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COLUMNA
Dr. Giordano Pérez Gaxiola. Mi bebé tiene lagañas
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Dr. Giordano Pérez Gaxiola
14/08/2019
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Foto: Cortesía

La legaña, popularmente conocida como lagaña, es un “humor procedente de la mucosa y glándulas de los párpados, cuajado en el borde de estos o en los ángulos de la abertura ocular”. Qué definición tan gráfica. Un humor cuajado.  En inglés, a veces la describen con más desprecio diciéndole ‘eye booger’ o ‘moco del ojo’. Digámosle como sea, pero es algo que se presenta muy frecuentemente en los bebés, sobre todo en los primeros meses.

Resulta que las lágrimas se forman en una glándula que está por encima del ojo. Éstas bañan el globo ocular, se barren con el parpadeo, y luego se absorben a través de un canal que está en el borde pegado a la nariz y que se llama conducto nasolagrimal. Estos tubos llevan a la nariz, y así se explica por qué cuando alguien llora, también moquea.   Entre el 6 y el 20% de los bebés podrían tener obstruido, tapado, el conducto nasolagrimal (1). Tomando el porcentaje más alto, esto significa que puede ser tan frecuente como uno de cada 5 niños. Si se obstruye, no se puede absorber la lágrima y luego ésta se hace espesa. Y así se forma la lagaña.

Esas estenosis (apretamiento u obstrucción) en casi todos los niños desaparecen poco a poco en más del 90% de los bebés y no requieren tratamientos fuera de algún masaje en donde está el conducto con la intención de “ordeñarlo” y facilitar el paso de la lágrima. No se necesitan gotas de antibióticos, ni cremas especiales, ni parches de pirata. Sin embargo, sí es necesaria la revisión por el pediatra porque la presencia de lagañas puede deberse a conjuntivitis infecciosa, por alergias, por contacto con algún irritante, o podría haber otros problemas congénitos que requieren procedimientos por parte del oftalmólogo.

 1. Paysse EA, et al. Congenital nasolacrimal duct obstruction (dacryostenosis) and dacryocystocele. UpToDate, 2019.

 

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