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Cultura
El Octavo Día: El camino irreal de Tierra Adentro
El escritor habla en su columna del escándalo nacional de la editorial
Juan José Rodríguez
24/06/2019
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Foto: Noroeste

El escándalo nacional de la semana pasada fue que Víctor Santana, director del Fondo Editorial Tierra Adentro, anunció que no publicarían pronto los libros heredados de la administración pasada, algo injusto en sí mismo, la verdad.

Imaginemos ahora, que hubiera hecho él lo de la antigua usanza: no decir nada y simplemente retrasar la publicación y ya, anunciar sin más que la primera horneada saldría en el segundo semestre del año y, con eso, nadie de los autores se hubieran quejado tan pronto si se les explicaba pacientemente en lo individual.

No sé si sea exceso de transparencia o falta de oficio político. Muchos esperaron hasta más un año para que saliera un libro y no pocas editoriales comerciales, a veces, entierran un libro o colección que fue lanzada por algún editor despedido recientemente. Ahora bien, somos un pueblo al que le gusta tirar piedras.

Parte dos: Me entero que alguien se tomó la libertad de usar mi nombre para firmar un documento en contra de Víctor Santana, director del Fondo y Editorial Tierra Adentro, a raíz de la desafortunada declaración suya. He dejado claro mi posición crítica a esa situación, pero tampoco soy de la idea de defenestrar a la primera. El texto ya llegó a Proceso.

Hay cosas que me desagradan bastante de este nuevo gobierno y lo diré siempre, pero creo que también hay que entender que es nuevo y que enfrenta muchos rezagos, difíciles de resolver, no solo en seis meses, sino incluso en dos o más años. Vivimos la impaciencia ciudadana en ambos flancos de una sociedad a prueba.

Los inicios del gobierno de Ernesto Zedillo fueron terribles en cuanto a crisis económica y bandazos políticos, incluyendo los golpes hacia/y de los hermanos Salinas. Sacó las cosas adelante en un País en bancarrota, aunque cometió los grandes errores del Fobaproa y el caso Ruiz Massieu. Fox también tuvo sus catástrofes mediáticas y ni hablemos de Felipe Calderón y Peña Nieto.

Por ese motivo no firmé contra Cristina Rascón, quien tuvo que renunciar antes a un cargo en el INBA y tampoco firmaría contra Víctor Santana, sobre todo porque lo conocí de joven en Mazatlán, hizo su servicio social bajo mi vigilancia y su obra literaria me parece consistente.

Cuando conozco una persona que tiene un cargo público y lo que hace no me parece, procuro enviarle una carta personal o llamarle, antes de actuar como “abajo firmante”.

Hace semanas, una nota de Notimex se me hizo muy sesgada contra Álvaro Enrigue y le mandé una carta privada a una persona que ahí trabaja, pero sin rasgarme las vestiduras en las redes sociales, algo finalmente inútil, que solo genera odio y malentendidos.

Que yo no me sume a la serie diluvial de comentarios no quiere decir que no tenga una posición crítica y ayer señalé que no es justo disminuir el gasto en ese punto, sobre todo porque este País es una potencia cultural.

Creí que me habían confundido con Juanjo Rodríguez, mi tocayo músico y escritor, también activo y amigo en Facebook, pero vi que aparecemos los dos en ese escrito. Sospecho que la persona que usa mi nombre en mi ausencia, actúa como los empleados de callcenter o cobranzas bancarios, que se están pasando continuamente los números a llamar y así justificar sus horas nalga, aunque uno les diga a diario que no nos interesa su producto. Eso no se vale y es corrupción.

Hará unos siete años, en un rollo de transparencia, pregunté y descubrí que el presupuesto del FONCA relativamente es poco. Equivale al gasto operativo de cuatro municipios rurales, cuya buena parte del presupuesto se va en nómina y servicios, ya que la mayoría de las obras se hacen con fondos federales que se acuerdan con el Estado y la Federación.

Para el tamaño del País y su producto interno bruto, me comentó un analista con mayor visión y experiencia, anteriormente reacio a éste asunto, era un monto muy pequeño lo destinado al FONCA y hasta le parecía bastante sano aumentarlo, dado el impacto social y en las artes de dicho fondo.

Estoy a favor de que se mantengan el FONCA y el proyecto Tierra Adentro, único en la literatura occidental. No estoy a favor del linchamiento a los intelectuales y artistas solo porque tengan una beca o un cargo público, dos caras de la misma moneda que está en el aire, que nos puede tocar o no a cualquiera de nosotros. Respeto y mesura se necesita más que nunca hoy a la hora de actuar, juzgar y tomar la pluma.

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