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NEGOCIOS FAMILIAR
Después de 60 años, Casa Alicia sigue vistiendo a las novias en Culiacán
El negocio ya va por la tercera generación de la familia que atiende el mercado que también ofrece a los clientes trajes para XV años, bautizos y primeras comuniones
Istar Meza
28/05/2018
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Foto: Roberto Armenta

En el Centro de Culiacán, por la avenida Álvaro Obregón, esquina con Cristóbal Colón, se ubica la primera casa de novias que llegó a la ciudad, Casa Alicia, la casa de la novia elegante, después de 60 años sigue vendiendo sueños, ilusiones y recuerdos, con la venta y renta de vestidos de novia, XV años y bautizos.

Actualmente dirige la tercera y segunda generación, la única hija mujer de los fundadores, Alicia Josefina Rueda Montoya, y el nieto, Migraím Becerra Rueda; se tiene una gama de bautizos, primeras comuniones, accesorios de novia, de XV años, damas, reinas, de todo, pero lo fuerte es de novia y XV años desde hace 60 años.

Casa Alicia nació el 7 de agosto de 1957, se encontraba en la esquina de Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo, donde actualmente están unas hamburguesas, estuvo allí por tres años, luego se movieron a la ubicación actual, donde tienen ya 57 años.

En Guamúchil, Eladio Rueda Guzmán y Alicia Montoya de Rueda tenían una tienda que se llamaba la Jalisciense, una boutique de ropa, pero al ver que en Culiacán había necesidad de una tienda de novias, decidieron venir a fundar la primera casa de novias.

Migraím Becerra dice que Culiacán no había donde comprar prendas elegantes, de alta costura, las novias, quinceañeras o quienes buscaban trajes para bautizo tenían que ir a la Ciudad de México, pues Guadalajara todavía no era tan fuerte en ese mercado como lo es ahora.

“Los fundadores decidieron hacer una casa de novias que fuera elegante y darle a Culiacán la oportunidad que se iba a buscar a México y por eso es que Alicia Rueda sigue con el legado al cien por ciento, sin cambiar la experiencia o principios inaugurales”, señala.

La tercera generación al frente dice que se busca ir de acuerdo con lo que los clientes piden, a las necesidades, con la especialidad de alta costura, por eso tienen clientes de toda la República, que asisten a pedir prendas específicas y lo que tienen en stock es la moda del momento, las tendencias, pero lo principal y por lo que se les busca es por la confección profesional.

También, dice que, por la misma necesidad de la gente, que decía su vestido luego de la boda quedaba en el clóset, se comenzó a trabajar con la renta del vestido y de todo el equipo de novia, para que se ahorraran la compra.

“Al principio era raro pensar que se rentara un vestido, ahora es lo más común y nuestro éxito ahora también es la renta de vestidos, pues la gente prefiere ahorrar y ese dinero invertirlo en otras cosas “, refiere.

Al tiempo se compró la casa que ahora es Campestre San Miguel Eventos, comenzó como un terreno que fungía como casa familiar de domingos, carnes asadas y convivios, pero con el fin de promover los eventos en jardín se decidió crear la marca de Jardines San Miguel en conjunto con paquetes para novia.

“Fuimos el primer Jardín en Culiacán, ahora ya hay muchos, pero este año Campestre y Jardines San Miguel cumple 20 años”, señala.

 

 

La evolución

Migraím dice que, así como han surgido casas de novias nuevas, se han cerrado otras, aunque fueron la primera, considera que no tiene competencia, nunca se han sentido ofendidos o que se van a acabar por otras tiendas que abren, ya que ellos se enfocan en hacer su trabajo bien.

Cuenta que es el legado de sus abuelos “si vas a hacer una cosa hazla bien, si no, mejor no la hagas” y cree que Casa Alicia por eso es por lo que tiene 60 años.

“Lo que hacemos lo hacemos al máximo, al cien por ciento, tenemos clientes que siguen viniendo y traen a sus hijos, a sus nietos e incluso bisnietos, ha sido una tienda donde compran generación tras generación”, señala.

En este momento, dice que Casa Alicia está en su ‘apogeo’ nuevamente, está resurgiendo, se dio una sacudida y está reluciendo, floreciendo para ser esa casa de novias que en un principio fue, la casa de la novia elegante.

“Este año está siendo el mejor año después de muchos, se está trabajando con alegría, con entusiasmo, se remodeló la tienda en todo su exterior y se está trabajando en el interior, se está a la moda actual”, advierte.

Reconoce que fue triste perder a la fundadora, pero quedó la segunda línea que trabaja en conjunto con la tercera línea, mejorando cada vez más.

“Disfrutar de estos 60 años y decir ‘se ha podido’ ver el ejemplo de mis abuelos, de mi mamá, ahora es la única tienda, ha habido Casa Josefina y Casa Alicia en Mazatlán, pero la única que ha perseverado es esta”, destaca.

