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Aquí estamos a la buena de Dios: Doña Amalia
En Villa Juárez, Navolato, ciudadanas exponen pocas estrategias de prevención de contagios y, en vísperas de la llegada de trabajadores agrícolas, les preocupa cómo se actuará, pues las condiciones en que viven son de hacinamiento
América Armenta
07/08/2020 | 6:26 PM
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Amalia López y Marisela Ríos tomaron todas las medidas necesarias para no contraer Covid-19, pues a su alrededor ha habido una serie de contagios y muertes y después de la fumigación, no han encontrado otras acciones de protección por las autoridades.

Hasta el momento, expusieron, la ciudadanía y los productores agrícolas han implementado estrategias para disminuir el número de personas contagiadas de Covid-19 en la Sindicatura de Villa Juárez, Navolato.

Amalia, de 72 años, entiende que a su edad debe cuidarse en especial y celebró que en su área se ven casos aislados de personas que infectaron con coronavirus y que ya salieron del peligro, como luchadora social con trayectoria en esa sindicatura le han contado de situaciones, pero ella no ha salido de su casa.

“Aquí la mayoría se atienden con médicos particulares, dicen, ellos le tienen más miedo a ir a un hospital por temor a lo que se manejó primero que los mandaron ya cremados”, expuso.

La vecina de Villa Juárez consideró que se debe hacer un monitoreo local para conocer la población infectada, pues muchas de las personas no tienen la costumbre de checarse e incluso pueden desconocer las medidas de precaución del Covid-19.

“Si debe de haber algo de educación o mostrarle cuáles pueden ser los efectos que se alcanzan, hasta donde llega el Covid-19, para mí es la parte de la prevención, como la de tomar la sana distancia”, refirió, pero agregó que si bien, las personas ven la televisión, optan por el entretenimiento y no por las noticias, a las cuales les podrían sacar provecho.

Marisela Ríos tiene un arsenal de productos para desinfectar en su pequeña tienda, cloro, pinol, vinagre, un desinfectante en atomizador que compró y gel alcoholado, ella decidió que si no la cuidaban lo haría por sí misma.

“Yo no salgo y las plebes que salen salen con el cubrebocas”, dijo la adulta mayor, “aparte echo agua con cloro y vinagre, digo, de perdida va a servir de algo el cloro y el vinagre”, agregó.

Respecto a las medidas generales a tomar por la población, consideró que hay poca información que llegue a la ciudadanía directamente, a ello adjudicó las muertes y contagios que ha habido a su alrededor, por ejemplo, dijo que lo único que han hecho por parte del ayuntamiento es fumigar la sindicatura.

“Lo que pasa es que han venido a fumigar con un tambo y echan vapor, ahora precisamente vinieron en la mañana, si han hecho eso varias veces seguidas”, comentó Marisela.

Cuando no había pandemia, se dedicaba a vender en el tianguis de Villa Juárez los domingos, pero una medida que expuso como correcta fue pedir que no se pusiera el tianguis para evitar aglomeraciones, pero denunció que no toda la gente hace caso y no hay consecuencias.

“Todavía no nos dicen, porque el ayuntamiento no ha dicho todavía nada y el síndico nos recomienda que si en todo caso la gente que se ponga tiene que tener cubrebocas y el gel, pero es cuestión que desde que llegue la gente se le ponga en las manos para que vea las cosas”, abundó.

Por el momento y considerando sus limitaciones, como la edad, prefiere esperar a que haya mejores condiciones para salir de su casa.

 

Jornaleros agrícolas

Amalia López denunció que se tomen pocas medidas con las personas que necesitan trabajar en los campos, que a las 6:00 horas se aglomeran en la orilla de la carretera, por el espacio del dren, todos los días para que los camiones pasen por ellos e ir a trabajar en el campo.

Para ellos, dejar de trabajar no es una opción y menos cuando hay patrones que les pagan 300 pesos pesos en media jornada, pues a medio día les pagan y regresan con el dinero, no necesitan esperar a que termine la semana o la quincena. Si bien, por el momento no hay trabajo en abundancia, siempre hay oportunidades en el campo para trabajar.

“Es que así se pone la gente”, dice mientras sus manos hacen ademanes de mucho, o de algo grande, “no hay esa cultura de cuidado”, manifestó.

También resaltó que los empresarios productores han contribuido con las fumigaciones, además de las que son por parte del municipio, pero le preocupa las condiciones en las que se encuentren las y los jornaleros que vienen, que se esperan ya para iniciar el ciclo de septiembre.

“Las cuarterías son espacios muy pequeños y si te digo que la gente que se enferma no va a vivir, hay ese temor”, enfatizó, “aquí vivimos a la buena de Dios”.

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