Día Internacional de la Mujer: Domadoras de las 'jacas de acero'
Las mujeres han roto tabúes y demuestran que el motociclismo también es para las damas
Carlos Robles  -  08 Marzo 2018 | 01:00:00
Algunas de las bikers del puerto mostraron la sensación de practicar esta disciplina.

MAZATLÁN._ Decir que el motociclismo es una práctica exclusiva de los hombres es algo que se ha quedado en el pasado, ya que en la actualidad, el montar una motocicleta con el afán de recorrer los caminos, es un terreno que poco a poco es conquistado por las mujeres.

En el último siglo, el empoderamiento de la mujer se ha venido reflejando en diversas actividades que, tiempo atrás, solamente eran practicadas por miembros del sexo masculino.

Y es que en la actualidad no existe un lugar en este planeta (y fuera de él), en donde las mujeres no tengan cabida, tal es el caso del motociclismo, y más en específico el motociclismo mazatleco.

Un gran número de mujeres porteñas son las que han optado por ser las “domadoras” de estos “caballos de acero”, poniéndose al manillar de los mismos para experimentar y evolucionar su pasión por esta práctica.

“Para poder subirte a una motocicleta, uno debe tener una enorme pasión por ellas, así como también respeto, pues es una maquinita poderosa y un pasatiempo peligroso si no lo haces bien”, expresó la biker porteña, Julie Morgan.

“El llegar a ser una biker mujer para mí fue difícil, nunca tuve un buen mentor que me dijera qué hacer, e incluso hubo quien me dijo que no podía, por lo que tuve que hacerlo por mi cuenta y me encanta, pues cada día aprendo algo nuevo”, añadió.

 

Carácter y valor

La monotonía de estar sentada en el asiento del copiloto en una motocicleta fue lo que motivó a algunas de estas chicas motorizadas a experimentar más allá y convertirse en las diestras pilotos que son hoy en día.

“Poco a poco hemos venido demostrando que no nada más podemos estar de copilotos, que se respeta, pues también hemos demostrado que tenemos carácter y valor para hacerlo como mujer”, dijo Hilda Rodríguez.

Para otras más, el ser copiloto jamás estuvo en sus planes y el rugir de estas “bestias metálicas” despertó muy temprano en ellas el deseo y la pasión por conducirlas.

“Desde muy pequeña me nació el gusto por el motociclismo, gracias a mis padres que son bikers, y son ellos quienes me han enseñado todo lo que hoy sé, y les agradezco por esta hermosa pasión que inculcaron en mí”, comentó Argelia “Argie” Hernández.

 

Sentimiento de libertad

Pero en lo que cada una de estas damas coinciden es en el hecho de que el estar conduciendo su motocicleta, les envuelve un sentir de relajación y libertad, que no encuentran en ningún otro lugar, pues para ellas, el “cabalgar” en sus motocicletas en grupo o de manera individual, les hace experimentar una mezcla entre adrenalina y paz interior, pues al salir a recorrer el país, les da tiempo de apreciar diferentes paisajes y ciudades.

“El subirte a una moto es un momento de comunión con uno mismo, pues uno va solo, pensando en tu familia, valorando la vida y cada minuto porque para nosotras es encontrar un momento de paz interior”, comentó Rodríguez.

“El hacer motociclismo significa desestresarnos, salir a rodar para conocer nuevas personas y sobre todo, relajarnos para poder disfrutar”, complementó Mairza Muñoz.

Y es que, pese a la imagen del biker rudo que se tiene, la realidad es lo más alejado de esto, pues las motociclistas son madres de familia y profesionistas que comparten la pasión de rodar y vivir el motociclismo al máximo.

 

La necesidad de rodar

Existen casos en los que el gusto nació de la necesidad de poseer un vehículo que brinde una más rápida y fácil movilidad por la ciudad, y que tras el uso diario del mismo, se fue adquiriendo un cariño e inclinación al pasear sobre dos ruedas.

“La verdad fue una cuestión práctica, las calles en Mazatlán son cada vez más angostas, hay menos estacionamientos y es más eficiente para las personas el transportarse en una moto, por lo que dije, aprenderé a andar en motocicleta”, comentó Guadalupe Rivera.

“El ser mujer motociclista es lo mismo que ser un hombre motociclista, no tiene por qué haber una diferencia, ambos somos capaces de poder manejar correctamente cualquier vehículo”, añadió.

 

La familia biker

Toda la comunidad biker del mundo que practique esta disciplina por pasión se considera como una gran familia, en la cual hay desacuerdos y disputas, pero que al final, siempre prevalece la unión y el bienestar común.

Cada biker busca dejar atrás la imagen que la sociedad tiene del motociclista rebelde y problemático, debido a que la televisión y el cine han creado esa idea en la mente de las personas.

Sin embargo, es todo lo contrario, los bikers del puerto han sido un ejemplo de ser personas con gran corazón, dedicándole tiempo a obras de caridad, además de mostrar su actividad altruista, y a las personas que se les descompone su vehículo, siempre dispuestos a auxiliarlos.

Las bikers mazatlecas manejan motocicletas de diferentes modelos y marcas, como Suzuki, Harley Davidson, BMW, entre otras, así como de grandes tamaños, ya que brindan mayor estabilidad y seguridad a la hora de manejar en los caminos.

 

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