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IN MEMORIAM
Gonzalo Vega se fue como un ‘toro bravo’
El actor muere a los 69 años de edad, después de más de seis años de padecer el síndrome mielodisplásico
El Universal
11/10/2016 | 2:39 PM
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Foto: Cortesía

MÉXICO (UNIV)._ Gonzalo Vega falleció este lunes a los 69 años de edad. Fue actor de cine, teatro y televisión y padre de las actrices Zuria Vega y Marimar Vega.

Hijo de padre español y madre mexicana, en un principio estudió filosofía y letras en la UNAM, pero descubrió su inclinación por el teatro y abandonó sus estudios para estudiar actuación en el Centro Universitario de Teatro.

Inició su carrera actoral en el año de 1968 en la obra “La ronda de la hechizada”, escrita por el dramaturgo Hugo Argüelles.

Debutó en el cine en 1969 en la película Las pirañas aman en cuaresma. En 1986 protagonizó junto a Diana Bracho la telenovela Cuna de lobos, por la que obtiene el Premio TVyNovelas al mejor actor protagónico.

En 1988 obtuvo un Premio Ariel a la mejor Actuación Masculina con la película Lo que importa es vivir.

En su faceta teatral, protagonizó por mucho tiempo la obra “La señora presidenta”.

Se retiró de los escenarios en el año 2010 debido a que se le detectó una enfermedad llamada preleucemia.

Para 2012 su salud mejoró notablemente y actúa en el papel principal de la exitosa película Nosotros los nobles de 2013. Además hizo representaciones en teatro de la obra “Don Juan Tenorio”, de José Zorrilla.

 

El actor que fue capaz de todo

Roberto Cobo lo toma por el cuello. Gonzalo Vega lo aprieta por la cintura. Cobo va de travesti. Vega, de macho campirano. El lugar, un prostíbulo sin límites. Cobo lo besa. Vega le dice: “Yo creo que un hombre debe ser capaz de probar de todo”. Y luego le responde el beso. Furibundo, Cobo se deja llevar. 

Desde atrás de la cámara, Arturo Ripstein grita “¡corte!”. Y se repite. No una vez. No cinco. Esa tarde, Cobo y Vega actuaron ese beso 19 veces. En algún momento, Roberto bromeó al cotizar lo que le costaría a Gonzalo tanto ósculo: “Chalito, esto ya no es departamento, ya vale un condominio”, le dijo. 

La escena, que marcaría un parteaguas en el cine mexicano, es parte de “El lugar sin límites”, cinta que provocó muchas dudas en Vega.

“Llegué a pensar que mi carrera se terminaría”, explicó el actor en una entrevista para TV Azteca. 

La realidad es que fue aplaudida en la Reseña de Acapulco, ganó el Ariel de Oro y obtuvo un premio especial del jurado en San Sebastián. Desde entonces, la trasgresión sería el sello en la carrera del actor mexicano que murió la la tarde de este lunes. Su siguiente paso fue un travesti en “The Rocky Horror Story”, producción de Julissa que estuvo un año en cartelera y en la que aparecía con vestuario de sadomasoquista. 

Es entonces que Gonzalo Vega se da cuenta de que el público lo ha identificado con el estereotipo de la sensualidad. Algo hay en él que mueve al erotismo y eso es explotado por los productores que lo contratan en esa época para las películas “La seducción” (1981), “El sexo de los ricos” (del mismo año), “Retrato de la mujer casada”, y finalmente “Los renglones torcidos de Dios”, con Lucía Méndez y que marca el final de esa época. 

Después vendría le película que hizo con el Luis Miguel adolescente (“Ya nunca más”) y su llegada a las telenovelas con “Cuna de Lobos”. 

Fue la época de mayor fama y popularidad para el actor. 

Pero la comodidad nunca fue lo que él quería. Y comenzó a trabajar con el director Carlos Téllez lo que sería el proyecto teatral que marcaría dos décadas de su vida: “La señora presidenta”. 

Esta puesta en escena se trataba de una parodia cómica sobre el machismo, la sexualidad y la infidelidad. Nada de política, lo cual solía ser una confusión regular entre el público. La obra era, en realidad, una adaptación de un montaje francés. 

“Es un fenómeno de supervivencia digno de estudio”, escribió Víctor Hugo Rascón Banda cuando la obra obtuvó el Récord Guiness por ser la que más cambios de ropa ha hecho: 29 mil 904. 

