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Columna
LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD: ¿De dónde llega la fuerza?
El coach Óscar García Osuna invita a reflexionar sobre las emociones
Óscar García
13/10/2018
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Foto: Cortesía

Hace unos días, en una de mis conferencias, contaba una historia que a mí me impactó, y creo que mucho, en positivo.

De esos días que nos regala la vida, donde sientes que todo sale mal, de esos que diría mi madre, “no más falta que un perro me míe”, donde tu emocionalidad en afectación negativa está al borde de adoptar a la ira como su principal representante, el sonido que indica que han llegado más correos a la bandeja de entrada de mi Outlook hace que se intensifique la emoción no deseada, pero al final decido abrirlo. ¿Qué creen? Es un correo de una persona no identificada, con un concepto muy atractivo: ¿de dónde llega la fuerza de voluntad?

Estoy seguro de que en circunstancias normales, no hubiera tomado la decisión de abrirlo, directo a la basura, pero esta vez me intrigó el título y lo abrí.

Encuentro un vínculo a la imagen de una pintura expuesta en uno de mis museos favoritos, en el pasillo donde se exhibe uno de mis cuadros favoritos. Atrapó mi atención en primera instancia, y más cuando me fui adentrando a los motivos del autor para plasmar en un lienzo tanta realidad y belleza de la expresión de nuestras emociones. Ya estaba totalmente conectado.

Así es como, poco a poco, me adentro al mundo de “La balsa de la Medusa”, de Théodore Géricault, figuración de un acontecimiento que conmovió a Francia, ya que el naufragio de esta nave, exactamente el 2 de julio de 1816, frente a las costas de Marruecos, fue el fiel motivador para plasmar nuestras más íntimas emociones. De tal forma, las repercusiones de su obra han tocado, desde ese tiempo, lo más profundo del alma humana como un ejemplo inspirador para enfrentar y afrontar los hechos y sucesos que nos acontecen en el día a día.

En el lienzo, el artista plasma los resultados de su talento, más los resultados de entrevistar a cada uno de los sobrevivientes, de los enfermos e incluso, más atrevido aún, de ver la imagen de los fallecidos, conectando a tal grado con el evento que, horrorizado, reprodujo la íntima realidad de cómo nos comportamos los seres humanos.

El hallazgo más impactante fue cómo y quiénes de los tripulantes y pasajeros lograron, con los restos del navío, formar la única balsa de palos y mecates, que mantuvo a 149 personas para enfrentar, además, la tempestad, ser arrastrados a mar abierto y sin rumbo por 27 días.

Fueron pocos los líderes que tomaron el control de las acciones, más pocos los que mantenían la esperanza en el grupo, mínimos los que al pasar el tiempo, seguían buscando cómo salir venturosos de la situación. La pregunta del autor es: ¿de dónde llega la fuerza para que, a pesar del hambre, del cansancio, de la deshidratación, de las cortaduras y contusiones, el ánimo esté arriba? No solo ante los hechos, sino para tratar de salvar a los que lo acompañaban.

El ánimo para evitar la desesperanza de los que a la primera se dieron por vencidos dejándose morir, que se aventaron al mar, que se compadecieron de su dolor y se ensimismaron en el egoísmo propio de su sufrimiento.

También para luchar con perseverancia y entusiasmo para contagiar de forma positiva a lo que dudaban de todo, los que enfrascados en su mundo de inquietudes y vacilaciones se vuelven el detractor del optimismo, contaminando al resto de grupo.

Y así llegamos al grupo que mueve la fe a través de su fuerza interior, con su energía que nace de un ir más allá de los límites pensando en el prójimo y en que los demás sí importan; ese grupo, cuya fuerza nace de un sentido de vida fue el que logró la hazaña.

Estoy segurísimo de que hay más historias de la vida real que nos pueden inspirar, conocerlas más de cerca y compartirlas puede ayudar a otros a ayudar. No se trata de dar lo que nos sobra, sino de dar lo que es parte de nosotros. No se trata de asistir para aparecer en una foto, se trata de la convicción de que juntos podemos hacer de los restos del hedonismo y el consumismo una balsa, que nos lleve a conmover a otros con nuestra propia historia. Bienvenido Un Día para Ayudar, que puede ser el mejor pretexto para pintar nuestro mejor lienzo.

Mientras llega el 25 de noviembre, seguimos conectados por medio de mi página, Oscar García Coach.

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