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ELECCIONES 2018
ELECCIONES 2018: Alejandro Higuera Osuna, el que quiere su cuarta Alcaldía
De ganar su cuarta candidatura a la Alcaldía de Mazatlán, 'El Diablo' aseguraría un lugar en la historia de México
Ariel Noriega
29/05/2018
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Foto: Noroeste

Prácticamente lo ha vivido todo, Alejandro Higuera Osuna nació en el tiempo en que las abuelas molían su nixtamal, creció en un puerto que se abría al mundo, fue diputado local, federal y tres veces alcalde y hoy busca convertirse en el primer alcalde por cuarta ocasión.

Nativo de La Noria, Higuera Osuna se ha ido reinventando numerosas veces a través de una vida que lo ha llevado desde una época donde ser panista era una rareza, hasta llegar a visitar Los Pinos con presidentes emanados de su partido.

Tranquilo, como si estuviera sentado bajo la sombra de la iglesia de La Noria, Higuera Osuna cuenta una vida que comienza montando un caballo a pelo y que lo llevará a recorrer el mundo peleando por los ideales de su padre, un panista de un tiempo donde no existía otro partido más que el PRI.

Sus tres alcaldías son tres historias diferentes, condicionadas por las circunstancias y las necesidades de la época, la primera, la más feliz, donde ganó su prestigio como recaudador de impuestos y pavimentador de calles.

La segunda es la de los grandes proyectos como la Presa Picachos y la carretera a Durango y la tercera, quizá la más pobre, condicionada por la inseguridad, que devoraba presupuesto y agenda sin límites.

Hoy, el candidato a la Presidencia Municipal de Mazatlán por la coalición México al Frente busca una cuarta oportunidad.

 

 

Generación del ábaco

El 17 de febrero de 1963 no existía la palabra inseguridad en La Noria, ese día nació Alejandro Higuera Osuna, el noveno de 11 hijos, y creció en un pueblo que todavía miraba al pasado.

Soy de la generación del ábaco”, asegura Higuera Osuna para resumir una época sin computadoras, sin agua corriente y una planta de luz que operaba para todo el pueblo cuando se iba a dormir el sol.

Su infancia es la de los niños dedicados a acarrear agua, de las tiendas que todavía cobraban en pesos y centavos y que vendían cucuruchos con galletas de animalitos y chicles motita.

Pero también es una vida de excelente estudiante y la de un hijo de un padre profundamente católico y devoto panista, cuando ser opositor era un riesgo, pero también cuando el PAN era un partido romántico, pleno de ideales y sueños, sin los tiburones que hoy se reparten las migajas del poder.

Por sus buenas calificaciones en la primaria, Higuera Osuna formó parte de un pequeño grupo de alumnos que fue invitado a conocer la sala del Cabildo de Mazatlán, donde muchos años después gobernará al municipio.

Una partida militar permitió que una de sus hermanas se casara con un soldado y con ella se iría a estudiar a Mazatlán.

En la secundaria Federal 1, el joven Alejandro consiguió calificaciones de excelencia en todas las materias, pero redujeron su calificación en conducta cuando en una clase rechazó que México fuera un país democrático.

Su “comentario” le quitó el puesto de abanderado en la escolta, pero le regaló una vida de rebeldía que todavía agradece.

Al terminar la secundaria, Higuera Osuna pudo haber ido al seminario, pero decide estudiar para maestro en la Escuela Normal del Sur de Sinaloa, la preparatoria en la Rosales y la carrera de contador público en la UAS.

En cuanto cumplió la mayoría de edad se dio de alta como panista, el partido que lo llevaría a ser tres veces alcalde.

 

 

Tres veces alcalde

Antes de ser alcalde, Alejandro Osuna Higuera fue diputado local y después diputado federal, lo que lo prepararía para gobernar Mazatlán.

Como Diputado federal pisó por primera vez Los Pinos, cuando escuchó de voz del Presidente Ernesto Zedillo la dramática situación económica del País dejada por Carlos Salinas de Gortari y que después sería conocida como “el error de diciembre”.

La turbulencia provocada por la crisis lo marcaría para siempre, empujándolo a concentrarse en sanear las cuentas del puerto durante su primer mandato, de 1998 a 2001.

Higuera Osuna modernizó la estructura financiera del Ayuntamiento de Mazatlán, pasó de las máquinas de escribir a las computadoras, automatizó los sistemas y aclaró las reglas del juego para reducir al máximo las fugas.

En las calles hizo un trato con la ciudadanía: pavimentación a cambio de participación, consiguiendo récords históricos en modernización de servicios.

En 2004, Higuera Osuna no pensaba competir por una nueva alcaldía, era su mejor momento político y el camino parecía claro: competiría por la senaduría y después iría por la Gubernatura, sin embargo, el PAN tenía otros planes para él.

Con las encuestas en la mano, el entonces líder del CEN nacional del PAN, Luis Felipe Bravo Mena le mostró que ganaría de calle la alcaldía del puerto; intentó negarse, pero aún recuerda la contundente respuesta de Bravo Mena.

Es lo que necesita el partido, no lo que necesita usted”, asegura Higuera Osuna que le dijeron.

Con más experiencia y un Presidente panista en el poder, Vicente Fox, en su segunda oportunidad en la Presidencia Municipal decide lanzarse a las grandes ligas y participa en proyectos de relevancia nacional como la Presa Picachos y el inicio de la supercarretera Mazatlán-Durango.

Pero nada había preparado a Higuera Osuna para un tercer periodo en el Ayuntamiento donde la inseguridad marcaría la agenda, se devoraría gran parte de los recursos y lo pondría en la línea de fuego.

En octubre de 2011, Higuera Osuna sufrió un atentado cuando se trasladaba entre Culiacán y Mazatlán, dos de sus guardaespaldas resultaron heridos, pero se negó a hacerlo público por temor a afectar las negociaciones que realizaban para regresar los cruceros turísticos al puerto.

Su permanente exposición pública y su larga estadía en el poder le pasaron factura, recibe ataques internos, deserciones, críticas a su forma de gobierno al que se llega a calificar de despotismo.

En el 2013, al finalizar su tercer trienio, Higuera Osuna se presenta como candidato a diputado local y es derrotado por Fernando Pucheta Sánchez, a quien ya había derrotado en el pasado.

Desde entonces, “El Diablo” bajó el ritmo, pero hoy reaparece y se enfrentará a un Pucheta Sánchez fortalecido por el apoyo del Gobernador Quirino Ordaz Coppel, y a Luis Guillermo, “El Químico” Benitez, empujado por “el efecto AMLO”.

 

 

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