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Columna semanal
Educación en la Familia: 'Cómo enfrentamos la realidad'
La realidad condiciona, pero la decisión de adaptarse a ella es responsabilidad de cada quien
Yolanda Waldegg de Orrantia
14/11/2019
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Todas las personas, sin excepción, tenemos dos maneras de hacerlo: una, aceptando que esta realidad nos condiciona; otra, permitiendo que nos determine y solemos confundir una cosa con la otra, que son situaciones que nos deberían condicionar, permitimos que nos determinen.

Aquí convendría hacer una parada y aclarar puntos, porque es muy bueno ser una persona determinada, que logra lo que se propone, teniendo en cuenta los pros y contras, pero es muy malo que alguien permita que la inestabilidad de la vida de familia, por ejemplo, o los medios económicos o cualquier otra cosa determine su modo de ser, su carácter.

Digamos que la voluntad determina, el entendimiento resuelve y el juicio decide. Ayer había determinado salir al campo, amaneció un aguacero y resolví quedarme en casa, luchando entre comodidad y afición, decidí que la lluvia no me disuelve y salí, es decir, que todo esto pasó por mi cabeza, no me lo impuso ninguna situación.

El entorno en que vivimos nos condiciona. Hoy mismo tenemos que tomar muchas precauciones porque el entorno es peligroso. Antes nos sentábamos en la puerta a platicar con quien pasara, mientras los hijos jugaban en la calle; las circunstancias han cambiado, la vida es más rápida y peligrosa, el tiempo, el ambiente social y político, la economía, las personas, la religión que profesamos, la educación que recibimos; es decir, vivimos inmersos en una realidad que, para bien o mal, nos afecta, esto es lo que llamamos condicionamiento.

Claro que todos los condicionamientos afectan, pero no deberían determinarnos del mismo modo. Aquí es claro que el clima nos condiciona, no dan muchas ganas de movernos del ventilador y hacer cosas que nos hagan sudar, pero no puede determinarme a que mi carácter dependa de si hace frío o calor.

Todos tenemos en casa situaciones difíciles en algún momento; una muerte o enfermedad difícil de alguien en la familia, claro que afecta, pero no se puede uno dejar derribar por ese problema, entonces es diferente estar condicionado a vivir en una permanente determinación, a menos que sea la determinación propia de salir adelante en lo que nos proponemos mejorar o conquistar.

Existen dificultades, problemas, desgracias y tragedias. Hay a quien le encantan las tragedias y todo es tragedia, una simple dificultad se convierte en tragedia; otros deciden minimizar todo, que con trabajo llega a dificultad, así como que todo les vale, los dos son extremos y están fuera de lugar, pero influye mucho a que nos estamos acostumbrando a fuerza de verlo o escucharlo todo el tiempo.

Estamos acostumbrados a ver la realidad, pero no a analizarla, y en estos tiempos acostumbramos, desgraciadamente, a pasar de los prejuicios a los estereotipos y con solo darse una paseadita por las redes sociales, podremos darnos cuenta qué tanto daño está causando por no analizarlo.

Debemos buscar la claridad en la percepción de la realidad, no sea que la percibamos inadecuadamente, incluso de modo deshonesto.

La manera es no creernos todo lo que nos dicen o leemos sin buscar otras opiniones, tener en cuenta de quién vienen, la persona debe ser entendida en la materia que se investiga, no se trata de porque muchos lo dicen en verdad, sino de quien lo dice es porque sabe; como las preguntas en la calle con un micrófono o a un jugador de futbol que está sin resuello, que puede decir cualquier tontería, pero contestará.

Bueno pues, si somos padres y nuestros hijos nos ven todo el día, les enseñamos con nuestra manera de actuar, de hacer o no hacer, de reaccionar, sacando provecho de manera honesta o no de las circunstancias, enseñémosles también que claro que estamos condicionados por casi todo, pero de todo se puede y debe salir adelante si existe la voluntad determinada de hacerlo.

Ninguna dificultad tiene que ser drama, los vemos todos los días: personas con discapacidades fuertes no se quedan en el drama y hoy por hoy es drama no tener internet, que el aparatito se descompuso, que no tiene los tenis que quería y no hizo nada para conseguir o se metió a la droga para conseguir dinero rápido.

Es drama tener que cumplir con un trabajo que no nos encanta, pero es trabajo que necesitamos; todo lo que nos saca de la comodidad es drama.

No hay que confundir problemas con desgracias, saber distinguir entre unas y otras les ayudará mucho en sus vidas.

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