Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Columna
EDUCACIÓN EN LA FAMILIA: Por dónde van los excesos
Yolanda Waldegg de Orrantia invita a reflexionar con temas de actualidad
Yolanda Waldegg de Orrantia
26/10/2018
Marcar como favorita
Foto: Noroeste

Como padres, siempre queremos lo mejor para los hijos y pensamos que si un poco está bien, más es mejor, por eso, ponemos en práctica un modelo de hiperpaternidad, convirtiéndose en padres helicóptero, que obligan a sus hijos a participar en una infinidad de actividades que, supuestamente, les preparan para la vida.

Y si no fuera suficiente, llenan sus habitaciones de libros, dispositivos y juguetes, de hecho se estima que los niños occidentales tienen, como media, 150 juguetes, bueno, supongo que los occidentales de primer mundo o de un cierto nivel; como sea, tienen bastantes más de los que tuvimos nosotros. El hecho es que se sienten abrumados, como resultado, juegan de manera superficial y pierden el interés fácilmente por los juguetes y por su entorno, y lo peor es que no desarrollan su imaginación, pues los excesos sobre los que se erige la educación actual son demasiadas cosas, demasiadas ocupaciones, demasiada información y demasiada velocidad, y cuando los niños son abrumados de esta forma, no tienen tiempo de explorar, de reflexionar y liberar las tensiones cotidianas; demasiadas opciones terminan erosionando su libertad y le roban la oportunidad de aburrirse, que ahí, donde lo ven, es fundamental para estimular su creatividad y el aprendizaje por descubrimiento.

Poco a poco hemos ido erosionando la maravilla de ser niños y jugar, ensuciarse, tener chichones y raspones, inventar juegos hasta el punto que los psicólogos se refieren a esto como la guerra contra la infancia. El hecho es que en las dos últimas décadas, los niños han perdido una media de 132 horas semanales de tiempo libre y desde muy chiquitos.

Resulta, según los estudios en la Universidad de Texas, que cuando los niños juegan deportes muy estructurados se convierten en adultos menos creativos, comparados con los que tienen libre mucho tiempo para jugar; de hecho, han notado que la forma de jugar moderna genera ansiedad y depresión, naturalmente no se trata solo del juego más o menos estructurado, sino muy importante de la falta de tiempo.

Entonces, la sugerencia es simplificar la infancia; es más importante que puedan hacer travesuras, inventar juegos, a que aprendan chino, mecatrónica, además de música, ballet, jazz, pintura, estar en el equipo de lo que sea, que es muy bueno, pero no todo al mismo tiempo de tareas y trabajos para ayer de sus clases regulares.

Es claro que depende de su temperamento, los hay que aún cuando tengan mucha tarea, ni sufren ni se acongojan y sus padres solo chistan cuando reprueban, pero nunca tiene tiempo de revisar o, si es el caso, ayudar a que las cumplan, pero los hay también que son los que trabajan en equipo para que luego le pongan la buena calificación a todo sin haber hecho nada, los que entregan tareas puntualmente bien hechas y completas, pero sufren horriblemente porque no les da la vida para tanta tarea y actividad.

La mejor manera de proteger la infancia de los niños es decir “no” a las pautas que la sociedad pretende imponer y dejar que sean simplemente niños, para proteger su equilibrio emocional y mental, que es la simplicidad, y para lograrlo, es necesario no atiborrarles de actividades extraescolares que, a la larga, muy probablemente no le servirán mucho.

-Dejarles tiempo libre para que jueguen preferentemente con niños de su edad, con juguetes que estimulen la creatividad, no juegos estructurados y si la escuela no coopera con esto, hay otras; no necesitan estar en la más “guau” y tener compañeros “guau”, muy fijados en los atuendos y en lo que cada uno tiene. Si se busca buen nivel académico, hay algunas públicas que siempre salen con premios.

- Pasar tiempo de calidad con ellos, no haciendo tareas escolares, es la mejor cosa que pueden hacer por sus hijos.

- Asegurarse de que duermen lo suficiente. Si les dan las 12 haciendo tareas o metidos en sus aparatitos, no es lo ideal para quitar estrés.

- Crear un espacio de tranquilidad en sus vidas, donde puedan refugiarse del cotidiano caos.

- Disminuir las expectativas sobre desempeño, que solo sean niños.

- Recordar que los niños tienen toda la vida por delante para ser adultos, mientras, dejar que sean niños.

¡90 días gratis de periodismo!

Mientras tú vuelves a la "nueva normalidad", en Noroeste nunca hemos parado de informarte con rigor y oportunidad sobre los impactos de la pandemia.

Pero no somos inmunes, la publicidad que es nuestro principal ingreso, se redujo drásticamente durante el confinamiento y para continuar haciendo nuestro trabajo requerimos el apoyo de lectores como tú.

Prueba 90 días gratis nuestro servicio de suscripción digital PREMIUM haciendo click AQUÍ.


INFORME COVID-19

Visita nuestra sección especial sobre Covid-19 actualizada en tiempo real - Ir a sección

Suscríbete a nuestro newsletter diario "Informe Covid-19"

Suscríbete a nuestro servicio de Noticias por Whatsapp en este número: 6674318521
Notificaciones
Entérate antes que nadie
Recibe notificaciones en tu navegador
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Comentarios
Elevemos la conversación
Noroeste cree en la conversación abierta y responsable. Por eso este espacio es exclusivo para suscriptores y usuarios registrados. Opina con respeto.
El resto del contenido es exclusivo para usuarios registrados de Noroeste
Acceso   Registro
Utiliza tu red social favorita
   
Mediante correo y una contraseña
Recomendamos para ti

Oportunidades