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$79 millones derramados
‘Ahí están sus obras millonarias’
Culmina colapsada la cuestionada y opaca obra del tiburonario en el Acuario Mazatlán: tardó seis años en construirse y apenas poco más de un mes resistió en operación
02/02/2017
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Foto: Noroeste

MAZATLÁN._ Los 79 millones de pesos invertidos en una gigantesca pila de concreto para almacenar a unos cuantos tiburones se derramaron ayer, culminando así la historia de un proyecto que sólo ha conseguido afear la imagen del puerto.

 

“Ahí están sus obras millonarias”, gritó una conductora que al pasar por el Acuario vio como intentaban regresar al mar los 2 millones y medio de litros de agua salada que se escapaban del tiburonario.

 

 

En el 2010, el entonces director de Acuario Mazatlán, Eliézer Zúñiga Guajardo, anunció lo que parecía un sueño: construirían un tiburonario para albergar entre 8 y 13 especies diferentes de tiburones.

 

El funcionario aseguró que estaría listo para el siguiente año, en el 2011, y sólo costaría 23 millones de pesos del erario. Lo que nunca explicó fue quienes eran los especialistas encargados de construir la “maravilla turística”.

 

Tendrían que pasar seis años, gastarse muchos millones más, tres administraciones municipales, tres directores y la paciencia de los mazatlecos para ver abrir las puertas de un tiburonario que se asemejaba más a un enorme ataúd de cemento pelado que a una distracción de primer mundo para sus visitantes.

 

Botín político, como todas las dependencias gubernamentales, el Acuario pasó de las manos de Zúñiga Guajardo a las de Jorge del Rincón Jarero, de la mano del Alcalde Alejandro Higuera.

 

Y mientras pasaban los años, la construcción que nadie supo cómo se licitó cayó en manos del arquitecto Omar Osuna Osuna, quien jamás había construido algo parecido a lo que se suponía una obra especializada y quien llegó a decir que a él sólo le habían pedido construir una “pila de concreto”.

 

Las problemas comenzaron desde los cimientos, siguieron en el cuarto de máquinas y en el área de bombeo, los acrílicos no soportaban la presión, la obra se detenía, devorando millones y millones del dinero de los sinaloenses.

 

Con la llegada de Carlos Felton al poder, Rincón Jarero fue sustituido por Jorge Gómez Llanos Chavarín, quien recibiría la obra de manos de Gobierno del Estado en 2016 y quien lo calificaría como la obra más importante en su tipo en América Latina. 

 

El tiburonario abrió sus puertas y pudieron caminar por un túnel de acrílico los visitantes, lo que no sabían esos visitantes es que el túnel construido con acrílicos de hasta 8 metros de largo apenas soportaba la presión del agua, y ayer colapsó.

 

Cubierto siempre por un manto de opacidad, ayer el tiburonario no pudo más y terminó mostrando públicamente que no está para recibir a nadie.

 

El Alcalde Fernando Pucheta fue uno de los primeros en llegar a atestiguar el desastre y se deslindó de una obra de la que nadie se hace responsable, que nació de una ocurrencia, que fue asignada en lo “oscurito”, que fue construida por alguien que no era un especialista y que terminó otra empresa, que seguramente culpará a los que llegaron antes. 

 

 

 

 

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