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Aprenden en casa en medio de la adversidad: la historia de María Isabel y Adanely en El Habal
Niñas, niños y adolescentes cambian sus cómodas aulas por las pobres condiciones de sus hogares
Alma Soto
28/08/2020
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Foto: Rafael Villalba

EL HABAL._ Aulas amplias, equipadas con aire acondicionado, pupitres individuales, cómodos y en modernos colores.

Así son los salones de clases de la Escuela Secundaria Sofía Félix de Ramos, en El Habal, al norte de Mazatlán. Hoy lucen desiertas, a pesar de que desde el lunes los alumnos ya empezaron las clases del Ciclo Escolar 2020-2021.

La pandemia de SARS-CoV-2, que provoca coronavirus, llevó a las autoridades educativas a implementar el programa Aprendo en Casa II, con clases a distancia.

Para muchos niños ir a la escuela es un modo de salir de su realidad. Tener un espacio cómodo y limpio para estudiar.

María Isabel Patrón Ovalle cursa el tercer grado de secundaria, tiene cuatro hermanas: en segundo grado de secundaria, en Primaria, en jardín de niños y una más que ya terminó la preparatoria y pretende ingresar a la universidad. La mayor tiene 18 años, la menor apenas 5 años.

Viven en un cuarto que la hace de todo: sala, comedor, recámara. Ahí comen, duermen, conviven, estudian.

Pénjamo: pensaron en clases en línea sin voltear a ver a los pobres

Su madre es empleada en un restaurante, por lo que se quedó tres meses sin trabajo cuando se cerraron las actividades turísticas. Recién empezó de nuevo a laborar en Playa Brujas, y mientras lo hace, es su marido quien cuida a las hijas.

Claudio Patrón es el padre de las estudiantes. Es un hombre que roza los 70 años de edad. La diabetes lo dejó ciego y debieron cortarle las dos piernas. Yace sobre una cama y desde ahí medio vigila la casa.

Ninguno de ellos tiene apoyo, de ningún tipo. No hay becas para las estudiantes, no hay apoyo para el padre con discapacidad.

A pesar de todo, María Isabel tiene una sonrisa en la cara.

En un rincón oscuro de la casa improvisó su sitio de estudio. Su mamá le da 100 pesos cada 15 días para que ponga saldo en su celular y debe alcanzarle para atender sus clases a distancia.

“El Internet es lo que más problemas me causa, sí le entiendo a las explicaciones de los maestros, pero a veces no tengo señal para conectarme a las clases”, expresa tímidamente. Su papá es que el interviene.

Dar clases en línea es la locura; hay estrés, presión y hasta discriminación por uso de tecnología: Maestra

Yo le pediría al Secretario de Educación Pública (Juan Alfonso Mejía López) que le ayudara porque mi hija no tiene los medios, y no nada más es ella, son tres las que están estudiando”, expresa.

Dejan fuera a la menor, que cursa el Jardín de Niños, y a la mayor, quien este año quiere ir a la universidad.

“Y a mí nada me dan, ni 70 años, ni nada me dan, así como estoy de mocho, ciego, nada, ni beca para los niños, ni el DIF, ni nada”, lamenta.

Adanely, otra historia

Al otro lado del pueblo vive Adanely. El lunes se conectó a Whats App, pero ya no pudo volver a hacerlo de nuevo hasta hoy jueves. Los mensajes se los enviaron al teléfono de su abuela, pero ella enfermó y se la llevaron de casa, hoy le reenviaron los mensajes al teléfono de su tía, que se lo prestó un momento antes de irse a trabajar.

Adanely hace sus tareas en una mesa que está al centro de un cuarto que la hace de sala, comedor y cocina. Está sola, nadie la obliga a estudiar, pero tampoco nadie la apoya con sus posibles dudas.

No tiene abanico y las moscas vuelan a su alrededor, se paran sobre ella y sobre su cuaderno.

“Sí entendí las explicaciones de la maestra, pero apenas pude ver lo que nos mandó, espero poder avanzar un poco antes de regresarle el teléfono a mi tía”, comenta la niña.

Adanely cursa el sexto grado, es alumna de la Escuela Primaria Venustiano Carranza, en El Habal, y extraña ese espacio en el que se relacionaba con sus maestros y compañeros.

Hoy, en un improvisado espacio, la niña intenta hacer sus tareas en el poco tiempo en el que dispone de un dispositivo para estar conectada a la educación a distancia. Aprendiendo en casa.

 

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