Hasta hace dos años, Vega aún presentaba ocasionales temporadas de este montaje al que poco a poco le fue incluyendo mensajes políticos, incluso en los anuncios comerciales en los que presmía en tono norteño: “¿Qué pasó raza? A tí que votaste por mí, muchas gracias. Llevamos cinco años en el poder”. 

Ahí, otra vez decide que lo suyo es ser capaz de probar de todo. Aunque en Televisa tenía la comodidad de haber triunfado con el protagónico de “Cuna de Lobos”, es de los primeros que decide mudarse a TV Azteca para participar en las producciones de la naciente Argos, con la telenovela “La vida en el espejo”.

El 3 de noviembre de 2013, en un teatro de la delegación Venustiano Carranza, Gonzalo Vega recibió el último aplauso como “Don Juan Tenorio”. Durante 30 años, el actor mexicano puso varias temporadas del clásico de José Zorrilla gracias a algo que el director Arturo Ripstein llamaba “increíble versatilidad de Vega”. 

Así que mientras hacía cine con Luis Miguel, telenovelas en Televisa o la cómica “La señora presidenta” se daba tiempo para interpretar al amante empedernido y seductor que no le teme ni a la muerte. 

Todavía hizo algunas presentaciones en el interior de la República, pero aquella noche la función fue especialmente significativa porque estuvo acompañado por su pareja Andrea Sisniega. Y al final de la función, tomó el micrófono para despedirse del público: “Esta mujer que está aquí, que es la dueña de mis quincenas, es la responsable junto con mis hijos y mis médicos de que yo esté vivo”. Cuando terminó, con lágrimas en los ojos y alzando los brazos el cielo, entre el público se escuchó un grito unánime: “Eres grande Gonzalo”.

 

Actitud positiva, siempre

Era una enfermedad que no se le iba a quitar. Por más de siete años, Gonzalo Vega vivió, peleó y padeció el síndrome mielodisplásico. Su familia y él lo sabían, decían que tenía momentos mejores que otros, pero que su actitud positiva no fallaba. La tarde de este lunes el actor de 69 años falleció. 

Durante esos años el actor “capoteó” la enfermedad cual torero, una de sus grandes aficiones. Sin embargo, el momento de enfrentarse al toro llegó y no hubo cómo ganarle. 

El actor tuvo que alejarse intermitentemente del escenario. En 2013 estrenó “Nosotros los Nobles”, que ocupa el segundo lugar como las cintas más taquilleras de la historia del país, y en abril de 2014 se presentó por última vez en el escenario del teatro Tepeyac con su personaje de la “Señora Presidenta”. 

“Yo tengo una enfermedad y no hay medicina para curarla. Las medicinas que me dan me ayudan a tener calidad de vida, a disfrutar de la comida y de la vida, pero hasta hoy no se ha descubierto una droga que la cure”, dijo en 2014. 

Según el actor, su enfermedad consistía en que su médula ósea no producía el plasma sanguíneo sano. A través de un comunicado, la familia informó que su muerte llegó después de una “valiente lucha”. 

“Gonzalo murió en completa paz y tranquilidad acompañado de toda su familia, junto con sus hijos Marimar, Zuria y Gonzalo, y su esposa Andrea. Recordaremos siempre a Gonzalo como un ser excepcional que dedicó su vida a entretener a los demás, a provocar risas y a mostrar su talento más allá de nuestras fronteras”, se lee en el documento.

En los primeros meses de este año la familia pidió donaciones de sangre para seguir con el tratamiento del protagonista de telenovelas como Cuna de lobos (1986) y Alondra (1995).

Vega incluso tenía una fundación que llevaba su nombre y cuyo propósito era hacer accesible el tratamiento a personas que tuvieran su enfermedad, además de que se pudiera hacer un diagnóstico correcto y oportuno. 

“A pesar de estar enfermo demostró su profesionalismo al salir a escena y con eso les mostró a sus compañeros su gran calidez humana y su entusiasmo por la vida”, dijo Patricia Reyes Spíndola, presidente del Comité de Vigilancia de la ANDI.

La productora Frida Vallejo nunca olvidará lo que Gonzalo Vega le dijo en una de las últimas funciones de la obra “La señora presidenta”. Fue una temporada difícil en la que el actor lidió con la enfermedad. Al terminar aquella vez la obra, entre los aplausos, subió al escenario y agradeció la presencia del público y especialmente a Gonzalo por su fuerza, por ser tan aguerrido. 

“No, Frida, yo soy un toro bravo”, respondió él ante la audiencia y ella guardó esa frase como la descripción ideal del hombre con el que trabajó en esas últimas temporadas de la obra.

