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Reformar a la UAS no significa agredirla. Nueva Ley Orgánica, sin tanta comedia Observatorio

Alejandro Sicairos
11/06/2019 | 04:03 AM

alexsicairos@hotmail.com


Por más que parezcan frontales las posturas que emanan desde la Universidad Autónoma de Sinaloa y el Congreso del Estado, la casa de estudios tendrá que reformar la Ley Orgánica y será por el impulso de la comunidad universitaria, principalmente de los estudiantes. Habrá de ser, además, un proceso terso sin que necesariamente vulnere la autonomía o que el campus retorne a las anarquías del pasado.

Reformar es distinto a decretar el caos. Era de esperarse que el Rector Juan Eulogio Guerra Liera presentara a la 63 Legislatura local una iniciativa propia de cambios institucionales para que esta equilibre las tres solicitudes que ya existen en el Congreso, sin embargo al rendir el viernes el sexto informe (el segundo del segundo período) insistió en la postura de no modificar el estatuto interno.

“Los universitarios insistimos en que no habremos de permitir que se vulnere la autonomía de las universidades. No permitiremos que avancen iniciativas que no provengan de las comunidades, pues todo cambio debe originarse a partir del diálogo interno, de la reflexión y el consenso con los propios universitarios”, dijo.

Entonces son las autoridades universitarias las que se han tardado en acordar con la Secretaría de Educación Pública federal y estatal, el Congreso del Estado y el Gobierno de Sinaloa la realización de la auténtica consulta interna que dé origen a la formulación de la iniciativa de la UAS que, hay que remarcarlo, en vez de reiterar el discurso de la violación a la autonomía proceda a reformar desde adentro en un ejercicio libre, legítimo y abierto.

Por otra parte, la insistente actitud en el Congreso del Estado del Diputado de Morena, Pedro Villegas Lobo, trata de abrir la coyuntura para que el Parlamento estatal le entre a la reforma a la Ley Orgánica de la UAS. El legislador sabe que de un momento a otro emergerá del campus, de los estudiantes que son la razón de ser del alma máter, la movilización pro reformista.

El jueves 6 de junio, un día antes del informe de Guerra Liera, “Lobo” denunció en tribuna que “la UAS está secuestrada por un grupo político, para sus intereses y no para los de la comunidad universitaria” y tres días después refrendó que aunque lo amenacen o difamen por empujar la reforma a la Ley Orgánica, “lo van a tener que hacer mil veces porque no nos van a quitar esa voluntad de hacer las cosas por lo que es correcto”.

De hecho, la administración que encabeza Guerra Liera sí está demostrando demasiado miedo por reformar a la UAS en un tiempo donde todo experimenta cambios estructurales en México y cuando la creación de dos nuevas universidades públicas en Sinaloa y la cancelación “de la mal llamada reforma educativa”, ambas por órdenes del Presidente Andrés Manuel López Obrador,  avisan de que las IES deben poner sus barbas a remojar.

En la cumbre de la aprobación social, López Obrador sabe que muy pocos, o nadie, le criticaría la probable intervención en la UAS si la fundamenta en la importancia de transparentar a la casa rosalina, que maneja recursos públicos. Es factible también que el Gobernador Quirino Ordaz Coppel se adhiera a la decisión que venga de Palacio Nacional, y de las Cámaras de Diputados y Senadores ni se diga pues el partido de AMLO tiene el control.

Bastaría con que el Rector se acercara a la SEP para gestionar recursos extraordinarios que le permitan sanear el déficit presupuestal histórico que hasta diciembre de 2018 ascendía a mil 743 millones de pesos, para que los poderes Ejecutivo y Legislativo del ámbito federal condicionen a la UAS a transparentar el manejo presupuestal y el esquema político que la rige. Nadie duda de los resultados presentados por Guerra Liera en el informe del 7 de Junio; lo que intriga es la renuencia a reformar a la Universidad.

Cuando Guerra Liera se reeligió en la Rectoría en aquella sesión acrítica del Consejo Universitario de enero de 2017 le era permisible el disparate de reforma igual a ataque a la autonomía, porque lo que menos le importaba al entonces Presidente Enrique Peña Nieto era el presente y futuro de las universidad públicas. A seis años de llevar las riendas de la UAS, el prolongado tiempo en el poder lo vuelve parte del sospechosismo que ronda en la mente de muchos, más de lo que imagina, estudiantes universitarios.

En resumen, el Rector Guerra Liera ha implementado la táctica equivocada. En vez de oponerse a que en el campus fluyan todas las propuestas reformistas, él debiera encabezar un esfuerzo ordenado, democrático y real, sin tanto drama, para que los universitarios digan qué quieren y cómo quieren a su Universidad. De lo contrario será un espectador pasivo de la transformación de la UAS.

Reverso

Si tal guerra anodina,
Logra agitar el remanso,
¿Podrá avasallar el ganso,
Al águila rosalina?

Desencanto presidencial

Al llegar a Los Mochis el domingo, Andrés Manuel López Obrador corroboró el informe que la Secretaría de Gobernación le presentó sobre el mal desempeño de los Alcaldes de Morena en Culiacán, Mazatlán y Ahome, Jesús Estrada Ferreiro, Luis Guillermo Benítez Torres y Manuel Guillermo Chapman Moreno, en ese orden. Vio la piñata con la figura del Edil de Ahome, con la leyenda de “traidor” en el pecho,  y se le borró por instantes la sonrisa con la que el Presidente llegó. La frialdad con que trató a Chapman y la calidez con que se refirió a Quirino Ordaz lo dijo todo: AMLO se siente orgulloso del priista que gobierna en Sinaloa y decepcionado de los presidentes municipales que están convertidos en el hazmerreír de la Cuarta Transformación en Sinaloa.

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