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Columna
EVANGELIZACIÓN, EDUCACIÓN Y CULTURA: Augusto Czartoryski, de príncipe a sacerdote
“Anda y vende cuanto tienes, después ven y sígueme”...
Padre Amador Campos Serrano
06/08/2018 | 05:00 AM
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Foto: Noroeste

“Anda y vende cuanto tienes, después ven y sígueme”, el joven se había acercado a Jesús, una búsqueda interna le animaba a ello, el idealismo de un destino superior motivaba su intención, pero se presentó un obstáculo impidiendo su toma de decisión; no sabía renunciar al estatismo de seguridades establecidas. Finalmente se retira, cancelando su búsqueda.

La expresión de Jesús lo dice todo, desilusionado ante la pusilánime actitud de quien parecía tenerlo todo para seguirlo, pero ataduras del confort y banales intereses le restaban audacia para aceptar el reto, aquel joven, en su interior, ya no lo era, su horizonte se reducía al efímero momento del presente.

Augusto Czartorysky vivía en el éxtasis la vida palaciega en el Palacio de Lambert, de París, era miembro de una añeja dinastía de nobleza polaca en el exilio, era el heredero directo del título de príncipe en la nobiliaria sucesión de su familia.

Su padre, Ladislao Czartorysky ostentaba el título de príncipe al renunciar a él su hermano Adán y ahora luchaba por lograr la restauración de Polonia, que había sido desmembrada en 1795 por las potencias de la época, la familia soñaba con la restauración de su patria, después de su tercera desaparición del mapa.

Augusto, el primogénito y natural heredero a título, había nacido en París el 2 de agosto de 1858, su madre la princesa española María Amparo, murió cuando apenas tenía 6 años de edad. Al llegar a la juventud, Augusto empezó a sentirse incómodo con la vida cortesana y empezó a surgir en él la búsqueda de nuevos horizontes para su vida

José Kalinowski, a quien Juan Pablo II canonizaría, era preceptor de Augusto, teniendo una importante influencia en su posterior elección, pero para muchos, fue san Juan Bosco quien al celebrar un eucaristía en el palacio de Lambert, en la cual participaron como acólitos Augusto y su hermano Ladislao, quien le inspiró la seguridad de su verdadera vocación.

Al transmitir su decisión a sus padres encontró una férrea oposición, tratando de disuadirlo a toda costa, pero mostrándose firme en su decisión.

San Juan Bosco, dada su situación, por cautela no se atrevía a recibirlo en la congregación, pero el Papa León XIII, examinando el caso, le mando decir: “Digan a Don Bosco que es voluntad del Papa que se le reciba con los salesianos”. Finalmente ingresó en la congregación salesiana, sin la aprobación de su familia.

Fue ordenado sacerdote el 12 de abril de 1892, en la catedral de San Remo, a la cual no asistió su familia. Poco después, el 3 de mayo, en Mentone, toda la familia se reunió con él y se dio una reconciliación, renunciando a sus derechos.

Su vida sacerdotal tuvo un corta duración, solamente un año, sufriendo la misma enfermedad que había terminado con la vida de su madre, murió el 3 de abril de 1893 y sus restos fueron depositados en la cripta familiar, en la parroquia de Siebiawa, en Polonia, después fueron trasladados a la iglesia salesiana de Przemysl, en el sureste polaco. Fue beatificado el 25 de abril del 2004.

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