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En Mazatlán, negocios defraudan con la venta de marlin
Documenta ONG Oceana México que en pescaderías, restaurantes y supermercados del puerto, les dan a los clientes otro pescado
Noroeste / Redacción
12/03/2019 | 10:44 AM
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Foto: Cortesía

Más del 95 por ciento de las veces que un consumidor ordenó marlin en establecimientos de Mazatlán, Sinaloa, recibió otra especie.

Además de esta especie, otros pescados más sustituidos fueron la sierra, en un 89 por ciento; el mero, en 87%, y el huachinango, en 54 por ciento de los casos.

Con 376 muestras de ADN en 133 establecimientos de estas tres ciudades, entre ellas la capital de la República y Cancún, Quintana Roo, la organización internacional Oceana México documentó fraude con un buen número de especies marinas.

De las muestras de ADN procesadas, obtenidas entre junio y octubre de 2018, el estudio documenta 116 casos de sustitución de especies, es decir, el 31 por ciento.

Los resultados de las tres ciudades apuntan a una sustitución del 36.5 por ciento en pescaderías, del 33.5 por ciento en restaurantes, y del 16.5 por ciento en supermercados.

Alrededor del 60 por ciento de la sustitución se dio por un producto de menor valor, mientras que el 40 por ciento restante fue por un pescado de valor similar, pero menos conocido, o de mayor valor.

Al principio, el estudio consideraba el análisis de 48 especies con base en la información proporcionada por las pescaderías, restaurantes y supermercados.

Sin embargo, una vez analizados los pescados, resultó que la muestra incluía 100 especies.

El 11.2 por ciento de las muestras provino de 13 especies amenazadas y ocho especies casi amenazadas, según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Entre ellas, hubo nueve especies diferentes de tiburón que se vendieron como marlin o cazón.

Oceana se fundó para promover la protección de los mares a través de la búsqueda de cambios políticos. También aborda problemáticas actuales como la recuperación de las pesquerías, la promoción de las energías limpias y la creación de áreas marinas protegidas, dice el diario Reforma, que informó del estudio.

"La idea [del estudio] es que la gente se preocupe de qué es lo que está comiendo, porque puede estar comiendo algo mucho más barato que lo que está pagando. O está consumiendo algo que viene de la pesca ilegal", advirtió Renata Terrazas, investigadora de Oceana, en entrevista con el diario Reforma.

"El fenómeno de que se sustituyen especies muy populares y de precios más altos por especies que la gente no necesariamente quiere, y que son mucho más baratas pasa mucho", indicó Pedro Zapata, vicepresidente de Oceana México.

"Y esto es lo que llamamos sin ningún tipo de reserva fraude porque hay un efecto de defraudar al cliente y cobrarle una cosa con un precio y darle otra cosa con otro precio", explicó.

"No había el producto que querías, te doy otro muy parecido, de la misma calidad, eso pasa mucho en Mazatlán. Y está el otro extremo que es Cancún, donde pedías mero y te daban basa, ésa es de las peores sustituciones que llegamos a encontrar", indicó Terrazas.

"Es importado, no conocemos los procedimientos bajo los cuales fue vendido. Muchas veces les inyectan agua, entonces pesan más porque traen más cantidad de agua congelada por dentro y le ponen químicos para su conservación", precisó la investigadora.

"Hubo 52 especies que nos comimos y que nadie supo cómo se llamaban [porque no estuvieron en el menú ni en ninguna etiqueta]", señaló Terrazas.

"Si tú te estás comiendo, supongamos, muchas y muchas veces la baqueta y te la están dando por todo lo demás, y de pronto se acabó toda esa pesquería, tú nunca te diste cuenta, nunca supiste que te la comiste. Pero, además, nunca supiste que ya no hay porque nunca la viste, entonces no hay una forma tampoco de entender en qué situación están todas estas especies", agregó Terrazas.

"O la otra, la inversa, vas al mercado, vas al súper, vas a los restaurantes, siempre hay marlin, siempre hay mero, entonces tú juras que la abundancia de esas especies es enorme".

Por ello, la organización internacional propone que sea necesaria una política pública de trazabilidad en el país, que permita identificar el pescado del barco al plato y evite la entrada de pesca ilegal.

"Es un tema importante, que además impacta al bolsillo, a la salud de los océanos y a los propios pescadores porque los obligas a pescar más y vender más barato", señalaron los investigadores, según la nota de Reforma.

 

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