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JUEVES NEGRO/ Temen todos que se repita en Culiacán
Desde los pocos vehículos que circulan por el lugar, en ese viernes de resaca sentimental, las personas aprovechan para sacar sus móviles y grabar una de decenas de imágenes que amanecieron en varios puntos de la ciudad.
José Abraham Sanz
18/10/2020
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Foto: Noroeste

Martín y José no quieren hablar mucho de lo poco que aseguran saber. Sólo que la tarde anterior, el 17 de octubre de 2019, un chofer de la empresa donde ambos laboraban, fue despojado del camión de volteo que están viendo humear frente a la iglesia del Señor de los Milagros, frente al Congreso del Estado de Sinaloa.

 Son poco después de las nueve de la mañana, y el camión está carbonizado casi por completo.

 Desde los pocos vehículos que circulan por el lugar, en ese viernes de resaca sentimental, las personas aprovechan para sacar sus móviles y grabar una de decenas de imágenes que amanecieron en varios puntos de la ciudad.

 Un grupo de civiles armados despojó de la góndula al chofer compañero de Martín y José, lo condujo por el Malecón viejo hasta el libramiento Pedro Infante, frente al Congreso, para encenderlo.

 El mismo escenario se repitió en el crucero de Josefa Ortiz y Enrique Cabrera, en donde un tráiler fue despojado e incendiado.

 En el crucero del estadio de Dorados, en las calles Enrique Cabrera y Rotarismo.

 En el crucero de Sánchez Alonso y Josefa Ortiz todavía había restos de patrullas incendiadas y restos de sangre, hueso y cuero cabelludo.

 Al día siguiente del Jueves Negro, el viernes 19 de octubre de 2019, Culiacán amaneció con una conferencia de prensa encabezada por el General Luis Cresencio Sandoval, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional del gobierno federal, y el Gobernador Quirino Ordaz Coppel.

 El escenario que mostraba Culiacán, que al salir el sol todavía se elevaban columnas de humo desde algunas zonas en las que hubo enfrentamiento, ejemplificaba lo que el General Sandoval opinaba del operativo para detener a Ovidio, uno de los hijos de Joaquín Guzmán Loera, el “Chapo”: precipitado, fallido, con planeación deficiente, sin previsión de la capacidad de respuesta de la organización criminal y sin consenso de mandos superiores.

 

Las huellas de la violencia sin precedentes se observaron en las unidades que seguían humeando al siguiente día.

El saldo del fallido operativo, 15 muertos y 20 heridos

 Según la explicación de Sandoval, un comando especial conformado por miembros del Ejército, la Guardia Nacional y desaparecida la Policía Federal llegaron y aseguraron la vivienda en donde comenzó todo en el sector Tres Ríos de Culiacán.

 Al momento de llegar, tuvieron que esperar una orden de cateo, momentos que aprovecharon los criminales para reforzarse y retener al personal militar.

 “Al no calcular el tiempo que tardaría en recibir la autorización para la revisión del inmueble y aseguramiento del delincuente, se desestimó el poder de convocatoria y la capacidad de respuesta de la organización delictiva para evitar el aseguramiento de Ovidio Guzmán López”, dijo el General aquel 18 de octubre.

 “Al advertir el alto índice de violencia generalizado que se produjo, este Gabinete de seguridad decidió ordenar el retiro de las fuerzas del domicilio intervenido, lo que a su vez permitió que paulatinamente se restableciera la tranquilidad en la ciudad. Con la acción anterior, el grupo delincuencial suspendió las agresiones y libera al personal militar que había sido retenido”, señaló.

 El saldo fue de tres civiles, un interno y un miembro de la Guardia Nacional y 15 presuntos agresores fallecidos en 14 puntos de encuentro en diferentes zonas de la ciudad y de centro militares.

Además, 20 heridos, entre ellos un oficial y cinco agentes de la Guardia Nacional, siete elementos de tropa del Ejército y Fuerza Aérea, un policía estatal y dos policías municipales.

 La Fiscalía General del Estado reportó 46 vehículos despojados durante esa jornada, como los tres despojos en el estacionamiento de una planta de alimentos perpetrados por los reos fugados del penal de Aguaruto.

