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Aracataca, Colombia: tiene magia macondiana
Gabriel García Márquez está en cada rincón del pueblo que lo inspiró
Nelly Sánchez
08/01/2008 | 00:00 AM
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ARACATACA._ El mítico Macondo que Gabriel García Márquez creó en Cien años de soledad y que aparece a lo largo de sus novelas, sigue vivo en la memoria de sus habitantes. Ya no es el lugar de las veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla del río de aguas diáfanas con piedras blancas y enormes como huevos prehistóricos, pero su magia sigue siendo macondiana, mejor aún: garcíamarquiana.
Y es que, a pesar de que fueron pocos años los que vivió ahí --unos dicen que hasta los nueve, él señala que hasta los ocho, y el poeta cataquero, Rafael Darío Jiménez, asegura que tiene actas que comprueban que fue hasta los 10-, y pocas las veces que ha vuelto -la última en mayo del año pasado-, García Márquez es el orgullo del pueblo.
"Es nuestro Premio Nobel de Aracataca", dice Augusto Hidalgo, un joven que estudia administración y que ha leído todas las novelas del Gabo.

Agua, apagones y mariposas amarillas
Aracataca surgió en 1855, con un asentamiento indígena al pie de la Sierra Nevada, que años después fue desplazado por los estadounidenses que fundaron la United Fruit Company. Hoy tiene alrededor de 32 mil habitantes. Sus casas siguen siendo de madera y barro, sus tejados de zinc, y otras de cemento pintadas de colores vivos: rojo, verde, amarillo, naranja.
El poblado ha crecido tanto, que los servicios de agua potable ya son insuficientes. De pronto hay apagones y el pueblo entero se queda a oscuras por minutos y hasta por media hora; con todo esto, la gente vive feliz.
Elodia Vallejo, por ejemplo, lava su ropa en el canal que trae agua del río Fundación.
"Está limpia", dice hundida en las aguas hasta la cintura, "sí tenemos agua pero reducida y aquí lavo a gusto".
En este pueblo todo el año hace calor, un calor húmedo que supera los 34 grados, aún así el agua es helada y la gente se baña con jícaras. Cuentan que por las altas temperaturas, las vías del ferrocarril, otro orgullo de los cataqueros, se construyó de noche porque de día era imposible tocar las herramientas recalentadas bajo el Sol.
Desde hace aproximadamente ocho años, asegura Ana Rosa Vargas, no existe tren de pasajeros, sólo pasa el que carga carbón, maíz o cebada desde Santa Marta, y dice adiós a las mariposas amarillas recreadas para recibir a Gabo en mayo del año pasado. Y a unos metros de ahí, la criatura más hermosa de Macondo de García Márquez, Remedios La Bella, convertida en escultura, se regodea de su hermosura.
Si el visitante sigue la ruta que le indica el caserío, llegará a la plaza Simón Bolívar, donde los verdaderos Fermina y Florentino, es decir, Luisa Santiaga y Gabriel Eligio, los padres de Gabo, se enamoraron bajo la sombra de los almendros y la mirada vigilante de la tía Francisca Simodosea.
Está el templo de San José, donde bautizaron al Nobel, la Casa del Telegrafista y la casa donde nació, hoy convertida en museo.

Tierra que llama
De la familia García Márquez, en Aracataca sólo vive su primo Nicolás Ricardo Arias, de 72 años, sobrino de Luisa Santiaga.
"A Gabito lo veo muy poco, cuando nos vemos es en Cartagena, ahí charlamos sobre Aracataca, la familia. Cuando vino a lo del tren amarillo yo lo ayudé a bajar junto con el Alcalde, pero la multitud impidió el acercamiento".
Cuando Gabo recibió el Nobel, recuerda, fue un día de fiesta entre los cataqueros.
"Eso fue una diablura, hubo fiesta por todas partes, amaneció el pueblo parrandeando, y cuando vino mi tía Luisa con su esposo, llegaron en tren y el pueblo se volcó en recibirla, igual cuando vino Gabo. Mucha gente. Mi tía era muy tímida, no le gustaba que la estuvieran entrevistando".
Los habitantes trabajan como jornaleros en las fincas de palma africana y bananeras, el comercio informal o la docencia. Abundan las bicis y mototaxis. El pueblo es fiestero, parrandero, le gusta jugar billar y su mayor orgullo es Gabriel García Márquez. Rafael Darío Jiménez lo explica.
"Aquí hay mucho sentido de pertenencia con sus personajes, casi todos los sitios se llaman Nobel, Gabo, Hojarasca, Macondo...".
Muchos se van, estudian y regresan porque quieren el desarrollo para su pueblo.
"El pueblo llama", dice Rubiela Reyes, guía de turista, "yo me fui a los 22 años pero regresé hace dos, a vivir nuevamente en él. Ahora no pienso irme por nada del mundo porque mi meta es impulsar el turismo a nivel nacional e internacional, es una forma de ayudar al progreso".
Macondo, el lugar imaginario que quiso aparecer en los mapas de Colombia sigue compartiendo su magia, su música, su alegría.


MACONDO Un árbol del trópico, de la familia de las bombáceas, parecido a la ceiba, que no produce flores ni frutos, y cuya madera esponjosa sirve para hacer canoas y esculpir trastes de cocina es conocido con el nombre de Macondo.


SON PATRIMONIO
Algunos de los sitios que son considerados Patrimonio en Aracataca son:
* Estación de Ferrocarril.
* Casa Museo Gabriel García Márquez , donde nació vivió el Nobel de Literatura 1982.
* Casa del Telegrafista.


"Macondo no es un lugar, sino un estado de ánimo que te permite ver lo que quieres ver y verlo como quieres".
Gabriel García Márquez
Escritor
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