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DÍA DE LAS MADRES
Hay que aprender a confiar... en los hijos
Ana Luisa Soto, madre de una licenciada en Psicología y del portero de la Sub 15 del Pachuca, afirma que los ha educado para ser independientes
Félix Rodríguez
10/05/2018
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Foto: Cortesía

Su vida como hija siempre estuvo bajo los ojos aprehensivos de sus padres. Le inculcaron valores morales, pero también tuvo sueños que no pudo cumplir porque eran muchos hermanos y no había para darles a todos.

Ana Luisa Soto es madre de Ana Isabel Tostado, quien recién se graduó como Licenciada en Psicología en la UAS y actualmente estudia un diplomado, y de Jesús Ángel, de 15 años, quien es portero de la Selección Sub 15 y Sub 17 de Club de Futbol Pachuca. Admite que de no ser por su divorcio, ella hubiera sido sobreprotectora con ellos, tal como sus padres fueron con ella.

Pero la realidad es otra, confía en sus hijos, les da libertad con condiciones, y apoya sus sueños.

“Mi divorcio fue un parteaguas en mi vida, yo soy diferente a partir de esa separación, en ese momento entendí que a mis hijos los tenía que preparar para ser independientes, que ellos no estuvieran pegados a mis faldas, que si yo no estoy ellos puedan avanzar, pero sobre todo aprendí que se debe confiar... en los hijos”, dice.

Con esa premisa, Ana Luisa apoyó a Ana Isabel para que recientemente viajara a Guadalajara, donde hizo su residencia en el Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios durante seis meses, pero por lo que ha recibido más cuestionamientos es por haber “soltado” a Jesús Ángel a los 9 años, cuando fue reclutado por el Club Pachuca, seis años atrás.

 

 

Reacción a las críticas

Familia, amigos y desconocidos han objetado su decisión.

“En aquella ocasión, mi carro estaba descompuesto y me fui a mi trabajo en camión. Detrás mío iban dos mujeres platicando, y escucho por casualidad lo que venían hablando: ‘Y los niños que se fueron de aquí de Mazatlán a Pachuca, si te digo, estas mamás fueron y los dejaron, los aventaron. Son unas malas madres, han de querer andar de libertinas’. No dije nada, porque me quedé pensando si yo en realidad era una mala madre”, recuerda.

 

 

Decisión difícil

La contadora pública comparte que esa fue una decisión difícil, pero que ante todo estaban los sueños de su hijo, quien quería ser como el portero de la Selección Mexicana de Futbol, Guillermo Ochoa.

Menciona que cuando el Club Pachuca lo invitó a conocer sus instalaciones, ella pensó que ese viaje serviría como unas vacaciones al lado de Jesús Ángel, sin embargo, tras dos visitas, su hijo fue reclutado.

Antes de que Jesús Ángel fuera aceptado, dice, lo llevó con un psicólogo del que ella recibía terapias, quería evitar que el niño sufriera un daño si su avance se truncaba.

“Salió Jesús Ángel de con el psicólogo, entré yo y me dijo el doctor: ‘La que está mal eres tú, él tiene sus metas fijas y firmes y sabe lo que quiere, la que ocupa terapia eres tú’”.

Si la decisión de dejar a su hijo viajar a Pachuca estaba tomada “a medias”, el consejo de su doctor terminó de redondear la confianza en el pequeño.

Durante estos seis años, Ana Luisa ha compartido con su hijo lo que cualquier madre, aunque lo hace a la distancia... Aún así, asegura que no tiene nada qué recriminarse.

“Yo no tengo nada qué reprocharme, todo lo que me ha pedido lo he apoyado; la primera vez que lo regresaron, llegó llorando y le pregunté, ¿qué quieres hacer? Y me dijo: ‘Voy a seguir entrenando, si quiero ir con un entrenador, si quiero hacer esto, si me llaman de un equipo...’, pues vamos a hablar cuando llegue la oportunidad, veremos si se puede, pero tú prepárate”.

 

 

A la distancia

A veces, Ana Luisa piensa que se está perdiendo los mejores momentos de su hijo, pero su hijo la consuela.

“Cuando pienso en eso él me dice: ‘En esta vida todo es un sacrificio, y todo tiene su recompensa y eso es lo que quiero, lo que yo veo’. Yo le digo, las novias, el antro, esto, lo otro, y me responde: ‘No, mamá, yo estoy bien, esto es lo que yo quiero”.

Cuando hace un recuento de lo que ha logrado con sus hijos, se llena de orgullo.

“Me gusta todo lo que yo he hecho como mamá, todo. En los dos, yo los veo... mi hija, una profesionista, al otro -Jesús Ángel- todavía le falta, pero sigue sus estudios. Él está en el futbol, que también es una carrera, si logra llegar a donde quiere, está muy bien, y si no, creo que puede ser maestro de educación física, fisioterapeuta, tiene oportunidades.

“Yo los veo a los dos que se pueden defender en la vida, son autosuficientes, eso me gusta, sé que los dos van a salir adelante, harán sus vidas...”.

 

- ¿Qué le aconseja a los padres de familia?

“Yo recomiendo confiar en los hijos, platicar con ellos, que vean cuáles son sus actitudes, cuáles son sus talentos, a lo mejor alguno es bueno para dibujar, para escribir. Tal vez hay niños que están en la computadora, a lo mejor es por su gusto por la tecnología, la ciencia, aprender de los aparatos. Hay que observarlos, ver qué les apasiona, no obligarlos a lo que no quieren, porque ahí es cuando fallan; no porque yo sea beisbolista, mi hijo tiene que ser beisbolista. Hay que encontrar el talento de sus hijos, darles libertad, pero con condiciones”.

 

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