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Salario, mandamientos y Constitución Opinión

Roberto Blancarte
08/01/2019 | 04:05 AM

roberto.blancarte@milenio.com

 

El pasado 4 de enero, el Presidente de nuestra República laica dijo en Reynosa, Tamaulipas, que las medidas para elevar los salarios “nos va a hacer sentir mejor a todos. Vamos a poder ir con más gusto, con más satisfacción a los templos y a la Iglesia, porque vamos a estar cumpliendo los mandamientos”. 

Puedo tratar de entender qué quiso decir con esa frase y por qué la dijo, en ese contexto. Me cuesta más trabajo encontrar alguna defensa a las palabras del Jefe del Ejecutivo, aunque de entrada digo que no necesito justificaciones religiosas para estar de acuerdo con la medida. 

Para empezar, no encuentro nada en los mandamientos de las tablas de Moisés algo que se relacione con subir los salarios o incrementar el poder de compra de la gente. Hay otras cosas y yo le recordaría a nuestro Presidente que, en cambio, sí aparece claramente el mandato de no decir falsos testimonios, lo que en la tradición católica aparece también como no mentir.

Entonces, no se a qué mandamientos se refiere el Presidente.

Tampoco entiendo muy bien por qué la gente va a ir con más gusto y satisfacción a sus templos o iglesias por el aumento salarial. Yo podría decir por ejemplo que con el aumento a los salarios, la gente podrá ir más contenta a su casa, o al cine también. O sea, la referencia a los templos y a las iglesias era completamente innecesaria. 

A menos que lo que el Presidente quisiera decir es que él y otros creyentes se deberán sentir mejor por ser más justos y sentirán que son mejores cristianos, aunque, insisto, no haya nada en los mandamientos que hable de ello. 

Uno puede especular al infinito sobre lo que pasa por la cabeza de nuestro Presidente. Por eso es mejor hablar de los hechos.

Mis objeciones a lo dicho por AMLO no son ni sus creencias ni su peculiar visión de los mandamientos o las enseñanzas de Cristo. Puedo hasta coincidir con una idea judeo-cristiana (entre las muchas que hay) de la justicia social. Lo que sigo sin entender es por qué el Presidente cree que puede y debe mezclar sus convicciones religiosas con la política pública.

¿Sigue acaso en campaña y sabía que estaba frente a un público que le aplaudiría lo dicho? ¿Cree que una moral cristiana es mejor que una ética ciudadana? ¿Le parece que su papel es predicar una doctrina religiosa al mismo tiempo que expone sus políticas públicas y que así se justifican mejor?

Lo cierto es que no es la primera vez que AMLO, ya como Presidente, confunde su papel de Presidente laico, cívico-republicano, con el de un moralizador dirigente religioso. En la instalación de la Comisión de la Verdad sobre el caso Ayotzinapa, AMLO, ya como Presidente y confundiendo su papel como servidor público, dijo: “La verdad es revolucionaria, es cristiana. La mentira es reaccionaria, es del demonio”. Y al confundir su papel, al asumirse como líder religioso, el Presidente está violando varios principios constitucionales. 

¿Será entonces que nuestro Presidente cree que se deben respetar más “los mandamientos” que la Constitución? ¿Cuál juró defender ante la representación popular de la Nación, cuando asumió la jefatura del Ejecutivo?

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