 Se incendiaron nueve vehículos, como la góndola del compañero de Martín y José, y tres patrullas del Ejército y la Policía Estatal. Ocho vehículos militares y un helicóptero recibieron impactos de armas de fuego.

 El Gobierno federal primero había informado que el encuentro entre militares fue forcuito, sin embargo ese día aclaró que después confirmaron que se trataba de un operativo especial.

 “Este personal, en un afán de obtener resultados positivos, actuó de manera precipitada con deficiente planeación, así como falta de previsión sobre las consecuencias de la intervención, omitiendo además obtener el consenso de sus mandos superiores; consecuentemente, el Gabinete de Seguridad no fue advertido de las acciones que realizaron”, dijo el General.

 

El día 18 el miedo siguió, la mayoría de los culiacanenses no salió a trabajar

 Jorge, un jefe de insumos de una planta de alimentos al poniente de la ciudad, recuerda que el pánico para él y sus compañeros siguió toda esa noche y durante el día siguiente.

 Todos la pensaban para regresar, porque un día anterior tres de sus compañeros fueron despojados de sus vehículos en el estacionamiento de la misma empresa por los reos que se fugaron del penal de Aguaruto.

 “Al otro día la compañía cerró y cada quien se fue a sus casas ver por los suyos, pero si fue un tema que ese día o dos días, pues mermó; en el tema, más que nada, de la productividad de aquí del trabajo, se dejó de producir dos días casi y también en temas familiares, se dejó de ir a la escuela y el trabajo”, recuerda.

“Entonces sí fue un tema de terror, de incertidumbre, de casi todos los empleados”.

 

Quedó la inseguridad de qué es lo que iba a pasar

 Humberto, un asesor financiero de 39 años, recuerda que no acudió a trabajar el día 19 de octubre de 2019.

 “A mí, en mi empresa, nos dieron el día; hablaron con los jefes de nosotros y nos dieron el día a todos los de Culiacán, se cerraron las sucursales y los que andamos en campo operativo, no laboramos tampoco”, explica.

 “Mi esposa sí fue y sí era una cuestión de inseguridad todavía de saber qué iba a pasar, de decir si va a haber algo más, porque sí estaba todavía el ambiente inseguro; tanto, que por ejemplo, yo tenía unas vueltas que hacer, porque mi jefe estuvo ese día y el 18 tenía que ir por él, lo subí al camión e igual, se fue por cuestiones de seguridad, él venía de (Los) Mochis), le dijeron que si era una situación de trabajo que se fuera, porque estaba hospedado en un hotel, y se quedó hasta el día siguiente a mediodía”.

 El otro impacto fue al darse cuenta que lo ocurrido en Culiacán escaló a niveles internacionales.

 --¿Creíste que alguna vez pasaría algo así?

 --Fíjate que en esa escala no, así tan grande, tan grande, como que en toda la ciudad estuviera sucediendo algo, no.

 Sí, o sea, que a lo mejor en un punto de la ciudad o en ciertas colonias que hay violencia ahí si focalizada, pero en toda la ciudad, era complicado.

 Dos semanas después de lo ocurrido, Humberto viajó a la Ciudad de México y su familia los recibió con muchas preguntas. Le aseguraron que ellos se imaginaron que todo era como la trama de una película.

 --¿Cómo te sientes después de ver el trabajo de la autoridad ante una situación como ésta?

 --Desprotegidos, esa es la palabra, desprotegidos. Porque en ese momento realmente ¿a quién le pides ayuda?, si no hay nadie, si no pasa ni una patrulla, cuando pasan situaciones más chicas caen 20, muchos elementos de la policía, y ahora, nada, ni en todo el día, ni en toda la noche ni en todo el otro día. Siendo que aquí cerca está una estación de policía.

 --¿Crees que cambió algo con los culiacanenses después de esto?

--Ahora sí que esa situación queda muy marcada, porque por lo mismo de estar aquí en la casa, de no saber qué está pasando, nosotros tenemos familia en muchas colonias de Culiacán, tener que estar al pendiente, si es algo que te deja marcado, de cierto modo, porque aún cuando si estamos acostumbrado a ese tipo de cosas, no de esa magnitud, pues, no de esa magntiud que esté sucediendo aquí , que le esté pasando a tu amá, allá.

