos defendiendo a otros, a poco creen que van a asustarnos así de fácil. 
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