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Pemex en su laberinto Opinión

Rafael Morgan Ríos
10/08/2019 | 03:59 AM

cp_rafaelmorgan@hotmail.com

En momentos en que la economía nacional sólo creció 0.1% en el segundo trimestre, cifra que fue festejada por el Presidente y autoridades federales pues no se cayó en recesión técnica, ya que en el primer semestre se tuvo un crecimiento negativo de 0.2%, el Gobierno propone el Plan de Negocios de Pemex, con la intención de convertir a esta paraestatal en el pivote del crecimiento de la economía nacional en los próximos 10 años; por lo tanto, se requiere analizar la situación actual de Pemex y su probable comportamiento al aplicar el Plan de Negocios.

Según la columnista Alicia Salgado, en los últimos dos años, las reservas de hidrocarburos suman 20 mil 500 millones de barriles de crudo, de los cuales sólo 7 mil millones son 1P (probadas), 6.6 mil millones son 2P (probables) y 6.8 mil millones son 3P (posibles); si de la 2P se rescata el 50 por ciento, y de las 3P un 25 por ciento sería muy bueno. Pemex tiene varios años que no alcanza a reponer en sus reservas lo que ha estado extrayendo; tan solo en 2015 se perdió el 132 por ciento de lo extraído; en 2017 y 2018 se restituye el 60 por ciento de las reservas con los 24 nuevos pozos logrados con los contratos con la iniciativa privada. Según el Plan de Negocios se estima reponer 48 por ciento en 2019 y 54 por ciento en 2020, es decir las reservas seguirán bajando. Pemex requiere fuertes inversiones en exploración y desarrollo de nuevos campos, lo cual no se logra de la noche a la mañana y tiene un alto factor de riesgo, como ya pasó con el proyecto de Chicontepec, cuya producción ha sido bajísima. La producción de crudo ha caído rápidamente; en el primer semestre de 2018 se produjeron un millón 845 mil barriles de petróleo y en este semestre de 2019, la producción fue de un millón 641 mil barriles, o sea 11 por ciento menos. Además, López Obrador canceló las autorizaciones para extraer petróleo con el sistema fracking por el alto consumo y desperdicio de agua.

Pemex tiene una enorme deuda de 104 mil millones de dólares, con una pesada carga de intereses y tuvo pérdidas de 88 mil 509 millones de pesos en este semestre, o sea 77 por ciento más que en el mismo semestre de 2018, pérdidas motivadas por el alto costo de impuestos que en 2018, con ingresos de 2 billones de pesos, pagó 450 mil millones en impuestos directos y 500 mil millones de pesos por IVA y IEPS, según Alberto Velázquez, director de Finanzas de Pemex. Además, y a pesar de lo que dice el Presidente, el “huachicol” o robo de combustible sigue adelante pues si en todo el año de 2018 se reportaron 14 mil 910 tomas clandestinas, en estos primeros seis meses ya se llevan 9 mil 011 tomas.

Pemex obtiene utilidades en la extracción y venta de petróleo crudo, pero en cambio tiene altas pérdidas en refinación y petroquímica. Sus seis refinerías apenas trabajan al 35 por ciento de su capacidad y requieren una fuerte inversión para reconfigurarlas. Su producción bajó de 671 mil barriles diarios en el primer semestre de 2018, a 595 mil en este semestre.

El sindicato de Pemex es otra rémora que se arrastra con un oneroso contrato colectivo y exceso de personal, según Carlos Elizondo Mayer-Serra, consejero independiente de Pemex, se tienen casi 126 mil empleados entre sindicalizados y de confianza, pero llegan a 154 mil con los eventuales para cubrir suplencias. Se tiene además un sistema excesivo de pensiones y jubilaciones, con el agravante de que no se cuenta con fondos de reserva.

Ante este laberinto, se ha propuesto el Plan de Negocios que a nadie convenció, entre otras cosas porque se consideraron confidenciales los riesgos estratégicos; por ejemplo, el Plan fijó un precio constante del barril de crudo en 55 dólares, sin tomar en cuenta la constante presión por energías limpias; el auge en la producción en Estados Unidos por la explotación del fracking y las dificultades que tendrá el gobierno federal para cubrir sus aportaciones a los ingresos de Pemex; se calculó que Pemex aportaría el 45 por ciento con recursos propios; 20 por ciento obtendría por reducción de impuestos; 29 por ciento por aportaciones adicionales del gobierno federal y sólo 6 por ciento a través de los llamados contratos incentivados, que no han sido atractivos para los empresarios. Como se ve, la aportación real del gobierno federal es de 49 por ciento, pues los impuestos condonados disminuyen los ingresos gubernamentales.

El Plan también considera la instalación de la Refinería Dos Bocas en Tabasco, e invertir en 2020 11.5 mil millones de dólares y 13.7 mil millones de dólares en 2021/2022.

Se aprecia pues que si Pemex aportó cuantiosos recursos al Gobierno, ahora se convierte en un lastre con el que hay que cargar.

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