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EN GUASAVE
La batalla de Mario y Bertha por acercarse al Presidente
Los dos viajan a Guasave para ver de cerca al Presidente Andrés Manuel López Obrador durante la reinauguración del estadio de los Algodoneros.
José Abraham Sanz
13/10/2019
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Foto: Reyes Iván Camacho

GUASAVE._ Bertha es la primera frente a la pesada reja que divide a medio centenar de sinaloenses y al Presidente Andrés Manuel López Obrador en la parte frontal del remodelado estadio Francisco Carranza Limón, en Guasave.

La maestra del CBTIS 43 de Los Mochis hizo el viaje para poder hacerle una petición y también admirarlo de cerca. López Obrador, quien encabezó el viernes la reinauguración y develado de placa del estadio y el regreso del club Algodoneros de Guasave al beisbol profesional de la Liga Mexicana del Pacífico, como lo prometió en su campaña, está a menos de 10 metros, intercambiando las últimas palabras para viajar a Los Mochis y continuar su gira por Sinaloa muy temprano.

“Le pedí una cita con Esteban Moctezuma (de la SEP) y me mandó con el señor Jaime Montes (super delegado en Sinaloa), para que me concerte la cita...”, dijo cuando se le cuestionó para qué lo abordó.

Bertha llegó junto con otros profesores para denunciar que hay empleados con menos antigüedad que fueron beneficiados con plazas que desde su punto de vista no les corresponden.

Pero lo que más le molestó es que cuando intentó acercarse al Presidente López Obrador fue maltratada. “Oye, la seguridad estuvo muy excesiva y muy abusiva, traían unas mujeres que no querían ni siquiera que... ‘oye, no lo apapaches así’.

‘Lo voy a abrazar como me dé mi gana’, le dije, ‘no como tú quieras’. Claro que sí, claro que sí”, dijo con cierto ímpetu cuando lo recordó.

“Y este, y te digo, pero lo tocaban a uno, ‘¡no me toque!’ (le decía), fue excesiva la seguridad y no estamos acostumbrados a que él traiga esa seguridad y esas mujeres, prepotentes, esas mujeres, que no permiten que uno se acerque al Presidente, pues para qué son personas del pueblo, ¿me entiendes? Te digo, las mujeres: ‘no lo estrujes, no lo abraces mucho y de esta manera, y de la otra’.

Oye, no, no se vale y ¿de dónde vienen esas mujeres?, ¿de Guasave o las traía él o qué? ‘Es que mira, ¿sabes qué?, yo soy de Sinaloa y tú vienes de México, así es que ni me toques’, le dije”, señaló.

En ese frenesí también se encontró a Mario Orrantia, un agricultor y comerciante que viajó desde San Miguel de los Orrantia, en el municipio de Guasave.

Señaló que fue sacado del estadio a pesar de que pagó su boleto, fue empujado y contenido cuando buscó acercarse a López Obrador.

Al final aguantó y pudo saludarlo, abrazarlo y pedir una foto con él. “Una foto por favor”, gritaba mientras alguien lo corregía en tono amenazante “¡hey, tranquilo!”.

“Me sacaron del estadio cuando yo pagué mi entrada, jóvenes”, dijo Mario a los medios de comunicación cuando la puerta permanecía cerrada y luchaba por acercarse al Presidente.

“...Les dije ‘yo solo me salgo’.

Era un chavo alto ahí, que anda de seguridad. ‘Yo sólo quiero una foto con mi Presidente’, le dije una y mil veces.

Soy mexicano, le dije yo, soy pueblo, el licenciado siempre ha dicho que es del pueblo”, recordó.

Mario dejó de hablar cuando se percató que la puerta se abriría para que pasara la camioneta en que López Obrador se retiraría.

Por unos segundos pudo acercarse lo suficiente.

“Gusto en verlo. Estoy orgulloso de tener un Presidente como usted, licenciado”, le gritó en medio de un tumulto de medio centenar de personas. “Una foto con el licenciado”, repitió. “Licenciado, Dios lo bendiga licenciado.

Eso es todo, muchísimas gracias”, le gritó de inmediato mientras la camioneta seguía su marcha.

“Miren, jóvenes, prensa, todo mundo”, alardeó después de llamar la atención de un par de decenas, aquí sí hay gente educada, con criterio, gracias a los que venían con nuestro señor Presidente me tomé una foto.

Muy agradecido con eso, ya. Una disculpa todo mundo”, corrigió y comenzó su camino de regreso. Ellos dos no fueron los únicos que tuvieron la oportunidad de tener al Presidente tan cerca.

El vehículo en que viajaba López Obrador no aceleró y mantuvo un avance a ritmo suficiente para dejarse apapachar.

Atravesó la explanada del Carranza Limón, luego tomó hacia el norte por la Paseo Leyson y decenas acudieron a su encuentro, mientras el propio Jaime Montes y otros elementos de seguridad luchaban por mantener a raya a la pequeña multitud.

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Antonio
Sinceramente admiro mucho a AMLO pero jamás lucharía de esa forma por una fotografía
Mis respetos por eso
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