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Sin rumbo Editorial

Editorial
12/06/2019 | 04:03 AM

Sin duda, son más los crímenes que se cometen que los que se llegan a dar detalles en los medios de comunicación. Algunos obtienen mayor resonancia en algunos casos por la víctima, el lugar del crimen o lo inusual que llegan a ser. Otros, no reciben la misma atención, porque parecen ser uno más de los crímenes que se registran en diferentes partes del País.

Pero lo que sí, independientemente de su resonancia o no, ocurre que el País parece se encuentra inmerso en una escalada de violencia e inseguridad que no ha podido ser contenida, mucho menos controlada.

Hace algunos años, Sinaloa era el centro de batalla de los grupos de la delincuencia organizada. Por eso, la violencia no resulta extraña, aunque ahora el escenario sea otro. Y no deja de sorprender crímenes como el de un policía y entrenador de box de Guasave o el de un joven estudiante en la Ciudad de México.

Sorprende, porque estos crímenes siguen ocurriendo, a pesar de la promesa de que el País podría ser otro, con una menor incidencia delictiva y comunidades más seguras para todo. Pero no ha ocurrido ni se ve cómo podrá ocurrir.

El Gobierno federal ha puesto todo su empeño en sacar adelante la idea de la Guardia Nacional, que hasta este momento, no se ha puesto en marcha de manera generalizada. Y en su empeño de ponerlo en marcha, la seguridad se fue achicando y el crimen organizado, ampliando.

Así como la Ciudad de México se ha visto copada por la operación de la delincuencia organizada, otros sitios del País han sufrido de la misma situación: más violencia y menos controles del Estado para frenar los delitos.

México, hoy, no necesita ya de mensajes que prometen que las cosas van a cambiar porque son diferentes. La realidad es otra: la violencia sigue estando tan presente como lo estaba antes del cambio de Gobierno.

México, hoy, requiere de acciones concretas, que devuelvan la tranquilidad perdida en el País por la inacción del Estado.

México, hoy, necesita de un Gobierno que actúe y cumpla, al menos, con las obligaciones que la Ley le confiere. Solo eso. 

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