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Lo que el Acuerdo se llevó Opinión

Rafael Morgan Ríos
15/06/2019 | 04:01 AM

Lo que el “Acuerdo” nos dejó

cp_rafaelmorgan@hotmail.com

Cuando se creía que gracias al “Acuerdo” arancelario-migratorio entre México y Estados Unidos, (léase Trump), ya podíamos respirar en cuanto a los terribles efectos en la economía nacional, confirmado todo con el “mitin de unidad” en Tijuana; pero en sólo 24 horas nos empezamos a dar cuenta que lo que realmente se logró fueron 45, máximo 90 días de plazo, para que Trump y su gente evalúen si México está cumpliendo sus compromisos en cuanto a la detención del flujo migratorio de Centroamérica y otros países, que han tomado a México como vía de tránsito para llegar a Estados Unidos. Es por lo tanto justo y necesario que también evaluemos los resultados del “Acuerdo”, entre lo que nos dejó y lo que se perdió:


1. Lo que el “Acuerdo” nos dejó
En primer lugar, se entrecomilla la palabra “Acuerdo” porque no se negoció en libertad, siempre se estuvo bajo amenaza y con muy pocos elementos de negociación. Más que “Acuerdo” fue imposición de abuso del más fuerte.
Trump ha seguido amenazando y habla de otros puntos en el “Acuerdo” que las autoridades mexicanas no han reconocido. Parece ser que se refiere a la posibilidad de que México se convierta en lo llamado “país seguro” que la ONU describe como aquel país que se compromete a recibir, atender, cuidar y solventar a los migrantes, si bien, puede decidir regresarlos a su lugar de origen.
Aunque México niega esa posibilidad, en el “Acuerdo” se aceptó recibir a los migrantes que ya están en Estados Unidos solicitando asilo, mientras que se tramita su solicitud; se está hablando de 60 mil o 70 mil personas, más las que ya están en nuestras fronteras y que diariamente encuentran la forma de cruzar. Estados Unidos no los regresa a Guatemala, Nicaragua, Honduras u otro país de origen, sino que se los endilga a México, a su costo y cuidado.
Nos dejó el “Acuerdo” la obligación de poner un “muro” con guardias en la frontera sur para impedir que sigan llegando más migrantes. Seis mil elementos de la naciente Guardia Nacional, el 20 por ciento de los efectivos actuales; una Guardia Nacional que no tiene como una de sus atribuciones el aspecto migratorio.
Quedó en evidencia el error del Presidente de México de propiciar y estimular la migración de los centroamericanos, con su política de “puertas abiertas”, creyendo que el problema iba a ser para Estados Unidos, pero como un auténtico búmerang nos pegó directamente en la cabeza, afectando no sólo el aspecto migratorio, sino también el económico, donde más nos duele.
México se comprometió a establecer también retenes en el interior del país, en carreteras, caminos y ferrocarriles, utilizando policías locales, guardias y soldados, con todo el costo en personal, recursos y riesgos que esto significa.
El Presidente de México sigue con la intención de recibir migrantes en Chiapas y darles cobijo y trabajo. Sólo hasta estos días se habla ya de involucrar a los gobiernos de Guatemala, Honduras y Nicaragua en la búsqueda de una solución conjunta, pues Estados Unidos no parece estar dispuesto a aportar recursos para mejorar la situación económica en esos países.


2. Lo que el “Acuerdo” se llevó
Ingenuamente creíamos tener un socio comercial en Estados Unidos al que le aportamos recursos naturales y mano de obra barata a sus empresas que se instalan en México; pero nos dimos de topes con ese otro muro: el de un Presidente más negociante que político, que impuso sus condiciones y sus intereses electorales, pues busca su reelección. La realidad es que no somos socios, en el sentido igualitario de la palabra, sino pieza de recambio a conveniencia del gobernante en turno. Se perdieron puntos en la aprobación del nuevo tratado; se perdió la esencia y la poca esperanza en la Guardia Nacional para el control y la disminución de la violencia en México, que ha llegado a niveles de casi rebelión nacional.
Ni siquiera se aprovechó el “Acuerdo” para lograr se elimine el arancel sobre el tomate mexicano que está pagando un 17.5 por ciento de su valor, lo que lo hace perder competitividad en el mercado.
El mensaje de “la defensa de la dignidad nacional” ha quedado en entredicho, pues ha sido un gobierno de izquierda el que ha tenido que bajar la cerviz frente al “odiado imperialismo yanqui”.
Se ha perdido la confianza en el desarrollo de la economía nacional que se ve prendida con muy pocos alfileres y se perdió la confianza en este gobierno que no quiere reconocer sus errores.
Se dice que se ganó otra cosa; se ganó un precandidato a la Presidencia de México en la persona de Marcelo Ebrard, pero la amenaza continúa.

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