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Disfrutan una noche con Piazzola
La violinista Nina Farvarshchuk y el pianista Eduardo Pérez traen el tango moderno a Mazatlán
Héctor Guardado
13/10/2018 | 4:57 PM
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Foto: Rafael Villalba

Un hombre revolucionó el tango, lo llevó de los salones de baile de la burguesía y de los arrabales de Buenos Aries y de muchas ciudades a la salas de conciertos de todo el mundo, el genio de Astor Piazzola conquisto la alta cultura sin dejar de llegarle al corazón a las mayorías que lo siguen hasta la fecha, la noche del viernes el pianista Eduardo Pérez y el violín de Nina Farvarshchuk trajeron al puerto la música del genial argentino.

La primera pieza que dejaron oír los músicos con aires de tango fue “Verano porteño”, el compositor Astor Piazzola tomó como punto de referencia para su obra la figura que creó Vivaldi , Las Cuatro estaciones, para crear unas con atmósfera de tango para Buenos Aires, es una obra que es interpretada en todo el mundo.

Nina Farvarshchuk y Eduardo Pérez reprodujeron para violín que hizo la parte del bandoneo, el piano está incluido en la versión original de las piezas creadas por Piazzola.

La partitura utiliza de una manera original la estructura del tango que se reconoce fácilmente y que es atacada con giros acelerados para entrar en planos de mesurada melodía, en donde se dejan sentir los sonidos que reproducen la nostalgia propia de este género.

No podía faltar “Libertango”, quizás la pieza más conocida de Piazzola, en la versión que se escuchó en la Casa Haas el violín adquirió la fuerza dramática con que está cargada la pieza, con un compás que marca toda la obra mientras se abre al oído una melodía suave que genera sensaciones sobrecogedoras por su efecto sonoro.

Regresaron a las Cuatro estaciones de Buenos Aires, con el fragmento Otoño para entrar en esa composición de sonoridades complejas cercanas a la propuesta contemporánea de la segunda mitad del siglo 20, con sonidos que se escapan de la linea melódica para sorprender sin perder el estilo piazzola que engancha por su elegancia y su fuerte dosis de nostalgia.

Terminaron el homenaje a este compositor sudamericano con una pieza sublime Oblivion es más cercana al gusto de las masas, la palabra significa en inglés olvido y su significado se acerca a purgatorio, los sonidos que produce esta partitura crean esa sensación de abandono y vacío que el olvido produce en el alma, es increíble la capacidad de Piazzola para generar sensaciones y atmósferas, los músicos recrearon esa sensaciones en la Casa Haas.

El programa construido con piezas de Piazzola estuvieron complementadas con obras de otros compositores como Camille Saint Saes del que se interpretó “Danza macabra”, de Skorik Melodia, de Khachaturian “Danza de los sables” y de Manuel de Falla “Danza española”.

 

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