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Tauroética para el químico Benítez Opinión

Jesús Rojas Rivera
25/01/2019 | 04:00 AM
La turba dobló al "Químico" Benítez, el Alcalde de Mazatlán que parecía tener el mayor juicio y sensatez de los que encabezan la llamada “Cuarta Transformación” en Sinaloa. Los gritos en las redes sociales lo hicieron cancelar la tradicional corrida de Carnaval excusándose en nimiedades. Hasta lo que hoy se sabe, no habrá fiesta taurina, dejará las celebraciones carnestolendas sin la exhibición, extrañamente previo al anuncio de censura, una petición en change.org alcanzó 16 mil 234 firmas, apenas el 4.84 por ciento del padrón electoral mazatleco, entendiendo que los firmantes no solo son ciudadanos radicados en Mazatlán sino opositores a la tauromaquia de Perú, España, Estados Unidos y muchas entidades del país. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos electores mazatlecos opinaron sobre el particular, pero el número se antoja reducidísimo ante la evidencia cuantitativa.
 
El filósofo español Fernando Savater escribió sobre la tauroética y este tipo de conflictos públicos de visiones encontradas sobre la lidia taurina. Es un asunto de la ética, que parte según el autor de una errónea y falaz humanización de lo animal, algo muy dado en nuestros tiempos. Más allá de lo dicho, las razones de fondo por las que la autoridad municipal decidió cancelar la corrida no fueron del orden jurídico o administrativo, sino de una clara apreciación subjetiva de comparación del sufrimiento animal con el sufrimiento humano y esto es un grave error.
 
Sinaloa no es un estado taurino, para la lidia formal solamente existe la plaza de toros Eduardo Funtanet, llamada así en honor al primer rejoneador que recibió su alternativa en la Plaza México, un ícono de la tauromaquia fallecido tras las consecuencias lidia a caballo. “El Químico” en su irreflexiva y ridícula decisión no calculó que en la plaza de Mazatlán no se sacrifican más de 10 bestias al año, son a lo mucho dos corridas en 365 días. Casi todas ellas a beneficio de instituciones de asistencia privada que apoyan a la infancia y los enfermos de cáncer. El toreo en Mazatlán nunca ha sido negocio, no es una plaza grande pero sí un coso de mucha tradición.
 
Benítez decidió doblarse ante la turba, accedió al capricho de los que se preocupan más por la vida de los toros que por su propia existencia. En Mazatlán el semáforo delictivo marca rojo para los delitos de secuestro y feminicidios, en lo que va de su administración han matado más mazatlecos en las calles que toros en redondel en los últimos tres años.
 
Según la estadística oficial, la venta de droga al menudeo y el juego ilegal de máquinas tragamonedas son también un problema latente en el puerto. Pero esto al “Químico” no le preocupa, porque no hay una turba exigiéndole en redes sociales que cese. Es más fácil defender la vida de las bestias que la de los propios humanos, así es la condición en la postmodernidad y así son las cosas para los que pretenden imponer su inculta razón. De la inseguridad él no habla porque está más preocupado por la seguridad de las reses que de las de sus ciudadanos, en la hipocresía típica de la autoridad animalista que defiende la vida de la bestia y no de los que lo eligieron. 
 
Mención aparte hablar del sacrificio clandestino de animales en el puerto fuera del rastro municipal que dicho sea de paso no es un lugar de “muerte digna” ni de inocuidad garantizada, amén de las múltiples amenazas ecológicas en las que el Ayuntamiento ha sido omiso y la autoridad rebasada.
 
Nadie pretende convencer al Alcalde mazatleco y los antitaurinos patasaladas que se aficionen o gusten de aquello que han gustado artistas como Picasso, Dalí, García Márquez, Machado, Lorca, Miró, Sabina, Ortega y Gasset, Hemingway, Arrabal, Posadas, Pérez Reverte o Botero, entre miles más que tal vez le sean desconocidos. Lo único que se pide al Alcalde es que sujete sus acciones al amparo de la legalidad y no al juicio de sus valoraciones morales. 
 
Por eso es que al Alcalde mazatleco le recomiendo leer la “Tauroetica” de Savater, para que entienda que sus juicios y la de los peticionarios de facebook no deben imperar en la decisión de lo público o lo colectivo, para que se dedique a trabajar en las múltiples y verdaderas necesidades de su municipio, sobre todo aquellas que tienen que ver con la seguridad de las personas y no de las reses. Luego le seguimos... ¡Olé!
 
jesusrojasriver@gmail.com 
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