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Políticos sin visión y sin futuro Opinión

Jesús Rojas Rivera
19/04/2019 | 04:05 AM

 

 
Siempre le he dicho a mis clientes y asesorados que no soy de los que cree en las casualidades, me dedico a la consultoría y asesoría política desde hace más de 12 años y nunca he sido partidario de esperar a que las cosas sucedan por casualidad o tendencia. Las carreras de los políticos se preparan, se prospectan y se proyecta, se cumple con la responsabilidad, se trazan metas y se evalúa según los indicadores. Siempre que se busque un destino, deberá trazarse una ruta, un programa de acciones y un manual de contingencias que regule las excepciones. La vida pública es complicada por el juego de sus infinitas variables, entre más claridad tengas de ellas y mayores sean tus recursos para afrontar las crisis, mayor será la oportunidad de éxito.
 
La Ciencia Política estudia formalmente el poder y sus relaciones, los grandes intelectuales modelan teorías sobre ello, desde los clásicos hasta los postmodernos se ha tratado de resolver las tres grandes preguntas que dan origen al objeto formal del conocimiento buscado: ¿cómo se obtiene el poder? ¿cómo se mantiene el poder? y ¿cómo se ejerce el poder?
 
Ya formalizando en la profesión, hay quienes gustan de la teoría y quienes de la práctica, algunos siguen el camino de Azorín y Maquiavelo, acompañando a sus asesorados en la gran aventura que supone gobernar o representar. Pero lejos de lo que muchos pudieran imaginar, las nuevas formas de organización social, no limita la acción de los profesionales de la política únicamente a colaborar con actores políticos dentro del servicio público o la vida partidista. 
Organizaciones sociales o no gubernamentales, así como sindicatos, universidades, cámaras empresariales y colegios de profesionistas recurren a la asesoría de politólogos para la atención de los asuntos de sus organizaciones. Es más, les podría contar que tengo un amigo y colega que asesora en asuntos públicos a una de las arquidiócesis más importantes de América Latina. 
 
A muchos políticos les cuesta creer que necesitan asesoría profesional y de calidad, y esa por supuesto no es la que ofrecen sus partidarios o simpatizantes. Para asesorar políticos se debe guardar sana distancia en los afectos, las estimas y/o intereses personales, porque muchas veces se le tiene que decir al político cosas que no necesariamente le van a gustar. 
 
Me ha tocado perder contratos por decir lo que pienso y dejar patente mi idea sobre el quehacer de lo público, que en mi juicio profesional no están en el camino de sus propias metas. Pero los politólogos dedicados a la asesoría no estamos para juzgar las decisiones de nuestros clientes, sino para cumplir con los objetivos de una ruta o alcanzar las metas de un proyecto. Sin proyecto y sin ruta, toda asesoría está de sobra. 
 
Los actores políticos siguen la lógica del poder, eso es parte de un instinto natural de supervivencia en el medio en que se desarrollan. Son cuidadosos para tomar decisiones y cuando la decisión está tomada, no hay margen para recular, incluso cuando en el camino se valore un error o una falla en el origen de la decisión. 
 
Tres ejemplos breves y actuales: Billy Chapman en Ahome, cometió un error gravísimo en términos de comunicación que le costó públicamente aún más que la detención de la agente Dignora tras la protesta el Día de la Mujer -López Dóriga lo llamó pendejo-. Sumada a una serie de malas decisiones este último capítulo en la tragicomedia de su administración, finca formalmente las bases para que la izquierda pierda en las próximas elecciones lo que a duras penas consiguió en el norte. Y algunos creen que tiene los días contados porque la bancada mayoritaria lo quiere destituir.
 
Jesús Valdés es otro ejemplo del trabajo sin ruta, sin definición de agenda en un juego de poco margen de maniobra. No puede ser crítico abierto de los errores del gobierno federal porque su Gobernador está de luna de miel con el Presidente. No puede alzar la voz muy recia porque sus cuentas públicas aún están bajo el escrutinio de una bancada que le es adversa. No puede tener voz completa porque hay en juego mucho más que la gubernatura en las próximas elecciones, donde podrían darse escenarios de alianzas extrañas entre otroras enemigos.
 
Y en el PAN y el resto de la oposición enclenque, incapaces por completo de poner un solo tema en la agenda estatal. Sin liderazgos, sin credibilidad y sin voces que puedan representar un contrapeso, están ahí, flotando como bulto. Se dice que Acción Nacional definirá una nueva dirigencia en próximas fechas y de eso podríamos hablar más adelante. Luego le seguimos...
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