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La filosita de los espectáculos
Fin de fiesta
La filosa
01/01/2008 | 00:00 AM
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Luego de la fiesta de fin de año, quién va a querer escribir de la farándula cuando todo mundo piensa en otra cosa ¿quién? Tampoco queremos hacerlo nosotros, que a esto nos dedicamos, pero es común que a estas horas nadie desee escribir nada y mucho menos acerca de la noticia del día ¿Cuál? Si en la artisteada como en otros ámbitos hay que recordar que todavía son vacaciones, día de reposar, del recalentado para recuperar fuerzas para la mañana que espera.
En otro ámbito, hay que reconocer es el primer día del año y eso ya es noticia. Amanecimos en 2008 con la noticia de la violencia, inseguridad, los nuevos salarios y sueldos estratosféricos que ganan los funcionarios públicos y etcétera, pero de eso nadie quiere profundizar, pues lo han dejado para mañana al igual que el asunto de los culpables de la inundación de mi terruño adorado, Tabasco, donde apenas hace una semana, el año pasado (24 y 25 de diciembre) nos encontrábamos con mi familia, los Escalante López, pues la cena de fin de año decidimos celebrarla en Acapulco, con la otra familia, la de mi esposo adorado.
Pero volviendo al tema de lo que hacemos después de la fiesta anoche, de la última del Año Viejo (2007). Siendo sincera, les comento que estuvo memorable -como debe de ser- y de lo demás ni me acuerdo o lo que suena peor, no quiero ni acordarme. Sólo sé que estuvo fenomenal.
Y de regreso a las actividades laborales, de eso no quisiera uno ocuparse y menos aún en este día de cruda.
De ahí el conflicto interno y personal, de quienes como yo reportan hoy, pues seguro se encontrarán en un dilema, quiero y no, y... al final como yo terminarán haciéndolo acerca de la noche de anoche, de cómo celebramos, de la familia, los buenos deseos y los amigos, que se anexaron a la fiesta. Usted sabe, a los que nadie invitó pero que inesperadamente llegaron y se quedaron.
Es muy común que al día siguiente de la cena de fin de año, es decir, el 1 de enero, todo mundo hable de cómo le fue en la fiesta y ahí si no me dejarán mentir, pero al brindis, lo que fue del brindis ¡salud!, que esto, que el otro, ¡salud¡, que esto, que aquello... que el año pasado ¡salud! hip, hip, hip.
Y hoy, horas después y todavía en recuperación o lo que llamamos la cruda, como dice la canción de Gloria Trevi, viene el recuento de los daños, pero eso como dice, mi madrecita linda, es de todos los años.
Usted, amigo lector, seguro, durante todo el año pasado habrá gustado leer nuestros reportes, que acertados o no, lo mantuvieron informado del acontecer del medio del espectáculo y de otros temas, por lo que seguramente este año nuevo, querrá también estar aquí cumpliendo con nosotros, leyendo para estar informado quizá con la esperanza de que no nos ocupemos de los mismos temas añejos. De lo mismo de siempre.
Seguro que no. Ni usted ni yo, en mi carácter de columnista de este rotativo desearé pergeñar sobre lo que fue tema pasado, que si Luis Miguel y Araceli ya tronaron, que Britney Spears ya perdió la razón, que Eduardo Santamarina y Susana González ya regresaron, que si la boda de Mara Patricia y Vicente Fernández junior, y etcétera, etcétera.
Lo más probable que justo cuando se encuentre en esta líneas usted, amigo u amiga lectora, esté pensando en cómo le he dado vueltas al asunto de no saber que escribir, para no decir precisamente NADA.
Pero todo mis estimados (as) tiene una razón de ser: Hoy es día de recuperar fuerzas luego de la noche de anoche, y no de más, ni de leer ni de escribir. De vivir intensamente este día, el primero de los 364 restantes que nos esperan por vivir en este 2008 y de sustraerse de todos lo desagradables temas de la vida cotidiana. No habrá que pergeñar ningún texto, ni tampoco para leerlo. ¿Para qué?
Escribir un texto si acaso para desearle a usted y a los suyos lo mejor para este año que ya inició, (y que la fiesta de ayer haya sido la más feliz de todas). Y no se diga más, porque en unas horas más le recuerdo todo habrá quedado en el olvido, inevitablemente todos volveremos a la cruda realidad del hoy y de este 2008, que se antoja sea mejor que el anterior (2007). Pero mientras llega el momento, hay que disfrutar lo que resta de las últimas horas de vacaciones, pues mañana, Dios dirá y también proveerá. Eso téngalo por seguro, que así será y así será.
¡Corte y zas!
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