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ANIVERSARIO LUCTUOSO
En Mazatlán nació Nervo como poeta y periodista
Recuerdan al más popular escritor mexicano de todos los tiempos, a 99 años de su muerte
Héctor Guardado
01/06/2018 | 11:52 AM
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Foto: Cortesía

MAZATLÁN._ Amado Nervo ha sido el más popular poeta que ha tenido México, el pueblo lo recitaba de memoria en las calles, en las cantinas, en los mercados, la evidencia del efecto del cariño de la gente es que en una Ciudad de México, con 700 mil habitantes (1919), a sus funerales asistieran 300 mil. Ese hombre nació en Nayarit en 1870, pero como poeta y periodista nació en Mazatlán en 1892.

Esto lo dijeron el maestro en letras y especialista en la vida y obra de Nervo por la UNAM, Eliff Lara; el periodista y bloguero, Fred Álvarez; Carlos Martínez, de la Comunidad Nayarita y Ernesto Hernández Norzagaray, de la Sociedad Histórica de Mazatlán, que se reunieron la noche del jueves en el Museo de Arte de Mazatlán para hablar de la faceta de Amado Nervo como periodista.

Aseguraron que después de haber estudiado sus primeros años en Michoacán, en 1892, a los 22 años llega a Mazatlán para trabajar en la imprenta Retes, que publicaba “El Correo de la Tarde”.

Ahí, durante dos años, Amado Nervo escribió y aprendió el oficio de periodista y dejó crónicas, cuentos que están reunidos en el libro “Lunes de Mazatlán”, que contiene 69 crónicas y 13 cuentos, entre otros escritos, y revelan al puerto de finales del Siglo 19, sus costumbres, sus personajes, sus tradiciones, lo hizo con una pluma ágil, erudita y cargada de humor que muestra la nueva forma de hacer periodismo que implantaron los modernistas a finales del Siglo 19. (El libro está a la venta en Educal y tiene un precio de 100 pesos).

En el Museo de Arte de Mazatlán se llevó a cabo la charla sobre el periodista y escritor mexicano.

 

“Amado Nervo nunca dejó el periodismo desde 1892, que inició en Mazatlán hasta su muerte en Uruguay en 1919; ese oficio lo comenzó en Mazatlán en ‘El Correo de la Tarde’, escribiendo crónica cada lunes, poesía y prosa, ese importante periódico se encontraba en la esquina de Constitución y Carnaval”, comentó Fred Álvarez.

Mencionó que en ese periódico también trabajó el poeta con una de las mentes más brillantes que ha dado México, José Juan Tablada, y por si fuera poco ahí mismo en diferentes épocas escribió, también en el Siglo 19, otra pluma legendaria para las letras mexicanas, Heriberto Frías.

Dijeron que junto con Manuel Gutiérrez Nájera y el nicaragüense Rubén Darío, Nervo cambiaron la manera de percibir, hacer poesía y escribir en México.

“Los momentos determinantes en la vida de Nervo fueron su participación en la ‘Revista Azul’, su viaje a Europa y su encuentro en París con Rubén Darío, con quién vivió en el mismo departamento y donde conocieron a las primeras mujeres a las que entregaron su amor”, experiencias que los unió de por vida.

 Fred Álvarez y Carlos Martínez participaron en la charla.

La crónica en Nervo

El maestro en letras por la UNAM, Eliff Lara, habló del poeta adoptado por los mazatlecos en su faceta como escritor de crónica.

“La crónica es el género con el que empezó a escribir como periodista, en esa época la única manera para consagrarse como escritor era escribiendo poesía, y lo hizo magistralmente al estilo de los modernistas, movimiento del que es uno de sus más brillantes miembros”, comento.

“Sus crónicas se pueden leer hoy en día y el lector se da cuenta que no han perdido fuerza, que fluyen ligeras y cargadas de humor, en ese sentido se adelanto a su tiempo. Amado Nervo fue periodista en un momento en que en la Ciudad de México solo el 14 por ciento de la población sabía leer, escribía para una élite culta, pero al mismo tiempo sus crónicas eran divertidas, amenas e irónicas, sus textos eran breves y con refinamientos culteranos”.

Eliff Lara, maestro en letras y especialista en la vida y obra de Nervo por la UNAM.

Señaló que sus trabajos publicados tenían un equilibrio entre el refinamiento cultural, el lenguaje, la ironía, la agilidad; en ese sentido siguió las huellas de Gutiérrez Najera, quien de alguna manera fue su maestro, nunca perdió el sentido que un periodista escribía para que se vendiera un periódico.

“En sus crónicas utilizó de una manera atinada el lenguaje literario, que paradójicamente tiene que ser preciso y ambiguo, abre la posibilidad de lecturas diferentes, además funge como historiador de la vida cotidiana, de lo mínimo, recoge la vida diaria y con eso humaniza el pasado, esa es una gran aportación para el presente”, dijo.

“La redención de nuestros antepasados está en la crónica, sin la crónica literaria cuántos sabores, nombres, olores, lugares, palabras se perderían para siempre; Nervo lo hizo de una manera memorable. La crónica de Nervo y de los que publicaban en ese momento en los periódicos nos enseña a ver la riqueza de nuestro día a día que hemos aprendido a dejar de mirar, nos invita a profundizar sobre cómo hablamos y cómo hablaron nuestros abuelos”.

Finalizó diciendo que en lo que escribió Nervo hay una mirada melancólica, no cree en el progreso y ve con desconfianza el positivismo que a principios del Siglo 20 empieza a imponer en el mundo Estados Unidos, crítico esa postura y ve con mucha desconfianza el inicio del imperio que desprecia lo latino, en ese sentido su crítica es actual frente a la era Trump, que se está padeciendo en este momento.

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