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Mazatlán
EDUCACIÓN EL LA FAMILIA: Nuestra familia
Donde la casa se convierte en hogar, en memoria, en historia, ahí donde tenemos nuestra raíz y entraña
Yolanda Waldegg de Orrantia
12/09/2020
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Foto: Noroeste

La familia es un tema porque los gobiernos de casi todos los países están empeñados en terminar con ella, por todos lados se le ataca, mientras los responsables de cada una de ellas ni se enteran ni parece preocuparles mucho.

De entrada, tantos que deciden lanzarse a formar una familia sin estar bien enterados de en qué se están metiendo, a los católicos, por lo menos, se pretende darles un cursito sobre de lo que se trata y quienes llegan a asistir, por cumplir con el tramite, no es que pongan demasiada atención.

Los otros, pues solo a la idea que tengan “que me atienda”, “que me mantengan”, “servicios gratuitos de todo”, “tener con quién salir”, “si no funciona nos separamos”, cualquier tontera por el estilo me ha tocado escuchar.

Y si ya de por sí así están las cosas, la jefa de Gobernación quiere quitarle a los padres la responsabilidad de educar a sus hijos y tomarla el Estado para poderlos adoctrinar, no solo sobre sexualidad, que de eso ya les dan clases, a ver cómo le van a hacer ahora que las mamás están a cargo de los libros y las clases, todo lo que el lobby gay les manda desde la ONU, además del adoctrinamiento comunista desde el Foro de Sao Pablo.

Total que hacen más caso a los que mandan desde fuera, que a lo que mandamos sus patrones.

Pero todo está en que lo permitamos por no hacer nada y sigamos muy cómodos viendo cómo se destruye lo más importante de nuestra vida, porque a cualquiera que se le pregunte en la calle qué es lo más importante para ti, la respuesta invariablemente es: mi familia, independientemente de cómo la traten ellos mismos.

Bueno, pues lo que tenemos que cuidar en la familia normalmente nos conocemos a fondo y nos queremos como mejor sabemos y como somos, podemos tener los padres más desastrosos o los hijos horribles, así se les quiere.

La familia es donde la casa se convierte en hogar, en memoria, en historia, ahí donde tenemos nuestra raíz y entraña, y siempre están las puertas abiertas. Donde nos podemos hablar, claro, o debíamos poder si no ahí, dónde.

La familia y el hogar es donde nos quitamos el maquillaje y las máscaras, aventamos los zapatos y nos metemos las chanclas, soltamos el cuerpo.

También ahí es donde nos tenemos, sin apresurarnos y desde donde se levanta el vuelo algún día, es donde no siempre pensamos igual, donde creemos de distintos modos, soñamos diferente, porque corre la misma sangre, pero por corazones diferentes. Es donde a veces hay silencios difíciles o palabras pendientes y el amor es asimétrico porque hay quien da todo y quien exige de más y agradece menos.

Nuestra familia, la que nos dio la vida o la que formamos, es el lugar donde debemos aprender: a callar, a ayudar, a amar y perdonar, a abrazar, a luchar y seguir, a enojarte y contentarte, a caer y levantarte, a consolar y dejarte consolar, a llorar y a secar lágrimas ajenas, a romper y reparar, a rezar y suplicar, y lo más importante: amar de verdad. Es la semilla de la vida, hay que disfrutarla, valorarla y amarla, es tu familia.

Y teniendo en cuenta que no hay familias perfectas porque todas las personas que las forman son imperfectas, como todo el mundo, entonces, sin perder eso de vista, no exijamos perfección, no exijamos que las cosas sean como yo lo había soñado, como yo digo y quiero.

Entonces, lean por favor desde lo que tenemos que cuidar, habría que revisar qué valor le estoy dando y en qué contribuyo a que para los demás miembros sea una experiencia de buenas cosas qué meter en la mochila que llevaremos durante la vida, para sacar de ahí lo bueno que aprendimos, en el momento de necesitarlo.

Para lograrlo, todos en la familia necesitamos primero de reglas claras, pero flexibles en algún momento y circunstancia. Se necesitan límites desde cómo se debe uno dirigir a los otros, (respeto y buenos modos) cómo debes vestir y sentarte a comer, obviamente no siendo la playa, no podemos ir en paños menores por toda la casa, menos sentarnos a la mesa, cómo pedir y cómo devolver en buen estado lo prestado, decir por favor, gracias, perdona, buenos días y buenas noches, cosa por el estilo que evitan roces y malos entendidos.

Tantos límites de diferente índole como sea necesario, para que todos sepan a qué atenerse y cuáles serán las consecuencias que debe haber, porque otra regla será enseñar a ser responsables y cumpliendo tareas y reglas es como se aprende responsabilidad. Y luego sigo, que tengan una linda semana cuidándose, sin perder la paciencia.

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