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EDITORIAL Narco: voltearse para otro lado
La estrategia al combate al crimen organizado no basta con atacar problemas como el desempleo y la marginación, sino además, a las empresas que lo promueven
Editorial
31/01/2019
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Foto: Noroeste

Llama la atención la intensidad operativa y narrativa del combate al robo de combustible del Gobierno federal en contraste con el mensaje de amor y paz que envía al narcotráfico.

Ante el huachicoleo, la condena inminente, los detenidos, el ejército, el ataque al lavado del dinero. Contra las empresas criminales del tráfico ilegal de drogas, el Presidente Andrés Manuel López Obrador responde con un “no es nuestra función principal" y voltea hacia otro lado, un busca de un ducto ordeñado.

Si bien es atinado combatir las causas sociales que inciden en el problema del narcotráfico, como el desempleo y la marginación, no es verdad que solamente así las empresas criminales dejarán de delinquir.

En el crimen organizado de drogas ilícitas (distinción obligada porque también hay crimen organizado en el robo y venta de combustible) hay otras variables que le dan vida y fuerza: la oferta controlada desde clandestinos centros de control; la demanda, que aún no es prioridad para el sistema de salud; el lavado de dinero, soslayado desde las oficinas de Hacienda, y la corrupción, que no es otra cosa que municipios, estados y entidades del gobierno federal cooptados por el crimen.

Además, hay otro factor: el poder. Diversas zonas del país son territorio controlados por las empresas criminales. Esto significa que en esas áreas los capos son jueces, administran y aplican justicia. También quiere decir que las personas que ahí habitan viven en una libertad cercenada por el crimen.

En consecuencia, los capos no sólo han desplazado al Estado en sus funciones, sino también se han apropiado de la misma identidad y sentido de pertenencias de amplios sectores del país.

Los daños causados a México por el tráfico y producción de drogas son tan profundos que la señal presidencial de amor y paz seguro provocaron una sonrisa en más de un capo. Tienen luz verde.

 

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