Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Columna
Con chile del que pica
Gracias por venir a degustar
Atenea Mar
10/08/2018
Marcar como favorita
Foto: Cortesía

Me sorprende la relación de los extranjeros con la comida mexicana, llena de expectativa y curiosidad; no es que no valore lo que tiene mi país, pero para nosotros México es nuestra cotidianidad.

A veces me pregunto, si yo no hubiera sido mexicana y tuviera otra nacionalidad, ¿vendría de vacaciones a México? ¿Estaría enamorada del caribe mexicano así como lo estoy, por ejemplo, de Bali? ¿Me emocionaría de pisar la Ciudad de México como quien camina por primera vez en Tokio o Bombay? y más importante, ¿Me atrevería a comer mole o aguachile como quien comía sushi antes de que este conociera el queso philadelphia en California o la carne de res en Culiacán?

Valientes los extranjeros que vienen a México haciendo caso omiso de las noticias del narco o de los asaltos a mano armada. Valientes aquellos que se sientan a comer tacos en la calle sabiendo las pocas o nulas reglamentaciones de sanidad.

Admiro a esos que prueban el chile del que pica, los que no le hacen el feo a los chapulines cuando los destrozan entre sus dientes, los que prueban la pasta densa y espesa que es el mole, los que toman pulque, los que aguantan más de tres tequilas, los que aprenden que el taco se come con copia.

Quisiera vivir en sus zapatos un día para sentir lo que es descubrir que un taco y una enchilada no es lo mismo, que si la gordita tiene asientos se llama chorreada y es 10 veces más buena, que lo mejor que te puede pasar es encontrar un lugar donde vendan buena comida corrida y que podría comer un pan diferente cada día del año.

Salud por esos que probaron la salsa Valentina, el chamoy, los miguelitos, por los que descifraron que no forzosamente tenían que hacerse tacos con las tortillas que se ponen al centro de la mesa. Perdón por la venganza de Moctezuma y perdón, de verdad perdón, a los que pasaron de la mesa al hospital, disculpen si algún gracioso les dijo que no picaba, o si la señora de las tortas olvido que el pedido era sin chile.

Gracias por probar los colores de México, por probar nuestro huitlacoche, por respetar el mezcal y llevarse la postal de México en sus paladares... gracias por venir a degustar.

 

Sé un buen ciudadano
Suscríbete al boletín Front News y recibe las noticias más importantes en tu correo todos los días.
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Notificaciones
Entérate antes que nadie
Recibe notificaciones en tu navegador
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Te puede interesar..

Oportunidades