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ELECCIONES 2018
ELECCIONES 2018: Fernando Pucheta, el que presume ser cercano al Gobernador
El candidato a la Alcaldía de Todos por México ofrece su cercanía a Quirino como su mejor garantía de un gran futuro
Ariel Noriega
28/05/2018
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Foto: Noroeste

Fernando Pucheta Sánchez, Alcalde de Mazatlán con licencia, y candidato de la coalición Todos por México en busca de la reelección, apuesta todo a una carta: su lealtad al Gobernador Quirino Ordaz Coppel.

Para el del PRI, PVEM y PANAL, lo mejor que le pudo haber pasado es llegar a ser Alcalde y buscar la reelección durante el mandato de quien considera un viejo amigo.

Pero para llegar hasta la Alcaldía de Mazatlán, es más, simplemente para llegar a conocer a Ordaz Coppel, la vida de Pucheta Sánchez tuvo que recorrer el largo camino que existe entre la pobreza y los sueños de niño.

Pucheta, como lo conoce todo Mazatlán, desde los empresarios más acaudalados del puerto hasta el pepenador más humilde soñó todo, pero ni en el más loco de sus sueños se atrevió a verse intentando convertirse en Alcalde.

Su origen parece sacado de una película parecida a “Los olvidados”, para después pasar por todo tipo de trabajos como en una telenovela mexicana y terminar con un final de Hollywood, donde la vida le regaló más de lo que él mismo hubiera deseado.

 

 

La Colonia Obrera

Fernando Pucheta Sánchez nació un 17 de marzo de 1960 en Mazatlán y creció en la casa con el número 219, de la calle 16 de abril, en el corazón de la Colonia Obrera.

Fue el quinto de siete hijos; su padre era cocinero de la Armada y una vez jubilado siguió trabajando en intendencia en los muelles, mientras su madre hacía malabares para alimentar a la parvada de chiquillos.

Pucheta todavía escucha a su madre en su memoria.

Muchas veces nos dijo: ‘Hoy les voy a hacer un matahambre’, y ¿qué es eso amá? ‘tortillas con tomate y dos chilitos colorados’”.

Pucheta se queda serio, recordando, y remata: “Y éramos felices”.

Mientras fue niño no notó que su casa era de cartón, que era feliz vendiendo las artesanías de conchas marinas que hacía su madre o las coronas que llenaban de flores la casa para el Día de Muertos.

De niño trabajó de todo; limpió tumbas, recorrió las calles boleando y hacía mandados a los náuticos que estaban de guardia.

Un día descubrió que la tripulación de algunos cruceros bajaba a jugar en el campo de futbol de la Escuela Naútica, consiguió un par de baldes, los llenó de refrescos con hielo y comenzó su primer negocio en dólares.

Pero la infancia no dura para siempre, así que a los 15 años ya trabajaba de cargador en una congeladora, mientras estudiaba en la noche en la Preparatoria Rosales.

Una vez que terminó la preparatoria le ofrecieron un trabajo en el CETIS 127, donde comienza desde intendencia, después es secretario, bibliotecario, hasta convertirse en maestro gracias a sus estudios de nivelación pedagógica.

 

 

Encuentros

Fernando Pucheta Sánchez es extrovertido y lo ha sido siempre, así que mientras trabajaba de día y estudiaba de noche le daba por componer canciones.

Nunca tuve miedo a la vida”, asegura.

Y las canciones lo llevarían a conocer un Mazatlán que crecía a pasos agigantados, el de la música y la fiesta.

Ganó varios concursos locales y tuvo la suerte de que una de sus canciones llegó a competir en una competencia a nivel nacional, de esos tiempos le quedan sus conexiones con el mundo de la artisteada mazatleca.

En 1984, Pucheta se encontraba en un restaurante cuando observa a una mujer muy bella que va a ser determinante en su futuro, era Letty Coppel.

Unos años después, en 1990, Leticia Coppel González, hija de Letty y el Neto Coppel, intentaría conseguir el título de Señorita Sinaloa, y los Coppel llaman a Pucheta Sánchez para que la prepare para hablar ante los micrófonos.

La amistad de los Coppel y Pucheta trascenderá el tiempo y le permitirá al futuro político relacionarse con los personajes más poderosos del puerto.

 

 

Viejo amigo

De visita en el periódico El demócrata, Pucheta Sánchez conoció a otro personaje que sería trascendental en su futuro, Quirino Ordaz Coppel, todavía un joven que trabajaba en el periódico ayudando a su padre.

Quirino recomienda a Pucheta para que ocupe la gerencia del Fondo Mixto de Promoción Turística de Mazatlán, un puesto vacante en la asociación hotelera que presidía Quirino padre y que va a ser trascendental en su vida.

Para Pucheta, que vendía picones de una panadería a los maestros de la escuela para completar para sus gastos, se sorprendió cuando el primer día en su nuevo puesto le entregaron un automóvil nuevo que el mismo día chocó.

Encargado de relacionarse con el mundo de los hoteleros, Pucheta Sánchez se queda en el puesto durante cinco años, relacionándose con empresarios que después encontraría en su futuro como gobernante.

Mi relación con Quirino viene del agradecimiento, yo soy Quirino”, asegura sin cortapisas, el Alcalde con licencia.

 

 

Llegada al poder

Y mientras Fernando Pucheta Sánchez hacía amigos en el mundo empresarial, entraba al mundo de la política con las manos vacías.

Salvo sus amistades, lo única que podía ofrecer era su trabajo, así que organizó a un grupo de jóvenes y realizó durante años una campaña antigraffiti que le permitió conocer a fondo las colonias del puerto y su diversa problemática.

En el PRI no le regalaron nada y siempre nadó a contracorriente, en 2013, después de pedir una oportunidad para competir por al alcaldía, el tricolor le permite ir por una diputación del Distrito 19, pero en contra de Alejandro Higuera Osuna, el candidato hasta ese momento invencible del PAN.

Pucheta Sánchez resulta victorioso, lo que le permitirá conseguir la siguiente oportunidad para competir por la Alcaldía del puerto, representando al PRI, ganándola en un apretado final con apenas 70 votos.

El Gobierno de Pucheta apenas duró poco más de un año, debido a los cambios para hacer coincidir elecciones municipales, estatales y federales, pero con la ventaja de que podría competir por la reelección, una de las características de las nuevas reglas.

A pesar del poco tiempo de Pucheta Sánchez en el poder, Mazatlán recibe una cantidad inesperada de inversión pública, fruto en mayor medida de la inyección de Gobierno del Estado, algo que jamás negará.

Pucheta Sánchez también recibirá un fuerte apoyo de la federación que ve con buenos ojos a Mazatlán como sede del Tianguis Turístico, lo que convierte al puerto en el destino de una transformación a marchas forzadas.

Su administración se ve envuelta en polémicas diversas, derivadas de su extrovertida personalidad que transforma cualquier evento en un circo, además de las molestias causadas por un ciudad en permanente remodelación.

Más que cercanía, muchos ven un sometimiento del Alcalde con licencia ante el Gobierno del Estado, pero en lugar de verlo como una desventaja.él lo ha convertido en su mejor bandera.

 

 

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