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FUTBOL
Cambian el ‘¡eh, puto!’ por el ‘¡El Pro-fe O-sorio!’ en suelo ruso
Al fin, la afición mexicana se comportó a la altura en el duelo entre el Tricolor y Corea del Sur
Noroeste / Redacción
23/06/2018 | 12:12 AM
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Foto: Tomada de Twitter

ROSTOV DEL DON, Rusia._ La afición mexicana estuvo a la altura del partido de su Selección y de los momentos bochornosos pasó a los honrosos.

Hace tres semanas, el público despidió al entrenador del Tricolor con abucheos de “¡Fuera, Osorio!” en el Estadio Azteca, luego de un insípido triunfo contra Escocia. También, en el debut mundialista contra Alemania volvió a gritar el “¡eeeh, puto!” que nuevamente derivó en una multa y una advertencia de FIFA.

Sin embargo, ambas situaciones quedaron en el pasado por lo sucedido en la repleta Arena Rostov, un caldero eufórico pero respetuoso del portero rival.

Las veces que Jo Hyeon-Woo despejaba, incluso en el electrizante minuto 90 del 2-1, el ruido no era para insultarlo. Los silbidos con los que terminó el partido fueron para pedir el último silbatazo.

Mucho más numerosa y emotiva, la afición azteca no se dejó intimidar porque los tambores coreanos de repente retumbaban con su peculiar coro: “¡Daehan Minkuk!”, relacionado al nombre de su país.

Y así como le cantó al Chucky Lozano, el Cielito Lindo o hasta el Chiquitibum…, los seguidores aztecas terminaron el juego cantando “¡El Pro-fe O-so-rio!”, el colombiano que un día antes dijo en la conferencia de prensa que le ha sido muy duro aguantar pero que esto no lo cambia por nada.

Su emoción la reflejó con el silbatazo final, cuando saltó de la banca, buscó a los suyos en la tribuna y levantó las manos en señal de “¡pudimos!”, mientras Vela y Guardado, que habían salido de cambio, se abrazaban en el área técnica, con los coreanos en cambio tendidos porque acabaron fundidos por el calor y el desgaste físico.

Los jugadores mexicanos disfrutaron tanto que acabó el partido y pasaron varios minutos para dejar la cancha. Incluso, Guillermo Ochoa brincó los anuncios para acercarse a la primera fila y pedir a sus hijos, a quienes cargó con una emoción como cuando ganas un partido en el Mundial, como cuando tu familia está ahí y el resultado además te permite multiplicar ilusiones. (Tomada de Medio Tiempo)

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