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Columna
Educación en la Familia: Buenos ciudadanos
Yolanda Waldegg de Orrantia invita a reflexionar con temas de actualidad
Yolanda Waldegg de Orrantia
18/07/2019 | 03:00 AM
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Foto: Noroeste

Pues de las tareas más importantes como padres es formar hijos que no solo no sean carga para la sociedad, sino que sepan contribuir a la buena marcha y funcionamiento de la sociedad en que viven, que se enteren que no venimos a este mundo a pasarla bien solamente y que eso no existe, que más específicamente venimos al mundo a ver unos por otros, a servir y ayudar a quien lo necesite, no importa si sea de otra raza, color, idioma, nivel económico, cultura, religión, discapacidad, joven o viejo; no importa que tenga pies o patas dos o cuatro, sea agradable o no; si no vives para servir, no sirves para vivir; que les quede claro, lo que no sirve se tira.

El problema está cuando los mismos padres no tienen esto de ser buenos ciudadanos, como una norma en su vida, y no se les ocurre que se pueda necesitar su ayuda en otra parte que no sea su pequeño mundito cercano, y aun así, quién sabe si no le enseñaron a fijarse en los demás y notar que pueda estar necesitando ayuda. Hay tantos campos en los que es necesaria la ayuda en los que debíamos involucrarnos, para escoger según nuestras posibilidades de tiempo o económicas y temperamentos, ¿cómo cuáles? Fijémonos de que nos quejamos más, en eso hay que ayudar.

Que las calles dan asco de tanta basura y no pasan a recogerla; muévete tú, motiva a tus vecinos a campeonatos de quien hace menos basura, aprender a separarla porque así no importa que no pase; si las latas y otros envases están limpios, no apestan ni atraen bichos; si compramos con menos envoltorios, si se hace composta para nuestras plantas o arboles de la calle o consomé con los cabitos y cascaras de verduras, la idea es reducir al mínimo la cantidad de basura y así no importara si pasa el camión, además de no ir soltando por donde vamos, empaques, colillas, chicles, etcétera.

Te enoja el comportamiento de los políticos, enrólate en una asociación civil que los tenga siempre vigilados, asistir a votar es obligación porque luego no hay manera de que te puedas quejar, cosa que veas que está mal, denuncia en redes o en juzgados todas las veces que sea necesario, consigue firmas, muévete a cambiarlo y mueve a la gente a tu alrededor, ayuda en albergues, asilos, orfanatorios, siempre se necesita dinero, pero también se necesitan manos. Si enseñas esto a tus hijos porque te ven hacerlo, también sabrán de la satisfacción que supone saber que servimos para algo y alguien.

Muchas cosas en las que poder servir, pero una en la que veo de primera mano es en la situación de los animales de calle, no a todos tienen que gustarnos los animales, pero que debemos respetarlos y no causarles ningún daño sí es deber de todos; no son de la calle, son de gente irresponsable que ya no los quiere y los avienta a que otros se encarguen, de gente mala que los maltrata.

Es una lucha diaria y cuento de nunca acabar el rescate de estas criaturas, la gente no acaba de entender que si tienes un animal, no lo deje salir solo; cuídalo, son como niños de 3 años, inocentes, expuestos a accidentes, que necesitan de nosotros para su sustento y bienestar, no pidieron nacer. Los dueños no los operan porque tienen derecho a divertirse y hacer lo que saben, así que salen, sus dueños no recogen sus popos, a ver quién, riegan hijos que estorban a todos, se ven desastrosos, sufren mucho, causan mala impresión en los turistas, los corren de todas partes, los patean y luego cuando su perrita o gatita sale con premio, toman a los premios y los avientan en alguna albergue o cualquier lugar a que se mueran o alguien se encargue, ni en cuenta cuánto le duele a la mamita que le quiten sus cachorritos.

Esto no debe seguir así, si no podemos adoptar, que es que a todos nos hace falta tener esta clase de compañía para nuestra salud mental y aprender de ellos a ser buenas personas, por lo menos ayudar a quienes se dedican a salvarlos porque sus cuantas de veterinarios, medicinas y comida solo crece y son gente como cualquiera, con su medios económicos más bien reducidos; se necesitan donaciones, se necesitan manos, se necesitan familias de acogida mientras se recuperan y se encuentra quien los adopte, se necesita gente dispuesta a ayudar a recogerles si están heridos porque no siempre se tienen autos o dinero para pagarlo, ni se les puede subir a un camión; se necesita disposición a salir de la comodidad e involucrarse en ayudar.

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