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METANFETAMINAS
El crystal con que se mira
En Sinaloa hay 7 mil personas en centros de rehabilitación, la mayoría por la adicción a las drogas sintéticas
Gabriel Mercado
19/11/2017 | 12:59 AM
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Foto: Iván Medina

CULIACÁN._ Recuerda muy poco del inglés, pese a dar antes clases en un kínder de ese idioma. Ni siquiera sabe ya el significado de nivelación pedagógica, aunque ella tenía una.

Él por su parte tenía un negocio, una esposa y una hija. Todos los días buscaba irse temprano a la bodega para encerrarse y sentirse bien. Liberarse. Sin darse cuenta siquiera se perdió el primer cumpleaños de su pequeña.

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“A causa de las drogas yo perdí lo que es todo conocimiento, mi memoria está en blanco de lo que es el inglés, lo que es la nivelación, le puedo hablar el inglés hasta el 'how are you', pero no le puedo mantener una conversación de más de cinco minutos porque me trabo, empiezo a traducir”, menciona quien fuera docente.

En Sinaloa hay siete mil personas en centros de rehabilitación, la Comisión Estatal de Prevención, Tratamiento y Control de las Adicciones (CEPTCA) alude abarcan hasta un 65 por ciento los internos por metanfetaminas, aunque en algunos de estos lugares indican alcanzan el 90 por ciento.

Pedro Díaz, director del centro Rehabílitate, expuso que el “cristal” es la principal droga por la cual acuden las personas a atenderse por el fuerte impacto que tiene en el usuario.

“La principal desafortunadamente es la droga conocida como metanfetamina, el 'foco' como le llaman”, indicó.

Esta droga les de una sensación de tener mucha energía, pero con el abuso crónico les quita el hambre, el sueño, y ocasiona transtornos emocionales, tornando a las personas violentas, produciendo además paranoia y alucionaciones.

“Te absorbe, te seca tu cuerpo, no se si les ha tocado mirar casos, donde hay una persona en los puros huesos, al momento que te liberas de ella, y te empiezas a alimentar tres veces al día o descansar tus ocho horas diarias, tu cerebro se empieza a estabilizar”, destacó Díaz.

“Yo consumía mariguana, consumía cristal, eran las drogas que me tenían acabado. Tenía un negocio, fui decayendo poco a poco, empecé mal con la familia, tengo una esposa y una hija, no les daba tiempo de calidad, cada rato buscando excusas para no estar en la casa y poder seguirme drogando”, dijo en entrevista un paciente rehabilitado.

Coinciden en algo: la sensación de poder hacerlo todo. De sentirse superiores a los demás, intocables.

“Al principio te da mucha actividad, te dan muchas ganas de trabajar, te envuelve, te da una sensación por dentro, es inexplicable, pero te sientes activado al 100 por ciento”, refirió.

Al principio le dijeron a ella sus amigas que fueran a echar un “porrito”, a “echar la platicada”, luego fue el “acidito”, se iban “en el viaje”. En las fiestas se juntaba la bolita y sacaban las tachas, se ponían a bailar, echarle éxtasis en las botellas y consumir cristal para adelgazar, para verse bien. “Uno se siente ¡guau!, ¡te sientes súper 'uf' con las drogas!, yo soy la última Coca del desierto y nadie me merece”, reccuerda quien fuera maestra, hoy paciente rehabilitada.

 

“Empecé a la edad de los 16 años, comencé consumiendo lo que es la mariguana y el tabaco, al paso de los años iba aumentando las dosis, iba probando otras drogas, iba elevando el nivel de adicciones, llegue al punto donde me topé con lo que son las drogas sintéticas, ahí es donde ¡bum!, estalló, ¿cómo pasó eso?, me entró el delirio de persecución, pensé que todas las personas estaban en mi contra, estaba en un mundo que no era este mundo, era un estilo Alicia en el País de las Maravillas”, mencionó.

La psicóloga María de la Luz, de la clínica Vida y Transformación, comentó que el empuje hacia las drogas por parte de las mujeres es de tipo emocional, y suele ser por problemáticas familiares y venir de un hogar disfuncional, pero en los hombres la principal causa es el deseo de ser parte de un grupo social.

“Es el querer ser pertenecientes a, o el grupo de amigos los arrastra”, explicó la especialista.

Pedro Díaz expuso que el tratamiento para el paciente es duro y difícil, pero en el centro Rehabílitate tienen todo un equipo de especialistas para apoyarse, con charlas con psicólogos, tratamiento con médicos, y todos ahí trabajan y colaboran. Algunos pacientes en la cocina, otros lavando, e incluso cuentan con un gimnasio que sirve a la comunidad para el uso del público en general.

“El próposito es que tengan en qué distraerse y no caigan en las adicciones”, destacó el directivo.

Ella por fin ya no siente la sudoración, la ansiedad, su mente está un poco más clara, se siente sin límites para pensar, aún con los efectos secundarios en su memoria. Él ya disfruta a su familia, a su hija cuando la llevan para que la vea, se ha prometido jamás volver a perderse ni un festejo de su pequeña.

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