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Columna
Algo Maz
Luis Ángel Gómez comparte en su columna temas de la actualidad y la sociedad mazatleca
Luis Ángel Gómez
24/04/2019
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Foto: Cortesía

algo_maz@hotmail.com

“¡Que no le digan, que no le cuenten porque a lo mejor le mienten!” se escucha por gran parte de Mazatlán esta consigna comercial, que en esta ocasión vamos a aplicar, pues vivimos de primera mano dos días de Semana Santa en el puerto, que no nos pueden vender espejitos, las declaraciones de las autoridades municipales, que hicieron este lunes. La noche del Jueves Santo, íbamos de copiloto en el carro de una amiga que quería darse la vuelta por el Mazatlán Fest sobre el Malecón. Aproximadamente al filo de la media noche, obviamente en el carril que va de Playa Norte a la Zona Dorada, antes de alcanzar la UAdeO, se detuvo el tráfico completamente y así estuvimos por casi 20 minutos, en medio de un ruido apabullante porque la gente traía la música de sus autos a todo volumen, como el de una camioneta de súperlujo, estacionada con la puerta de atrás levantada, mostrando bocinas apiladas a todo volumen, una sobre otra, que “amenizaba” varios metros a la redonda. Cuando por fin se reanudó la marcha de vehículos, poco antes de llegar a la altura de la Avenida Insurgentes, quien conducía el auto en que íbamos dijo: “Con razón: un accidente”. Alcanzamos a ver un zapato o teni negro, como cuando sale volando al ser arrollada una persona, y ahora sí, literal, un charco de sangre, a un lado del camellón. Nuestro chofer bajó la velocidad para asomar su cabeza por la ventanilla, pero un veinteañero, con gorra y vestido de civil, le ordenó: “¡Dele, dele!” con un movimiento de mano apremiando a que siguiéramos de largo. No era ni siquiera un oficial de tránsito o de policía, aunque había una patrulla estacionada, como resguardando el área. No supimos qué pasó ahí porque simplemente, hasta el momento de escribirlo, no nos hemos enterado de un reporte al respecto. El sábado acompañamos a una amiga al desfile de carrozas y de ahí al concierto de Sonora Dinamita y Tucanes de Tijuana. Nos llamó la atención que no hubiera revisión para el acceso, porque cualquiera pudo ingresar con arma y ya sabemos que el grupo estelar atrae ese tipo de público, además que se esperaba una multitud, así que debió haber revisión por sentido común. Ya instalados en un lugar algo cerca del escenario, tanto el grupo que abrió, Los Plebes, como la Sonora, nos recordaron los conciertos de Carnaval en el estadio, pues mencionaron al Alcalde, alabándolo, e igualmente los conductores, y también a la Presidenta del DIF local, como si esto fuera requisito en el contrato de los espectáculos de este trienio. También apareció en el escenario el youtuber Héctor Limón, quien había salido en una de las carrozas. No queremos saber cuánto costó traerlo, pues aunque estas “personalidades” son de fama efímera, aprovechan su racha para sacarle jugo, sin tener ningún talento artístico, pero eso evidencia el nivel cultural de quien o quienes tomaron esa decisión. ¡Y que salen los Tucanes cantando un narco corrido a la primera! Y después cantaron más. Ya entonces, el tumulto era increíble, como las imágenes aéreas tomadas por el propio Ayuntamiento lo muestran, eso sí es verdad, pero la situación de los que estábamos en el epicentro de eso, no era remotamente cómoda. Nuestras acompañantes, que sí les gusta esa música, mejor decidieron que nos retiráramos mucho antes del final, al igual que muchos otros que se encaminaban a la salida, pero también era demasiada la gente que entraba, así que fue una epopeya tratar de movilizarse. Luego, la irresponsabilidad de la gente que llevó niños, los sentó en el suelo y estuvimos a punto de pisar a algunos por el jaloneo y empujones, a veces en contracorriente, y sus papás se molestaban como si uno tuviera la culpa de su falta de conciencia. A punto de alcanzar la zona de salida, nuestras acompañantes sentían que les faltaba el aire, pues son de menor estatura que nosotros y es que si se medía por debajo de 1.65, entre tanta gente, no alcanzaban aire. Cuando por fin pudimos salir, nos sentimos aliviados, pero al subir al Malecón, la imagen resultó caótica con tambos de basura desbordados, los conductores estacionados donde podían o le daba la gana, ya que parecía que era lo noche de la anarquía contra la civilidad; el carril del lado del mar, aunque ya habían pasado horas del desfile de carrozas, seguía cerrado a la circulación vehicular para privilegiar a los peatones, en lugar de optimizar el flujo de autos, seguía la música altisonante y bolsas de botanas, latas, envases de plástico, papeles y más, esparcidos a lo ancho y largo de la Avenida del Mar. Sabemos que tanta gente concentrada en un área puede causar eso, ¿pero por qué en otros lugares turísticos no hemos visto eso en sus temporadas altas? ¿De qué clase de turismo nos jactamos? Pero exactamente, era un mini Carnaval en plena Semana Santa, objetivo alcanzado de esta administración, que es lo que único que ha podido presumir y no por bien hecho, sino porque lo único que le importan son los grandes números y es que al ofrecer todo gratis, la gente se vuelca en la “arrebatinga”. Esos números son los que difunden, pues ahora resulta que vinieron 700 mil turistas al puerto, cuando el Municipio tiene 502 mil 547 habitantes, de acuerdo con INEGI en 2017. O sea, según hubo más visitantes que habitantes en Mazatlán durante Semana Mayor. ¿Y los otros números? ¿Los accidentados? Porque de que hubo, desafortunadamente los hubo y fuimos testigos de uno, así como también escuchamos de ahogados, que no lo dudamos, pero de lo que sí dudamos es de la veracidad de la información que nuestras autoridades locales nos están dando.

Y se informa a integrantes de los Fitch, que del 3 al 5 de mayo se realizará la primera reunión familiar, que se planea sea anual y ya bautizaron como la Fitchada. Si alguien lleva este apellido, puede mandar un mensaje al correo spafi@yahoo.com, a Salvador Padilla Fitch, quien está organizando el evento. Ya hay alrededor de 100 personas confirmadas, de distintas ciudades de la República y de Estados Unidos. Esta es una buena oportunidad se parte de un gran reencuentro, disfrutar y hasta conocer a otros familiares.

Felicitada en familia, así pasará su cumpleaños mañana, Laura Moreno de Díaz, en compañía de su esposo, Rodrigo Díaz Murillo; sus hijos, Sofía, Camila, Andrés y Rodrigo, además de sobrinos, cuñadas y todas las amistades que se ha ganado. ¡Felicidades anticipadas desde este espacio!

También mañana se presentará en monólogo “Pepito”, escrito, dirigido y actuado por Alfredo Vergara, a las ocho de la noche en el Museo de Arte de Mazatlán, y al otro día, el viernes 26, la puesta en escena “Son amores”, que trata sobre un traficante de mujeres, que se enamora de una que debía entregar, también en el Museo de Arte, a las ocho de la noche. El boleto tiene un valor de 70 pesos para cada obra.

Por lo visto, el Museo de Arte está ofreciendo actividades, como debe de ser su giro y para lo que fue fundado, no como el Teatro Ángela Peralta, que antes no “descansaban” durante 10 meses sin parar y desde hace medio año, están “callados”. Saque cuentas y sabrá por qué.

 

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