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Columna
Educación en la Familia
Pues ya están aquí. Ahora hay que ver que primero sirvan para descansar; mamá también se merece ese descanso, después de ser chofer a todas las clases...
Yolanda Waldegg de Orrantia
28/06/2018 | 05:00 AM
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Foto: Noroeste

Pues ya están aquí. Ahora hay que ver que primero sirvan para descansar; mamá también se merece ese descanso, después de ser chofer a todas las clases, si es el caso, pero por lo menos lavar uniformes y ayudar en tareas, buscar lo que se necesita para las tareas en la papelería, levantarse antes que todos y empezar a correr para preparar desayunos, que se levanten y arreglen, que no olviden nada. ¿Para qué me canso? Ya todos saben de qué se trata esto, pero resulta que es la que menos descansa en vacaciones y la idea es hacer conscientes a todos de este pequeño detalle.

Por otro lado, las vacaciones no se pueden desaprovechar en la formación de los hijos; tendrá que ser de una manera más relajada y en otros aspectos, pero así como les cuesta trabajo a los chicos volver a las rutinas de estudio, también, si soltamos mucho la rienda, todo lo adelantado en el aprendizaje de buenos hábitos se va para atrás, así que es conveniente continuar con tiempos de estudio chicos de algo que le ilusione y con horarios; no será a las seis que se levanten, pero tampoco a las once, ni acostarse a las ocho, pero tampoco a la madrugada.

El asunto necesita planeación porque de otra manera se nos van la vacaciones sin haber logrado otra cosa que desperdiciar el tiempo y terminar más cansados, porque cuando los hijos no saben qué hacer, lo que hacen es molestarse unos a otros y a sus padres, naturalmente, y bueno, el papá se va, pero mamá tiene que estar todo el día sobre ellos. Se planea entre todos, pero no es optativo: participan sí o sí en lo que se decida.

Por lo pronto lo primero, tiempo fuera de juegos en línea: horario, habrá que ponerse de acuerdo con ellos el tiempo y el momento porque necesitarán tiempo para ayudar en la casa, cuanto más renieguen y remoloneen más tardan y desperdician tiempo, así que temprano camas y ordenar recámara y ropa; puede ser la mejor oportunidad de enseñarles a poner la lavadora y hacer las distintas cargas, y mientras uno aprende eso, otro aprende a lavar trastes o a cocinar algún platillo; la idea es que todos aprendan de todo y ayuden a su mamá así como ella les ayuda cuando están en clases. Es el momento de hacerlos empáticos con el trabajo de los demás; aquí entran la empleada, si tienen suerte de tenerla; que respeten su trabajo y lo cuiden como el de cualquier otra persona se logra cuando ellos mismos lo hacen.

Tiempo de juego al aire libre, si es posible cuando ya están todos, pelota, bádminton, saltar el burro, encantados, quemados, el avión; hay que enseñarles a jugar estas cosas, no saben y lo necesitan y, en algún momento, sacar juegos de mesa en que puedan participar varios, tampoco saben, pero estas cosas son las que se necesitan, primero para conocerlos y ver por dónde va su cabecita, sus intereses; son la clase de ocupaciones en que no la haces en silencio y se consigue, además de diversión, camaradería, bromas y chistes, deportividad que significa aprender a perder o ganar sin enojos ni burlas.

No podemos olvidar actividades que les ayuden a enriquecer su mundo interior. Hay que fomentar el hábito de la lectura, principiar con media hora y comentar lo que se lee sirve para saber cómo andan en comprensión de lectura, que es importante que aumente, con temas que más les atraigan, para alguno será las estrellas y el espacio exterior, para otro, los dinosaurios, la geografía o los animales, las aventuras. Recordemos cómo Emilio Salgari, Julio Verne, Mark Twain, Louisa May Alcott fueron los detonantes de muchos generaciones, que luego buscamos por iniciativa propia, libros de detectives y clásicos de la literatura universal, y es el momento porque en clases de cualquier cosa, tienen tiempo menos de leer.

Son igualmente importantes actividades relacionadas con el aprecio de la belleza, por ejemplo, días de campo, para que entren en contacto con la naturaleza o visitar un rancho con cultivos y animales; visitar museos, asistir al teatro o a conciertos de música. También los viajes en coche pueden servir para compartir experiencias e ideas, conversar sobre la historia de esos lugares, resaltar su arquitectura y costumbres.

Son ideas generales, pero hay que hacerles tiempo durante las vacaciones si queremos fomentar la unidad en la familia, el cariño de unos con otros, la ayuda mutua, la cooperación, su crecimiento interior, en lugar de permitir que cada quien se aísle en su aparatito con tal que no den guerra, sin provecho alguno, pero sí con detrimento de las relaciones familiares.

 

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