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Columna
EDUCACIÓN EN LA FAMILIA: Lo que sí está prohibido decir a los hijos
Yolanda Waldegg de Orrantia invita a reflexionar con temas de actualidad
Yolanda Waldegg de Orrantia
18/04/2019 | 05:00 AM
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Foto: Noroeste

Comenzaré con lo que sí debemos decir a los hijos: “no” y desde pequeñitos. Hace unos días me tropecé con un video que trataba de niños y adolescentes, no bebés, maltratando a su madre, a golpes, patadas, groserías.

Me impresionó el nivel de agresión y el de permitírselos, sin ningún tipo de consecuencia, las causas pueden variar, pero habla muy claro de que nunca se le dijo “no” a algo, de modo que su nivel de tolerancia a la frustración es cero, porque los padres dan todo lo que les piden, sin que tengan que ganarlo, porque no están presentes para corregir y educar y se quitan la culpa dando.

Esto de no estar presentes puede ser estar en forma de bulto, ocupados en sus asuntos o aparatitos, por flojera o porque les vale que se da el caso, el hecho es que soltaran al mundo gente peligrosa, intolerante a cualquier “no” que encuentre en su vida y a las personas y sus ideas y formas de ser.

De las cosas que no tenemos que decir, si no queremos propiciar esos comportamientos están:

1.- “Yo lo haré por ti”. Nos pueden ganar las ganas de tomar el control porque es más fácil y terminamos bien y pronto y traemos en la mente la intención de hacer que su vida sea más sencilla.

Hacerles la vida más sencilla no les sirve para vivir, porque la vida no es sencilla y deben enterarse, esa frasecita es capaz de inutilizar para la vida a tu bendición.

Una cosa es estar pendientes de que lo hagan y acompañar o ayudar en algún momento, sin que sea la costumbre, porque sienta precedente y siempre solicitaran ayuda, dejarlos que se hagan responsables de lo que debían hacer y no, si queremos que aprendan a valerse por sí mismos.

2.- “No llores”. Casi siempre dirigido a los varones y dicha por los padres, seguro así les dijeron a ellos, no es nada sano aprender a tragarse sus emociones, en lugar de eso preguntar por qué llora, si por enojo, frustración, tristeza, miedo, etcétera, que reconozca de dónde vienen esas emociones, aprenda a manejarlas, a pensarlas y resolverlas, y si quiere llorar que llore, mientras aprende, sino de grande no sabrá ni reconocerlas ni expresarlas convenientemente.

Aunque las niñas sí tienen permiso de llorar, también deben aprender a reconocer las emociones y a manejarlas y resolverlas.

3.- “Porque no te pareces más a …” hermano, hermana, primo, amigo, vecino, lo que sea. Las comparaciones son odiosas en cualquier momento de la vida, por qué usarlas para hacer sentir mal a nuestros hijos, es mejor resaltar las virtudes y cualidades que debe tener, porque todos tenemos algunas, que lo hacen más persona única, así sentirá que lo respetas y admiras como persona y se sentirá obligado a poner más empeño en corregir lo que se debe corregir, en lugar de darte la razón de que no sirve.

4.- “Te prometo que…”. Es tan fácil prometer, pero se nos va la lengua y hacemos promesas incumplibles o que nos va a dar flojera, prometemos un castigo que no vamos a poder supervisar o aplicar o cualquier cosa gustosa que no se está seguro de poder cumplir.

Las promesas rotas a los niños les dan el mensaje de que no pueden confiar en sus padres como creían y ellos siempre nos creen, a menos que ya tengan la experiencia de que no cumplimos, mejor “trataré de…” o “intentaré hacerlo” o cosas que sé se puedan cumplir también como castigo.

5.- Hablar mal de otros. Está de moda hablar con palabras groseras para denigrar a una persona, esto marcará el comportamiento de tus hijos, hay que recordar siempre que somos el modelo, nos ven siempre, aunque estén haciendo otra cosa, se fijan y aprenden que esa es la forma en que debe hacerse porque así lo hacen mis papás, una regla de convivencia en la casa es “aquí no se habla mal de nadie ni se dicen palabrotas”, comenzando por los papis.

6.- “Porque lo digo yo”. La utilizamos para no tener que justificar lo que decimos o hacemos, si no se tienen los argumentos, mejor buscarlos porque son importantes, necesitan una razón válida para detener una mala conducta, convencerlos es la mejor manera de que obedezcan en lugar de estarnos peleando.

Bueno, por ahí quedan más, pero no caben todas, así que será la próxima, si sobrevivimos a este fin de semana y vacaciones, tómenlo con calma, quienes vivimos en puerto ya sabemos que somos favorecidos por las visitas o los nietos, pero terminan.

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