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Columna
EDUCACIÓN EN LA FAMILIA: Un asunto espinoso y urgente
Yolanda Waldegg de Orrantia invita a reflexionar con temas de actualidad
Yolanda Waldegg de Orrantia
15/11/2018
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Foto: Noroeste

Toda la vida ha existido, pero hoy es pandemia, y no queda más que coger el toro por los cuernos y tratar de evitar, porque castigar a los culpables no sirve de mucho cuando el mal ya está hecho.

Pues lo espinoso y urgente es enseñar a nuestros pequeños y no tan pequeños que nadie puede tocar su cuerpo, parece que México tiene un lugar muy alto en este tipo de delitos y peor se pondrá si no ponemos remedio.

Será incómodo, pero es que forma parte hoy de las cuestiones que no podemos dejar de enfrentar, es un tema delicado, no nos gusta la idea de quitarles la inocencia de forma brutal, por eso hay que hacerlo con cuidado para no tenerlos asustados todo el tiempo, hay que ser claros de acuerdo con la edad, pero sin alarmarlos innecesariamente, o tan etéreo que no se enteren de qué hablamos.

Es necesario que los padres no tomen esto a la ligera, no es exagerado y sí es mejor prevenir que lamentar. Porque llega el momento en que pasarán buena parte del día fuera de nuestra mirada protectora, estará al cuidado y en manos de quienes no conocemos muy bien.

Pero más allá de educarlos a que nadie puede tocar su cuerpo, hay que orientar los consejos hacia el cuidado y el respeto que debe tener con su cuerpo, que atañe tanto a él mismo como a alguien ajeno y que practique la frase “Nunca dejes que te hagan algo que no quieres que te hagan” y aprenda a decir no con claridad y firmeza.

¿De quiénes tienen que cuidarse de que no los toque? Desgraciadamente de todos, porque resulta que el mayor número de estos delitos suceden por personas cercanas al niño, desde padres, padrastros, novios, tíos, primos, amigos de la familia, profesores, compañeros de clase y un largo etcétera.

Pero también debe tener la certeza de en quién puede confiar, los que sean, pero es importante para él que los padres identifiquen a estas personas, dejando claro que el niño tiene a quién recurrir, realmente en quién confiar.

Debe saber que su cuerpo es suyo, le pertenece a él y nadie tiene derecho, ni jugando, de tocarlo, de forma que lo obligue, somos muy dados a besos y abrazos, pero es mejor, sinceramente, evitarlos de gente poco conocida o de plano desconocida, jamás debe ser obligado a tener contacto físico con quien no quiere.

Habrá que decirle cómo se llama cada parte de su cuerpo, de todas maneras lo van a enseñar en la escuela, mejor decirlo de modo cuidado, pero con un lenguaje que vaya de acuerdo a su edad, porque no tocar el cuerpo se podría confundir con el hecho de que un compañero le tome la mano.

Que nadie puede tocar o mirar sus partes íntimas que son las que quedan cubiertas por su ropa interior porque son más delicadas y por eso debe ser muy cuidadoso con ellas, debe quedarles muy claro, ni tampoco tocar las de nadie más, ni que les enseñen fotos de estas partes o se las quieran tomar y saber a quién recurrir si algo así sucede.

Que nadie puede tener secretos incómodos, debe saber que hay secretos buenos y malos, y si le piden guardar en secreto algo incómodo o lo haga sentir mal, es un secreto malo que debe contar a las personas en quien sabe puede confiar.

Ningún adulto desconocido pide ayuda a un niño, grabarlo bien en su cabeza, los adultos no necesitan ayuda de los niños, eso no existe en ningún lugar, los adultos piden ayuda a otros adultos, él no debe titubear en decir que no, aunque se les haya enseñado a ser amables, jamás deben creer en esa persona.

Un detalle importante en el tema, es la delgada línea que aquí hay entre el autocuidado y el tabú, una cosa es enseñar que las partes íntimas no se muestran porque son delicadas, privadas y hay que mantenerlas limpias. Y otra, decir al niño que no se muestran por vergüenza y porque es sucio exhibirlas.

Estas cosas hay que decirlas a los chiquitos, pero a medida que crecen deben seguirse hablando porque las circunstancias van cambiando, los más grandes ya utilizan internet, entre juegos y tareas hay un mundo de peligros y, además, tienen más contacto con personas que no conocemos, pero si una cosa decimos y luego vamos a comprarles biquinitos a las niñas u otras ropas que las hagan parecer más grandes, estamos siendo incoherentes, porque también junto con todo esto hay que enseñar virtudes, no olvidar.

 

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