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Conciencia
Un divulgador científico
María Julia Hidalgo
05/01/2008 | 00:00 AM
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Confiesa tener vicios de cama como leer, dormir, comer y otras cosas que se hacen en ella. También goza caminar por la ciudad, casi siempre por los mismos lugares y disfruta con gran placer conversar con otras personas. Reconoce que no podría estar encerrado, quizá por eso menciona que hubiera sido un pésimo investigador científico. Lo que sí sabe hacer, Martín Bonfil Olivera, es divulgar la ciencia. Él es lo que se llama un divulgador científico. Comparte la ciencia con un público no científico.

Martín Bonfil escribe de ciencia, en primer lugar porque le gusta, pero también porque cree necesario combatir la desinformación y la superchería que por ignorancia o con plena conciencia de ello, algunos grupos la hacen pasar por ciencia para aprovecharse de la buena voluntad de las personas. Dando como resultado que muchas de estas personas rechacen la tecnología útil, recurran a la falsa medicina y desconozcan los beneficios que ofrece la ciencia, precisamente por falta de una cultura científica.

Defiende que así como se ofrece a la población funciones de teatro, de baile, espectáculos deportivos, exposiciones de arte de esa misma forma se debería compartir la ciencia. Sobre todo porque ésta se hace y se genera con dinero público, con los impuestos de los ciudadanos, por esa razón la gente tiene derecho a saber cómo y qué se está haciendo en el área de la ciencia y eso se logra a través de la divulgación científica.

Columnista de ciencia en un periódico de distribución nacional y también de una prestigiada revista de divulgación científica, Martín menciona que uno de los temas que mayor polémica han causado es cuando ha escrito sobre los negacionistas del sida, gente que opina que no existe el virus del sida, o que si existe el virus éste no es el causante del sida, sino que el sida es causado por el uso de drogas y por la desnutrición. Esta visión fue originada por un científico y en su momento se hicieron las pruebas necesarias que comprobaron que esa hipótesis era errónea y fue desechada, pero hay grupos que continúan propagando esta visión, la cual resulta muy dañina porque fomenta que la gente no tome conciencia de la importancia del uso del condón, por ejemplo, o que las personas que padecen sida abandonen sus tratamientos antirretrovirales, pues también se decía que estos tratamientos eran los causantes de la enfermedad.

Otro de los controvertidos temas que ha tocado es el de las películas de superación personal, donde dice que éstas venden la idea, con explicaciones seudocientíficas, de que basta con desear algo para que se realice. Se abusan de la confianza y buena fe de las personas para vender sus productos, sus libros, boletos para conferencias.

Pese a las diversas opiniones que sus escritos pueden ocasionar, Martín reconoce que cualquier disgusto vale la pena, en el sentido de que la gente se entere de que no todas las cosas que se venden como ciencia lo son, aunque puedan ser presentadas como tal de una forma muy atractiva. También por ello reconoce la importancia de que los medios de comunicación estén abriendo sus espacios para temas de divulgación científica y esto contribuya a generar una cultura científica, que permita contar con mayores herramientas para identificar las falsas ideas.

Comenta que el borde para identificar la ciencia de la seudociencia es muy difícil de detectar, pero una sugerencia que nos da es recurrir a revistas arbitradas y reconocidas, también a publicaciones universitarias. Menciona que el científico incomprendido, aquel que descubre algo pero que nadie reconoce, no existe, más bien esa es una señal de alerta, pues no hay científicos aislados, todos pertenecen a una comunidad que los respalda.

Entre los sueños de Martín se encuentra el que la divulgación científica forme parte de un plan nacional y se pueda llevar la ciencia a todos los ciudadanos, no con esfuerzos aislados, ya que se desperdicia mucho tiempo, sino como parte de un programa nacional y lograr interesar a las personas a leer cosas de ciencia.

Algo más de: Martín Bonfil Olivera es químico farmacobiólogo, da clases de biología y de redacción; algunos de sus libros: La dosis hace el veneno, La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica, y ¿Barriga llena?
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