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Los 100 días de ‘El Químico’ Benítez Opinión

Ernesto Hernández Norzagaray
10/02/2019 | 04:05 AM
Franklin D. Roosevelt, el Presidente estadounidense durante la Gran Depresión de 1929, fue el primer político que habló de los primeros cien días de un gobierno. En su caso fue el de una fuerte intervención del Estado en la economía que se conoció como el New Deal para atender la emergencia nacional. Recordemos eran tiempos muy críticos no sólo para Estados Unidos sino para el mundo entero. La crisis se había expandido rápidamente con altos costos para todos los que dependían de la economía de este país. 
 
Esta forma de prever los buenos gobiernos luego sirvió como guía muy eficaz para que en un tiempo finito el líder demuestre su potencial sea en la política o en los negocios (a propósito, es recomendable el libro didáctico de Niamh O’Keefe: Tus primeros 100 días, Financial Times Series) para, en este caso, cumplir la máxima oferta “de hacer el mejor gobierno que haya existido...”.
 
Ahora bien, se ha llegado a los primeros cien días de gobierno de Luis Guillermo “El Químico” Benítez y es justo evaluar grosso modo su desempeño como líder de una oferta de cambio.
Asumo, entonces, que es necesario comentar para contribuir al debate público porque una sociedad informada puede contribuir a mejorar el desempeño de los gobernantes.
 
Esperaba, claro, que la dinámica de la campaña inmediatamente se mantuviera para no perder el empuje, sin embargo, debo confesar que al mirar atrás percibo que no se aprovechó sustantivamente el periodo que va del 2 de julio al 30 de octubre.
 
Sí, esos 120 días que van de la elección a la toma de posesión del cargo constitucional, pudieron haber servido para sentarse con sus colaboradores más cercanos y hacer un diagnóstico los más objetivo de la situación del municipio y lo que iba a hacer su gobierno con lo que recibiría de la administración saliente y así delinear los grandes trazos del gobierno o mejor, analizar perfiles de la mano de un programa para los primeros 100 días de su gestión municipal, incluso más allá como una antesala sólida del Plan Municipal de Desarrollo (2018-2021).
 
No lo hizo.
 
Ese tiempo lo dedicó a posicionarse críticamente ante las obras de infraestructura que realizaba el Gobierno del Estado que luego terminó en nada o también lo hizo sobre obras notoriamente fraudulentas, como es el caso del tiburonario o en otra línea la del Parque Central, incluso el estadio de beisbol; o se dedicó a palomear perfiles para los cargos de gobierno donde algunos terminaron siendo excluidos supuestamente por falta de compromiso. Cada día daba la impresión que se inventaba una agenda.
 
Pero, otorguemos el beneficio de la duda y centrémonos en los cien días de gobierno. ¿Qué puede hacer un gobierno municipal que de inicio no tiene marcada una ruta institucional y donde la mayoría de los nuevos funcionarios son neófitos en los asuntos de gestión pública municipal?
 
Esta pregunta no es menor, se trata de poner a andar la maquinaria municipal bajo la idea de que los gobiernos de la cuarta transformación serán diferentes, y eso pasa además del ímpetu que se le quiera imprimir, saber hacia dónde se va con objetivos precisos. 
 
Claro, de entrada, se podrán esgrimir dos argumentos, que hay una burocracia que sabe de los procesos administrativos y que permite que funcionen los servicios públicos o, esa máxima muy de la nueva clase política, de que es “mejor tener ciudadanos sin experiencia, que ladrones con experiencia en los cargos públicos”. 
 
Pero, insisto, ¿qué se puede hacer sin una ruta institucional..? Hay, sin duda, personas capaces y bienintencionadas en la nueva administración municipal que no esperan un programa o un plan para actuar en beneficio de la comunidad. Pero eso, que es loable en ejercicios de gobierno de buena voluntad, en realidad es voluntarismo puro porque un gobierno no puede funcionar con esfuerzos aislados si no obliga a un proyecto político cohesionado que se expresa en políticas públicas.
 
Y es ahí donde está flaca la gestión del gobierno que encabeza “El Químico” Benítez, pareciera que ese proyecto político existe en tanto él está al frente, no como trabajo de un ente colectivo, para decirlo en términos gramscianos: el partido y la gestión pública como intelectual colectivo.
 
Quizá, por eso, cuando “El Químico” dice que va a evaluar el desempeño de sus funcionarios estos se ponen a temblar porque dependerá de cómo él los haya percibido para continuar o no, en esta administración morenista -y, aquí, algo me recuerda la salida antes de entrar de Alejandro Camacho a la administración municipal, que podría ser motivo de otra reflexión.
 
Así también, lo vimos contundentemente en Jumapam, donde Quel Galván reveló que el 50 por ciento del agua entubada que llega a la ciudad no se factura, que el estadio de beisbol y la UAS, más algunos hoteles, tenían o tienen tomas clandestinas gracias a funcionarios venales que instalan tuberías alternas sin medidores de consumo. 
 
Un gobierno de cambio, entonces, está obligado a definir políticas públicas y eso no se ha perfilado en estos 100 días, vamos no se han dado a conocer porque nunca se tuvo. Podrían haber caído en el pantano de los problemas del día a día. Atendiendo aquí y acullá, ahora subiéndose a los programas federales, y si esa va a ser la ruta ni para qué tener un Plan Municipal de Desarrollo. 
 
Los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación han dicho a través de López Obrador que están destinados a evitar la corrupción y el despilfarro cualquiera que sea de los recursos escasos. Y esto debería ser el punto de partida de todo gobierno morenista. El diagnóstico del estado de la cuestión, los trazos de la función y los perfiles son determinantes para luego hacer el balance. ¿Para qué cambiar lo que funciona bien, como por ejemplo en el Instituto de Cultura, donde se prevé que en estos días despidan a Óscar Blancarte y está la duda de quién lo sustituya? 
 
Vamos, ¿cómo evitar la confrontación pública entre el Secretario de Gobierno y la Síndico Procuradora, quien reclama se le respeten sus competencias de ley? En fin, ¿cómo tener una buena comunicación social cuando no hay una estrategia clara de gobierno? 
 
Y así, podríamos seguir en el resto de las áreas de gobierno, que le apuestan al parecer a la buena voluntad de los nuevos servidores públicos.
 
En definitiva, como ciudadano y vecino del puerto, sólo pido que ya que no hubo programa para los primeros 100 días nos paguen con intereses en el diseño y operatividad del Plan Municipal de Desarrollo, de lo contrario Roosevelt nos lo estará recordando.
 

 

jehernandezn@hotmail.com 
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