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Develan mitos del mariachi
Develan mitos del mariachi
03/01/2008 | 00:00 AM
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MÉXICO (NTX)._ Todo lo concerniente al mariachi, desde sus orígenes en el Siglo 19, hasta lo que es ese conjunto musical moderno con trompeta y su amplia difusión en el extranjero, es descrito en forma magistral en un libro del antropólogo mexicano Jesús Jáuregui, oriundo de Jalisco, la cuna de ese grupo, cuya música es conocida internacionalmente.
En volumen, denominado El mariachi, es producto de 25 años de investigación de campo e histórica, que fue editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Conaculta y editorial Taurus.
La obra devela los mitos sobre el origen y la etimología del mariachi y explica por qué se convirtió en símbolo musical de México y en elemento de identidad para los latinoamericanos, chicanos y mexicano-americanos.
En su introducción, Jáuregui (Teocaltiche, Jalisco) advierte que el tema del mariachi se presenta como sintomático de la ceguera ante ciertos problemas nodales en la antropología mexicana, dado que aunque se espera que los ensayos etnográficos sobre México del Siglo 20 tuvieran múltiples referencias al mariachi, eso no ocurre.
"Pareciera -añade- que los especialistas en analizar la cultura mexicana contemporánea han puesto especial empeño en omitirlo, quizá debido a su casi omnipresencia y porque ha llegado a ser como la tortilla de maíz -el pan de la tierra- en nuestra culinaria: un elemento cuyo sabor en las fiestas se da por entendido y no se considera pertinente mencionarlo en el menú", indicó.
Es así que el mariachi es una institución fragmentada y dispersa a lo largo y ancho de una vasta región y, por otro, manifiesta una difusión nacional e internacional.
A lo largo de 393 páginas, Jaúregui hace una radiografía del mariachi, al que infinidad de compositores mexicanos le han dedicado muchas canciones, como el jalisciense José "Pepe" Guízar, apodado El Pintor Musical de México, que compuso El mariachi.
El investigador del INAH refiere que en el Siglo 19, el mariachi era una tradición difundida por el occidente de México, al menos desde el actual estado de Nayarit, hasta al de Guerrero.

En los recuerdos
El mariachi, que fue traído de Jalisco a la capital mexicana en 1925, formó parte de la cultura popular al distinguirse claramente de las costumbres de las elites, según Jáuregui.
Si bien era una institución rural, incursionaba por ciudades importantes (Tepic, Guadalajara, Colima) y recorría las principales ferias regionales.
Recuerda que en 1907, el entonces Presidente de México, general Porfirio Díaz, ofreció una de las fiestas más importantes de su gobierno en honor del secretario de Estado norteamericano, Eliu Root, donde un mariachi de Guadalajara tocó sones y jarabes.
Mientras el mariachi era combatido (por un cura), despreciado (por la elite tapatía), y prohibido (por el gobierno de Michoacán), era extensa e intensamente disfrutado por el pueblo y por algunos de sus líderes genuinos, como Manuel Lozada.
No obstante, los grupos hegemónicos requieren símbolos con raigambre popular y llegó el momento en que los hacendados jaliscienses presumieron con un mariachi ante Díaz.
Después, el gobierno de Jalisco lo mostró -como algo pintoresco en la fiesta que el dictador ofreció a Root- su suerte estaba echada, pues durante la segunda mitad de la década de 1920, el mariachi es auspiciado por diferentes políticos en la capital del país.
El auge de los mariachis no se circunscribía a la capital ni a las grandes ciudades del occidente del país, ya que los conjuntos mariacheros también se concentraban en los puertos, en los centros de diversión y hasta en poblaciones y rancherías apartadas.

ESTUDIO
En 1935 se publicó el primer estudio musicológico dedicado explícitamente al mariachi tradicional. Se trata del ensayo titulado "Sones, canciones y corridos de Nayarit", de Nabor Hurtado González , profesor de música y canto.

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