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La pasarela de Quirino Opinión

Adrián López Ortiz
09/06/2019 | 04:00 AM

Vale recordar que el sexenio de Quirino Ordaz Coppel no será tal: durará en el encargo 4 años y 10 meses apenas. Por eso, si algo le distingue es la prisa y el pragmatismo. Lo dicen quienes lo conocen y lo reconoce su equipo entre susurros: al “gober” le gusta imponer su ritmo. Alguna vez me lo reconoció personalmente, ese es mi estilo.
Vale recordar también que tras el escandaloso sexenio de Mario López Valdez, la sociedad sinaloense le aplaudió a Ordaz Coppel integrar un gabinete de gente preparada, reconocida en sus diferentes ámbitos y sin estigmas de corrupción. Algunos de ellos siguen allí y se han mantenido a pesar del “cambio de chip” que implica brincar de la iniciativa privada o la sociedad civil a la política: Javier Lizárraga, acaso el más emblemático.
Hago memoria para señalar una dinámica que es ya evidente y sirve analizar en el gobierno de Ordaz Coppel: la construcción de una plataforma y una pasarela políticas tras la derrota de 2018.
La plataforma es la natural, acaso podríamos llamarla “quirinismo”, y su estructura básica es el PRI y sus aliados. Un partido que no termina de asumir su agridulce condición, pues gobierna el estado pero no controla el Congreso. Una condición que le da recursos y poder real, pero le resta representatividad.
Sin embargo hay que reconocer el oficio político y el esfuerzo de Sergio Jacobo y Gloria Himelda Félix para darle voz e identidad a lo que ha quedado del PRI. Y como no quedó mucho, el Gobernador se lo apropió completo y a partir de esos restos aspira a construir una plataforma competitiva para la elección de 2021. ¿Lo damos por muerto? Yo sería más cauto: ya han empezado a ganar sindicaturas mientras Morena sigue siendo incapaz de estructurarse como un partido político formal, más allá del movimiento que lo originó y la figura de López Obrador.
Pero además de la estructura está la marca y Quirino Ordaz sabe que la del PRI se encuentra muy desgastada, por eso la plataforma se construye a través de su nombre, su imagen y el eslogan “Puro Sinaloa” repetido hasta el cansancio. Basta ver la hiperactividad en redes sociales que se ha impuesto la figura del Gobernador y que traslada a su equipo de colaboradores. Otro elemento son los conciertos masivos y gratuitos para la gente a lo largo de todo el estado. El objetivo es proyectar y vender de manera permanente un gobierno bien posicionado, activo y cercano a la gente que reditúe electoralmente. El riesgo: caer en la frivolidad.
Y por el otro lado está la pasarela del Gobernador integrada de manera clara por Jesús ValdésJuan Alfonso Mejía y Carlos Gandarilla. Una pasarela a la que Sergio Torresse esfuerza por subir y de la que el Gobernador bajó sorpresivamente a Álvaro Ruelas.
Cada uno de ellos merecerá análisis detallados en el futuro pero tiene sentido pensar que a través de ese modelo que recuerda los viejos oficios del priismo, el Gobernador quiere construirse opciones viables para las elecciones de 2021. No solamente para definir quien competirá por la gubernatura, sino para tener candidatos competitivos en alcaldías y diputaciones. Toda vez que los cuatro municipios más grandes del estado son gobernados por alcaldes de Morena con resultados y percepciones sui generis, por decir lo menos. Una debilidad que el Gobernador seguro buscará aprovechar.
El modelo consiste en posicionar personajes jóvenes, activos y de resultados a través de la exposición permanente en la calle y eventos controlados. Llama la atención que todos sean hombres y que no necesariamente provienen de la estructura tradicional del priismo. Supongo que como el mismo Gobernador se asume un político no tradicional, eso no le causa escozor. Aunque a muchos priistas de viejo cuño sí.
El problema con el modelo de la pasarela es que implica competencia: los aspirantes intentarán correr a su propio ritmo, mostrarse con sus respectivas fortalezas y empujados por sus promotores y aliados. La pregunta es si el Gobernador los dejará correr en libertad (contrario a su estilo de control) y decidirá después... ¿o es que ya tiene un favorito?
Falta mucho, por eso es preocupante que a dos años de la elección se suma al Gobierno del Estado en una dinámica político-electoral que tarde o temprano confronta y desgasta; y que siempre distrae de la gestión y la administración pública. Los más recientes nombramientos de segundo nivel en el Gobierno del Estado apuntan más a una lógica política que a una intencionalidad técnica.
Y por último, el factor externo: Jesús Vizcarra. ¿Todavía le interesa la gubernatura?, si es así: ¿iría por el PRI?, su partido de toda la vida, ¿o lo haría por Morena?, una marca ganadora en este momento y con el respaldo del Presidente López Obrador. No lo sabemos, “El Chuy” manda señales lo mismo desde la UAS que desde Baja California, pero no reconoce ninguna.
Eso sí, estoy seguro que si Vizcarra quiere competir, no lo veremos subirse a la pasarela de Quirino Ordaz. Fiel a su estilo de liderazgo, construirá la suya y desfilará solo. Lo que complicaría fuertemente el modelo sucesorio del Gobernador. 
Pero como dije anteriormente, todavía falta mucho...

adrianlopezortiz.com
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