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Brilla el barroco en el Teatro Ángela Peralta
Se luce la Camerata Mazatlán en concierto dedicado a la música de los siglos 17 y 18
Héctor Guardado
06/04/2019 | 3:35 PM
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Foto: Cortesía

MAZATLÁN._ El brillo del barroco se instaló en el lobby del Teatro Ángela Peralta y su escenario. Macetones que recordaron los que luce Versalles en sus jardines, y esculturas de ninfas y diosas envueltas en telas cubiertas de diamantina dorada, claros ejemplos del barroco austriaco o francés recibieron a los que asistieron al concierto “Luces del Barroco”, que ofreció la Camerata Mazatlán.

El escenario fue un reflejo de la entrada al teatro, las mismas esculturas y macetones crearon la sofisticada, dorada y cargada atmósfera que las decoraciones de interiores de los palacios de los siglos 17 y 18, periodo en que brilló la música barroca para adornar la vida de las cortes de las casas reales europeas.

Las orquestas en el periodo barroco, que corrió del 1600 hasta más allá de la primera mitad del 1700 aproximadamente, se caracterizó por contar con orquestas pequeñas, los instrumentos de madera que venían del Renacimiento dominaban la dotación de las agrupaciones, por lo tanto su sonido era suave, no había posibilidades del gran brillo que después le dieron los metales y el piano forte a las orquestas.

Su sonido estaba más cercano a la capacidad de disfrutar del oído humano, con una fluidez orgánica con la que sigue acariciando a quien se acerca a este estilo de música.

Percival Álvarez, director de la Camerata Mazatlán, ha sabido conformar un grupo de músicos que le están dando un nivel de calidad sonora a la agrupación que, así, hace gozar al auditorio porteño.

Para este concierto, el director de la Camerata quiso recuperar el estilo suave con el que sonaban las orquestas en ese tiempo.

Las indicaciones para los músicos fueron acariciar con el sonido, mantener un tono suave durante todo el concierto, esto le dio al concierto una atmósfera de agradable intimidad.

“Pensé el programa tratando de explotar la gran fortaleza de la Camerata Mazatlán, que es la sección de cuerdas, y el gran repertorio barroco está basado en las cuerdas”, comentó el maestro Álvarez.

El arranque fue etéreo gracias al Concierto Grosso de Arcangelo Corelli del que se interpretaron dos movimientos.

Un amante de la música mazatleco mencionó que en este concierto se tocó por primera vez en Mazatlán una cantata de Bach, que es una joya de rara belleza, música dedicada a la alabanza y entrega a Dios, en el que la música está creada para acercar a los seres humanos al éxtasis de la cercanía con el Creador, la interpretación estuvo a cargo del barítono Miguel Valenzuela y el solo de oboe lo intepretó Vilma Domínguez.

Una pieza que fácilmente identifica el público por su popularidad es el Canon de Pachelbel, cadencioso, con parsimonia va avanzando, seduciendo con su andar pausado y in crescendo el oído del auditorio.

También fue escuchada por primera vez en vivo en Mazatlán la Suite burlesque Don Quijote de Telemann, una obra cargada de música que se puede danzar, con un ritmo estimulante, alegre que narra con sonidos algunos pasajes de la obra de Cervantes como el Ataque a los molinos de viento y Los sueños de Don Quijote.

Dos compositores franceses ofrecieron la música que se escuchaba en las cortes de Versalles, en los reinados de los luises de Jean Philippe Rameau se interpretó tres fragmentos de Las Indias galantes.

La noche fue coronada con una obra monumental del barroco compuesta por el músico que estuvo toda su vida a cargo de la música del Rey Sol, Luis XIV de Francia, Giovanni Battista Lulli, del que se interpretaron fragmentos de Burgués gentil hombre.

Destacó de esta obra la Marcha para la ceremonia turca, una pieza exultante, que arranca con percusiones: una especie de pandero, pequeños platillos y un contundente tambor que es el que le otorgó a la composición el aire oriental, va in crescendo, al principio solo entra el contrabajo, chelos y un violín, después de una vuelta se suman las violas, en la tercera vuelta entran los violines segundos hasta llegar a toda la masa de cuerda y viento en un final exhultante que le quitó el aliento a los asistentes.

 

 

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