Cuenta que ha habido muchas cosas, pérdidas muy fuertes de la tienda, entre robos, incidentes, asaltos, la devaluación, entre otras cosas, pero siguen en pie, 60 años complicados, reestructurar y levantarse, para seguir haciendo las cosas bien.

Recuerda que hubo un momento que por un incidente dejó de funcionar el taller que se encuentra en la parte alta de la tienda, por lo que se pasó a la casa de la Señora Alicia Rueda, mientras se solucionaba el problema que se tenía, se sacó el trabajo desde el hogar, allí se hicieron medidas y entregas, pero no se dejó de trabajar.

Ahora están al 100 por ciento con la tecnología, con las rentas, el servicio al cliente, con el personal, trabajando en todas las áreas, pues no se trata solo de vender, de buscar clientes, tiene que haber dentro de la tienda amor, organización, empeño, es un todo, dice Becerra Rueda.

“Estoy orgulloso de ser la tercera generación que tiene a cargo esta tienda, feliz de estar aquí y cada día decir, ‘un día más para Casa Alicia, doy un día más yo para esta tienda’, de la cual me eduqué, de la cuál viví y por la que ahora mis hijos tienen un sustento, estoy orgulloso de este proyecto familiar, me siento enamorado de lo que hago”, destaca.

 

 

La clave del éxito

Alicia Rueda ha sido incansable para la tienda, su vida está ahí, cuenta que para irse al colegio a estudiar tenía que limpiar los vidrios de las tiendas, hacer 100 moños diarios, regresar de estudiar para irse a la tienda.

Cuenta que su mamá decía que cuando salía algo nuevo ella ya tenía un año haciéndolo, tenía mucha habilidad y hace 60 años eso no era muy común.

Dice que la tienda se ha levantado con mucho sacrificio, que la vida se les ha ido ahí, pero felices, recuerda que la Sra. Alicia Montoya dejó de ir a la tienda a los 95 años, en el mes de septiembre y en noviembre murió.

“Yo me crié con mi mamá, siempre aprendí de ella, siempre estuve al lado de ella, ya estoy casi yéndome, ahora se queda mi hijo”, señala.

El cuarto, de los cinco hijos de la Señora Alicia Rueda es el que está al frente, Migraím, quien tiene el sueño que su hija Ana Victoria sea la siguiente línea que dirija la tienda.

Dice que está consiente la perseverancia y dar lo mejor son la clave del éxito en Casa Alicia, que, si el cliente llega, salga satisfecho con lo que busca.

“Un día me dijo mi abuela, Migraím esta tienda va a ser para ti, tu mamá y yo ya hablamos, la quieres o la dejas, si la quieres tienes que estar aquí para que aprendas, para que te empapes y pues aquí estoy”, recuerda.

Dice que ‘satisfacción’ es la palabra que define el sentimiento cuando la novia que va se siente como en su casa, consentida, agradable y que lo que va buscando lo encuentre, si no está hacerlo, que no se vaya sin lo que quiere.

Cuenta que cada persona que compra en Casa Alicia es una enseñanza, es una evaluación de áreas de oportunidad, ver qué se puede mejorar, en qué se puede crecer, se hace una lista de cada novia, de lo que deja.

“Cada persona que viene y compra y sale satisfecha, trae a otra persona que se convierte en un nuevo cliente”, advierte.

El éxito está en vender ilusiones, cumplir con el sueño de la novia o quinceañera, que al momento de vender un vestido la persona que lo busque se sienta como en ese gran día, que se visualice en ese momento preciso.

Dice que Casa Alicia es calidad, siempre se trata de hacer lo mejor posible todo, hacer sentir a la gente como familia, sonreírles, sentarse a platicar, ver cuáles son las necesidades de los clientes y que al irse se pueda decir ‘logramos lo que querían’.

“Yo estoy apasionado junto con mi esposa de esta tienda, más por el gran amor que le tengo a mis abuelos, a mi madre. Para mí Casa Alicia es la vida, es disfrutar, es mi pasión, recordar a mis abuelos, ver a mi madre, ver el éxito que han tenido, es ver crecer, parte de mí, si algo le pasa a la tienda me duele”, destaca.

Mientras se coloca la mano en el pecho, con un brillo en los ojos muy intenso, dice que Casa Alicia se vive en el corazón, cuenta que hubo una temporada muy baja donde se pensaba que la tienda no seguiría, pero no se rindieron, siguieron en pie, piensa que no se pueden caer.

“Esto tiene que seguir, este barco no se hunde… las manos de mi mamá, de mis abuelos, su corazón, su vida, están aquí”, refiere.

Su proyección dice es abrir otra sucursal en este año, por lo que se está evaluando el mercado y se está viendo donde es mejor abrir, en Culiacán o en otra ciudad, pero se busca el crecimiento.

 

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