“Era un hombre de carácter muy fuerte, muy exigente, pero de una sola pieza, lo que conmigo acordó lo cumplió cabalmente hasta el último momento y no firmamos jamás un contrato, su palabra y la mía solamente, no hubo nunca necesidad de esto”, recordó en entrevista la productora.

“Aunque él esperaba y planeaba todos sus tratamientos para poder trabajar, había momentos donde le faltaban fuerzas, yo veía cómo las sacaba y en el momento en que salía a escena revivía, era esa adrenalina de verse frente al público, esa pasión que él tenía por el teatro de tal forma que se transformaba. Era una persona la que estaba en camerino preparándose y otra la que estaba arriba del escenario”.

De esa misma pasión habló Leonardo Zimbrón, productor de la película “Nosotros los nobles”.

“De los actores más profesionales con los que me ha tocado trabajar, siempre de gran actitud, entrega y fortaleza. Gary (Alazraki, director del filme) ya lo conocía y de hecho el guión se escribió pensando en él, uno nunca puede asegurar un actor como él que siempre tiene mucho trabajo, teatro, pero tuvimos la fortuna de que pudiera estar y aceptara la invitación. Venía de un problema de salud (en el rodaje), pero nunca hubo foco rojo y siempre estuvo ahí apoyando”.

 

Su otra faceta como torero

A los 17 años, en ciudad Nezahualcóyotl, Gonzalo Vega debutó como torero en La Aurora, una plaza pequeña similar a la que hoy se encuentra dentro del restaurante Arroyo. Vega partió plaza con Manolo Martínez y Efrén Adame; ahí empezó a vivir su pasión por la fiesta brava con toros de La Laguna de Guadalupe.

Su padre fue el causante de que Gonzalo Vega entrara de lleno al mundo de los toros al llevarlo cada fin de semana a la Plaza México. Aunque nunca pudo torear en el coso más importante de América, el capitalino que murió este lunes a los 69 años se pudo presentar en el Toreo de Cuatro Caminos.

Con características prometedoras para convertirse en primera figura, Vega desvió su camino de los ruedos para convertirse en primer actor de los escenarios, ganando gran popularidad entre el público de nuestro país.

Pero el amor por los toros no cesó en el reconocido artista. Que experimento el miedo que se puede tener ante un ejemplar de 500 kilos, como enfrentar a un colosal teatro lleno de los más grandes críticos de la historia.

En 1997, Gonzalo Vega decidió comprar la ganadería Ex Hacienda de Labor, que se remonta a 1990 cuando Doña Catalina Morelos Vda. de Ochoa fundó su casa ganadera en el mismo sitio donde ahora se encuentra asentada con la mitad de la ganadería de Campo Alegre que le correspondió por herencia al fallecer su esposo don Alfredo Ochoa Ponce de León el 14 de enero de 1990, posteriormente agregó un semental No. 21 de San Mateo. 

Vega compró el rancho con 400 cabezas de ganado, 198 vacas de vientre y con 130 nacimientos al año.

Debutó como ganadero en la Plaza de toros México el 17 de septiembre de 2003. Lidiaron sus novillos Jesús Luján, Jorge López “Zotoluco” y Mariano del Olmo.

 

GONZALO VEGA

- El actor mexicano Gonzalo Vega nació el 29 de noviembre de 1946 en la Ciudad de México. 

- Debutó en el ámbito artístico en 1968 en la obra “La ronda de la hechizada” y en el cine incursionó un año después en la película “Las pirañas aman en cuaresma”.

- Ganó un Premio Ariel a la Mejor Actuación Masculina en 1988 por su papel en el filme “Lo que importa es vivir”. 

- También participó en las películas “El lugar sin límites”, “Crónica de un amor”, “Cumbres Borrascosas”, “Antonieta”, “Tiempo de Lobos”, “Retrato de una mujer casada” y “Nosotros Los Nobles”.

- Actuó en las telenovelas “Cuna de Lobos”, junto a Diana Bracho, “Mundo de Juguete”, “Pecado de amor”, “Alondra” y “Tengo todo excepto a ti”.

- En 2010, el actor, padre de Marimar, Zuria y Gonzalo Vega, fue diagnosticado con preleucemia y cuatro años después la enfermedad evolucionó a leucemia.

- El histrión murió el 10 de octubre de 2016 a los 69 años.

