Día Internacional de la Mujer: Lizbeth, la primera taxista de Rosario
La joven de 22 años se lanza al volante para conseguir el sustento para su familia
Hugo Gómez  -  08 Marzo 2018

EL ROSARIO._ Buscando la forma de conseguir el sustento para su familia, sin desatender a sus pequeñas hijas, Lizbeth del Rosario Cárdenas García, se convirtió en taxista, la primera de la ciudad.

Con tan sólo unos meses de nacida la menor de sus hijas, y al tener que alimentar con la leche materna, encontró en la conducción en noviembre del año pasado una forma de cumplir con su rol de madre y proveedora.

La joven de 22 años expuso que no ha sido fácil con el tema de que sea un oficio dominado por los hombres, pero en ningún momento lo vio como una barrera.

“Sí (fue difícil), porque la mayoría de los hombres como que se burlan de mi pero no me preocupaba porque Dios da para todos... Al inicio me sentí muy rara porque el machismo sí es difícil pero a esta altura del partido ya no”, confesó.

Pese a contar con alrededor de 12 años conduciendo, contó que tras atender las llamadas para requerir el servicio al llegar al lugar se encontró con el desconcierto y el temor de algunos hombres.

Ante la falta de una cultura de igualdad y respeto, por su seguridad tuvo que plantearse un tope en el horario de atención, ya que reconoció que después de las 19:00 horas representa exponer su integridad, pese a ser los viajes que generan más ingresos.

“Sí, las personas me dicen que no trabaje por la noche porque me puede pasar algo”, responde pensativa.

Lizbeth reconoció que aprendió a manejar sin ir a cursos, ella le perdió el miedo a “agarrar” el vehículo de su papá, sin pensar que sería el sustento de sus hijas Verónica y Lía.

Tras superar las dificultades, refirió que no vio venir la popularidad que tomaría con las mujeres, ya que representan un 80 por ciento de los viajes que realiza.

“La mayoría de mis clientes son mujeres, dicen que les doy más confianza y la amabilidad sobre todo”, expuso.

Yo pienso que si una mujer no nos animamos jamás vamos a salir del machismo, siempre nos quieren tener en la casa, en la cocoka, es cuestión de que se pierda el miedo para iniciar un oficio.

Destacó que atiende con la alegría que la caracteriza, porque reconoce el servicio que ofrece, pero sobre todo procura nunca dejar tirado a ningún cliente.

Por una parte está que me debí cuidar y por otro lado que no te puedes descuidar al cliente porque no me gusta dejar tirado el cliente, cobrar a tiempo y llegar a tiempo.

Precisó que abrir la brecha de la igual es tarea de las propias mujer, hacer consciente que las mujeres si se lo proponen y son constante pueden realizar cualquier oficio, más allá de la imagen hogareña o de cocina que se les asigne.