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COLUMNA
FACTOR HUMANO: El intelecto vigoroso
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Paúl Chávez
20/09/2020
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Foto: Cortesía

Las dos anécdotas a continuación nos introducen al tema: todos podemos mejorar el intelecto tengamos o no estudios, como el músculo, ejercitándolo. Pero tengamos cuidado… nos oxidamos sin darnos cuenta.

 Vigor intelectual

Al tratar a D. Santiago se me ocurrió el adjetivo vigor intelectual para describirlo por los efectos que me producía escucharlo; alguien con viveza, fuerza, brillantez, contundencia, plasticidad, mucha agilidad, claridad, profundidad, abstracción y sobre todo sentido común. Un intelectual destacado y docto. Estábamos charlando cuando se le acercó uno para pedirle su opinión de un libro de un marxista contemporáneo que afirmaba que la propiedad no existe. D. Santiago tomó el libro en sus manos y buscó algo en las primeras páginas y exclamó “¡No lo recomiendo!” Nos sorprendimos y nos explicó: “Mira, éste afirma que no existe la propiedad privada y aquí está su copyright a su nombre, sus derechos de autor”. Supo encontrar la respuesta sagazmente sin hojear el libro.

¿Por qué tardamos en entender algo aun poniéndole atención y no lo hacemos en el momento? Es decir ¿por qué nos “cae el veinte” después o no nos cae nunca aunque parezcamos entenderlo?, ¿te sucede?

 

 Claridad y fluidez

Acabo de ver por las redes a una mujer joven indígena Tzotzil chiapaneca acompañada de otras hablando con tremenda fluidez y elocuencia a un grupo de soldados y su comandante cara a cara con valentía y sin ofenderlos en ningún momento: "nosotros somos hermanos, todos queremos una mejor vida para nuestros hijos, ustedes son padres, luchen donde está el problema, el problema no está aquí: está allá arriba (...) ustedes trabajan para mantener a sus familias, eso lo entendemos, pero lo que no entendemos es por qué les muerden la mano a quienes les dan de comer, porque el pueblo les paga, es el que los mantiene, no el gobierno, ése les da órdenes".

Admirables los indígenas, para empezar hablan dos idiomas: el suyo y el español, en Oaxaca se entienden en inglés y francés para vender sus artesanías; dignos descendientes de sus ilustres antepasados con quienes se identifican en sus tradiciones ¿Inteligencia? les sobra y sobresalen exportando al mundo sus productos, respetémoslos.

 La mente activa

¿Cómo supo D. Santiago ir a la raíz del asunto sagazmente? ¿Buscar primero el copyright? Porque se cuestionó él mismo antes, eso le permitió saber dónde buscar, activó su mente afilándola como los cuchilleros antes de cortar.

 

 Características de la mente activa

Se distingue de la pasiva porque está consciente y enfocada en lo que hace. Se pregunta antes de responder o de estudiar algo, las preguntas “encienden” el motor como la llave del auto, son muy poderosas, cada pregunta cambia la dirección de la mirada. Una mente activa cuestiona, indaga. Es flexible puede cambiar de escenario, incluso su propia actitud si no encuentran la respuesta. No se casa con sus ideas y abre la mente a la sorpresa. Sabe que ignora. La mente se afila como una navaja y se hace aguda como un lápiz afilado permitiéndole hilar fino el tejido de la realidad, mientras más aguda mejor.

 La mente pasiva

Suele ser reactiva, resulta más fácil ser guiada o manipulada. La mente cerrada es obstinada, le falta aire fresco, discute, busca vencer no convencer.

La falta de uso de estudio diario, las redes y la TV, y no exagero, la entorpece; después cuesta trabajo encontrar las palabras, se van las ideas, se olvidan las cosas, entra la demencia silenciosa e inadvertidamente.

La mente entrenada

Las mentes sagaces suelen ser circunspectas, atentas a las circunstancias. Se basan en los hechos: buscan la objetividad. Las ven desde diferentes ángulos: los elementos de juicio. Van a la raíz o a donde termina el asunto: son profundas. Distinguiéndola de otras: la claridad de ideas. La práctica las hace ágiles, como los atletas, pero aquí viene lo interesante. La experiencia va enseñando cómo y qué analizar en cada situación, es decir, saber cuáles elementos de juicio son los primordiales, como el jugador de póker. Quienes tienen esta cualidad tienen el don del consejo.

D. Santiago lo primero que buscó es la veracidad del argumento del libro en los hechos y la congruencia del autor que no pasó el brevísimo examen. Esa rapidez es sagacidad, esas personas vienen cuando nosotros apenas vamos, si son hábiles consiguen los medios lícitos para lograr sus objetivos. Si a la brillantez y a la sagacidad le falta ética termina actuando mal, es decir: al pensar con ética se piensa bien. La ética sobre todo mejora a la persona. Los astutos, lo contrario a la sagacidad, aunque se salen con la suya al inicio, terminan mal.

No despreciemos el intelecto, ejercitémoslo diariamente, apúntate a cursos, practica otro idioma, ejercítate, oxigena el cerebro.

Despertemos la mente, la creatividad. En suma: rejuvenecemos al aprender.

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