 

Vivió intensamente el amor y la familia

La intensidad de Gonzalo Vega no sólo la puso en cine, teatro y televisión, también en su vida amorosa y en su familia. Desde muy joven supo lo que era responsabilidad. Apenas había debutado en cine con “Los recuerdos del porvenir” cuando tuvo a su primera hija, Gabriela, fruto de una relación fugaz con María Eugenia Tovar, una estudiante de medicina a la que conoció mientras estudiaba teatro en la UNAM. 

Se casó con ella. La ruptura fue igual de vertiginosa. 

Conoció entonces a Ofelia Guilmáin, 25 años mayor y que ejerció sobre él una seducción impresionante. Años más tarde contaría al programa de televisión “Historias Engarzadas” que su método de tenerlo dominado eran los celos. 

“En cuanto yo llegaba con el libreto de alguna obra o película, ella me decía: ‘Bah, y con quién te vas a besar’”. En esa época poco fue lo que trabajó Gonzalo Vega. “Me cortaba las alas”, se lamentaba.

Después de esa relación vino Dulce, la cantante, joven como él, que venía de Tamaulipas con la ilusión de triunfar. Vivieron un romance tórrido y marcado por la complicidad. Muchos años después, ella aún lo recordaría como el amor de su vida a pesar de que tuvieron que separarse. 

Entonces llegó la que sería la madre de sus hijas que seguirían su misma profesión: Marimar y Zuria Vega. 

Gonzalo contaba su encuentro con Leonora, hija del entonces director del Museo Franz Mayer, como un cuento de hadas:

“La vi caminar por el pasillo del Claustro de Sor Juana y dije ‘guau’ ¿quién será esa mujer?’”. Era una que estaba casada. Y era el 14 de agosto de 1983. 

Vega, que no sólo era arrojado para elegir sus papeles sino también en su vida, decidió ir a hablar con el papá de Leonora para explicarle la situación. El padre, un hombre de mundo, le pidió que esperaran al divorcio. 

Tras separarse de ella, su última pareja fue Andrea Sisniega, a quien conoció en un casting para “La señora presidenta” y con quien vivió los últimos años de su vida.

 

PELÍCULAS

“The boy who smells like fish” 2013

“Nosotros los nobles” 2013

“Génesis” 2010

“A través del silencio” 2010

“Silla eléctrica para moscas” 2010

“Daniel y Ana” 2009

“La tregua” 2003

“Ya no los hacen como antes” 2003

“Las caras de la luna” 2002

“Uroboros” 2001

“Ambición mortal” 1997

“Una maestra con ángel” 1994

“Al otro lado del túnel” 1994

“Ibero América... Hoy” 1992

“La mestiza” 1991

“Yo soy el asesino” 1987

“Lo que importa es vivir” 1987

“Tiempo de lobos” 1985

“Terror y encajes negros” 1985

“Nocaut” 1984

“Ya nunca más” 1984

“Los renglones torcidos de Dios” 1983

“Las apariencias engañan” 1983

“Antonieta” 1982

“Retrato de una mujer casada” 1982

“Toda una vida” 1981

“Visita al pasado” 1981

“El sexo de los ricos” 1981

“La seducción” 1981

“Ángel del barrio” 1981

“El color de nuestra piel” 1981

“La virgen robada” 1981

“Survival Run” 1979

“Cumbres Borrascosas” 1979

“El lugar sin límites” 1978

“Las mariposas disecadas” 1978

“Donde termina el camino” 1978

“Las Poquianchis” 1976

“Tango” 1976

“...Y la mujer hizo al hombre” 1975

“El juicio de Martín Cortés” 1974

“Ante el cadáver de un líder” 1974

“Adorables mujercitas” 1974

“Crónica de un amor” 1974

“Aquellos años” 1973

“Hoy he soñado con Dios” 1972

“Más allá de la violencia” 1971

“Rosario” 1971

“Pubertinaje” 1971

“Sublime redención” 1971

“La agonía de ser madre” 1970

“¿Por qué nací mujer?” 1970

“Misión cumplida” 1970

“Los recuerdos del porvenir” 1969

“Las pirañas aman en cuaresma” 1969

TELENOVELAS

“Tengo todo excepto a ti” (2008)

“La heredera” (2004)

“La vida en el espejo” (1999)

“Alondra” (1995)

“Tenías que ser tú” (1992-93)

“En carne propia” (1990-91)

“Las grandes aguas” (1989)

“Cuna de lobos” (1986-87)

“Muchachita” (1985-86)

“La traición” (1984-85)

“Mañana es primavera” (1982-83)

“La divina Sarah” (1980)

“Añoranza” (1979)

“Pecado de amor” (1978)

“Mundo de juguete” (1974-77)

 

 

 

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