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Mazatlán
EDUCACIÓN EN LA FAMILIA: La solidaridad, una virtud de convivencia
Columna semanal
Yolanda Waldegg de Orrantia
08/08/2020
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Foto: Noroeste

Bueno, pues resultó una cuarentena muy alargada, que nos sigue moviendo el tapete con muchas preocupaciones que, por otro lado, son estériles, porque en realidad no tenemos control sobre casi nada.

Así que preocuparse es un sin sentido, mejor ocuparnos de lo que sí está en nuestro control, como por ejemplo, ser mejores personas y lograr que nuestros hijos sean dignos miembros de la raza humana, dignos ciudadanos, vecinos, amigos y padres o hermanos.

La idea es no ser de los que van por la vida creando problemas, sino de quienes van llevando soluciones, aunque sea con sonrisas, solidaridad, buena disposición.

Resulta que tanto encierro tiene crispados los ánimos de muchos, lo malo es que pueden ser personas que no controlan sus emociones, o no saben cómo sacar sus frustraciones y estamos viendo que la violencia intrafamiliar aumenta día con día.

Y como parece que hay tiempo y para que los ánimos no se exasperen, tanto padres como hijos necesitan sean o no personas controladas, aprender a reconocer sus sentimientos, sus estados de ánimo, sus emociones, todo lo que influye en su comportamiento, reconocerlo es un gran paso, el siguiente es nombrarlo: “me siento asustada… rabiosa, triste, confundida, tranquila, optimista, me enojé por esto o por aquello, me entristeció eso, me alegra aquello”.

Reconocerlos nos ayuda a saber en qué necesitamos trabajar para ser mejores personas, de las que no crean conflictos sino soluciones y el siguiente paso, poner remedio antes de salir de control, que puede ser desde dar media vuelta y salir a caminar, contar hasta el número que sea conveniente o cualquier cosa que nos funcione, hacer un chiste, por ejemplo, de uno mismo.

La solidaridad implica conexión entre las partes y, por consiguiente, dependencia recíproca, existe no solo en el mundo físico con sus leyes naturales, también entre las personas, somos o debíamos ser solidarios unos con otros, porque hay interdependencia entre nosotros.

Existe en el tiempo y el espacio, estamos relacionados con los que nos precedieron y los que nos sigan, siempre se puede hacer una referencia a lo que hicieron las personas antes, cómo se vestían, cómo trabajaban, cómo se portaron, determinó cómo somos y cómo hacemos, pero lo que no nos guste lo podemos cambiar y no seguir un patrón que no nos satisface.

En el espacio: los que habitan un mismo lugar, pueblo, trabajo, familia, escuela, oficina están entrelazados por intereses, finalidad y necesidades comunes, la negligencia o la actividad de uno repercute en los otros.

Ciertos trabajos no podrán realizarse hasta tanto algunos no hayan cumplido su parte. El concepto de solidaridad moral comprende la responsabilidad que surge de la actitud de un compañero.

Por solidaridad se ayuda al necesitado para que pueda superar su situación, se reúnen socorros para las víctimas de alguna catástrofe, al fin de cuentas la solidaridad no es solo una virtud convivencial, es una responsabilidad social, pero comenzamos a practicarla en casa cuando alguno de los miembros de la familia se ve desbordado de trabajo, por la razón que sea y se le ayuda, cuando alguien se siente enfermo y se le ayuda a mejorar y en sus necesidades.

Cuando el hermano no entiende la tarea de la escuela y el otro hermano le explica, cuando estamos pendientes de las cosas que hay que hacer y se hacen sin esperar que nos lo pidan.

La persona debe interesarse por las necesidades del prójimo y los problemas sociales, políticos y manifestarla por medio de la ayuda mutua y cooperar positivamente en cuanto le sea posible al bienestar común e individual.

Y también por solidaridad se está obligado a perfeccionar su personalidad para hacerse más útil a los demás y colaborar al bien general.

Bueno, teniendo todo esto en mente, la tarea será examinar mi actuación en familia y sociedad, soy el problema o soy solución, enseño a mis hijos a ser serviciales con todos, comenzando con la familia y empleados, con cualquier otra persona que lo necesite o por simple buena educación, como cargarle algo pesado o abrirle la puerta.

¿La relación con los vecinos es por lo menos cordial?, mejor, de ayuda mutua, ¿les conozco y sé su situación? A la mejor no son encantadores, pero si se tienen detalles amigables que en algún momento puedan cambiar la relación, romper el hielo con algo de miel, en lugar de hiel y llegar a amistad o por lo menos no tener conflictos.

¿Qué les enseño a mis hijos cuando manejo en el tráfico? a ser solidarios o no tener nada de paciencia, atropellar, maldecir, parar en doble fila o en espacio azul, estar siempre exigiendo con prepotencia todo lo que necesito o quiero.

¿O enseño a que les valga un cacahuate las leyes y normas de convivencia y salud, como utilizar cubreboca en este tiempo y eso de sana distancia? De cada uno y su solidaridad depende cómo nos va a todos, tanto con el virus como con el gobierno, que es un virus más peligroso.

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