 

Varias unidades incendiadas amanecieron bloqueando el paso.

Hubo gente que salió al día siguiente a trabajar con mucho valor...

 Martha, de 36 años, además de trabajar para la Universidad Autónoma de Sinaloa, trabaja para el club Tomateros de Culiacán, un equipo profesional de beisbol que juega en la Mexicana del Pacífico, una liga regional del noroeste del país.

 Una de las pasiones más arraigadas de los culiacanenses es el beisbol, y aunque Tomateros jugó ese 17 de octubre en Ciudad Obregón contra Yaquis, el inicio de la serie en casa contra Sultanes de Monterrey estaba progrmada para el viernes 18, se tuvo que suspender como la mayoría de las actividades.

 “La verdad que como uno tiene que trabajar, tienen que salir, al día siguiente que fue viernes, la Universidad nos dijo 'no hay trabajo', dijeron que no había trabajo, ni beis, de hecho suspendieron el beisbol, que es donde también trabajo y con todo el valor del mundo, tuve que salir el día sábado al partido en el estadio, que pensamos que no iba a haber gente y sí fue”, recuerda.

 “Fue un jueves gris, un jueves oscuro, un jueves muy feo, pero la gente sigue la vida, que es lo que yo me di cuenta al momento de llegar al estadio de Tomateros, de verdad que la gente, a pesar de todo lo feo que había pasado, allá estaba”.

 Tomateros, para componer un poco el sabor del trago amargo, le dio una victoria a su afición, al derrotar por 3-0 a Sultanes.

 --¿Te imaginaste que esto del Jueves Negro iba a pasar alguna vez aquí en Culiacán?

 --No, jamás. Jamás.

 Balacera común y corriente, como se pueden escuchar y decir, que me disculpen si lo tomen a mal, pero ya estamos acostumbrados, mucha gente se ha ido a causa de balaceras, pero por desgracia es algo normal aquí en Sinaloa.

 

EL SALDO FATAL DEL JUEVES NEGRO

 

VÍCTIMAS

- Un civil fallecido

 

- Un agente de la Guardia Nacional fallecido

 

- Un oficial y 5 agentes de la Guardia Nacional heridos por arma de fuego

 

- 7 elementos de tropa del Ejército y Fuerza Aérea heridos por arma de fuego

 

- Un oficial y 8 elementos de tropa retenidos y liberados sin lesiones

 

- Un policía estatal y dos policías municipales heridos por armas de fuego

 

- Dos custodios del Centro Penitenciario de Aguaruto, Culiacán, que se reportaron fallecidos, habían sido privados de la libertad, pero fueron liberados

 

- 14 agresiones con armas de fuego a personal del Ejército Mexicano y Guardia Nacional que acudieron en apoyo de la Policía Ministerial y de la Guardia Nacional que se encontraban comprometidos

 

VEHÍCULOS

 

- 42 vehículos de civiles despojados con violencia

 

- 9 vehículos incendiados en varios puntos de la ciudad, 3 de ellos autopatrullas

 

- 8 vehículos militares y un helicóptero con impactos de armas de fuego

 

VIALIDADES

 

- 19 bloqueos de diferentes vialidades

 

INSTALACIONES

 

- Se agredió al cuartel general de la Novena Zona Militar en Culiacán

 

- En la unidad habitacional de la Novena Zona Militar se agredieron con armas de fuego las instalaciones de las familias de los soldados

 

- Registró agresión el edificio del C4 de la Policía estatal en Culiacán y el puesto de vigilancia de El Limón de Los Ramos

 

- En el municipio de El Fuerte se agredió el puesto de vigilancia de Estación Sufragio y la base de operaciones de la cabecera municipal

 

PENAL

 

- Amotinamiento y evasión de 55 reos en el Centro Penitenciario de Aguaruto

 

- Sustrajeron cinco armas largas y dos cortas

 

- Falleció un interno que disparó un arma de fuego en contra de los policías preventivos

 

- Se recapturó a 6 reos evadidos y 49 continúan prófugos (39 de ellos del fuero federal y 10 del fuero común)

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