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Firmas
El Martillo
Silber Meza
04/01/2008 | 00:00 AM
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La educación y la cultura han sido temas largamente ignorados por los gobiernos municipales del país y por prácticamente todos los ayuntamientos de Sinaloa. En los cafés y en los hogares la gente lamenta con notable hipocresía que la juventud estudiantil de México tenga un nivel de preparación equivalente al cuarto de primaria y, en un gran número de casos, hasta de primero de primaria, pero no ha habido una acción ciudadana que pida cuentas a los maestros, quienes en teoría están encargados de formar a nuestros hijos, y que, en muchos casos, ellos mismos carecen de una preparación sólida para realizar la tarea a la que supuestamente están entregados; tampoco se ha llamado a rendir cuentas a la burocracia que maneja, usualmente para mal, los recursos destinados a promover y estimular el interés por la cultura.
Los clásicos afirmaban que si bien cuesta mucho educar a un hombre, cuesta mucho más no educarlo, pero históricamente es comprobable el desinterés con que las autoridades abordan los programas educativos y culturales. En los ayuntamientos se acostumbra poner al frente de las oficinas de educación y cultura a gente sin preparación, quienes se limitan a realizar acciones sin consecuencia ni relevancia, eventos cívicos y sociales, o bailables ridículos en las plazuelas, sin proponer proyectos con verdadero fondo formativo; aunque desde luego esos puestos, dizque en favor de la educación y la cultura, sirven sobre todo para que los antes candidatos y ahora alcaldes "paguen" un favor político o un servicio de campaña.
En los últimos años, la mayoría de los avances en materia de educación y cultura han sido hasta hoy logros concretos de la sociedad civil, la cual pone en marcha programas como la Feria del libro de Los Mochis, con verdadero sentido educativo, formativo y cultural, y a los que las autoridades no pueden menos que integrarse para, por lo menos, ocupar un espacio en la foto. La creación de Consejos Ciudadanos de Educación y Cultura en los municipios de Sinaloa es otro ejemplo sobresaliente. La desgracia, una vez más, es que, como en el caso de Ahome, son presididos por personas que no tienen obra real en materia de arte, educación o cultura, y así sólo se dedican a obedecer órdenes de quienes los han puesto en esos encargos, pero que carecen del propósito y la imaginación suficientes para fomentar y estimular proyectos con real trascendencia.
En este cambio de administración en los 13 municipios, no se esperan grandes expectativas ni cambios sustanciales que favorezcan a la educación, la cultura o el arte. Si la sociedad espera algo de los nuevos directivos, es que al menos no cedan sus presupuestos a las campañas políticas que vendrán, y que ellos mismos, si no van a conseguir recursos para sus áreas, al menos no los inviertan en sus esposas o los ingresen en sus bolsillos.
          El martillo sirve para fijar las cosas sueltas. y para algo más.

cosmealvarez@yahoo.com
http://cosmeal.blogspot.com
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